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Centro de Información de Micronutrientes

Cromo


Aunque se reconoce al cromo trivalente como un mineral nutricionalmente esencial, los científicos aún no están exactamente seguros de cómo funciona en el cuerpo. Las dos formas más comunes de cromo son el cromo trivalente (III) y el cromo hexavalente (VI). El cromo (III) es la forma principal en los alimentos así como también la utilizada en el cuerpo. El cromo (VI) se deriva del cromo (III) por calentamiento a pH alcalino y se usa como fuente de cromo para propósitos industriales. Es un irritante fuerte y se lo reconoce como un carcinógeno cuando es inhalado. A niveles bajos, el cromo (VI) se reduce fácilmente a cromo (III) al reducir sustancias en los alimentos y en el ambiente acídico del estómago, lo que sirve para prevenir la ingestión de de cromo (IV) (1-3)

Función

La forma biológicamente activa del cromo participa en el metabolismo de la glucosa incrementando los efectos de la insulina. La insulina es secretada por células especializadas del páncreas en respuesta a niveles incrementados de glucosa sanguínea, como por ejemplo, después de una comida. La insulina se une a receptores de insulina en la superficie de las células, lo que activa los receptores y estimula la captación de glucosa por las células. A través de su interacción con receptores de insulina, la insulina provee a las células con glucosa para energía y evita que se eleven los niveles de glucosa sanguínea. Además de sus efectos sobre el metabolismo de los carbohidratos (glucosa), la insulina también tiene efectos en el metabolismo de las grasas y las proteínas. Una respuesta disminuida a la insulina o una sensibilidad disminuida a la insulina pueden resultar en intolerancia a la glucosa o en diabetes tipo 2, también conocida como diabetes mellitus no dependiente de insulina (DMNDI). La diabetes tipo 2 se caracteriza por niveles elevados de glucosa sanguínea y resistencia a la insulina (1); vea el artículo en el Boletín de Investigación para más información sobre la diabetes.

La estructura precisa de la forma biológicamente activa del cromo es desconocida. Las investigaciones recientes sugieren que una sustancia enlazante de cromo de bajo peso molecular (CrBPM) podría mejorar la respuesta del receptor de insulina a la insulina. El siguiente es un modelo propuesto para el efecto del cromo sobre la acción de la insulina (diagrama). Primero, la forma inactiva del receptor de insulina se convierte a la forma activa por la unión de insulina. La unión de insulina al receptor de insulina estimula el movimiento de cromo al interior de la célula y resulta en la unión del cromo a la apoCrBPM, la forma de CrBPM que carece de cromo. Una vez unida al cromo, la CrBPM se une al receptor de insulina y aumenta su actividad tirosina-kinasa. La habilidad de la CrBPM para activar el receptor de insulina es dependiente de su contenido de cromo. Cuando el nivel de insulina baja debido a la normalización de los niveles de glucosa sanguínea, la CrBPM puede ser liberada de la célula con el propósito de detener sus efectos (4). Estudios más recientes han indicado que el cromo aumenta la acción de la insulina al incrementar la translocación estimulada por insulina de transportadores de glucosa hacia la membrana celular (5). El mecanismo para el efecto del cromo sobre la acción de la insulina se encuentra actualmente bajo investigación (5-7).

Interaccines con nutrients

Hierro

El cromo compite por uno de los sitios de unión de la proteína transportadora de hierro, la transferrina. Sin embargo, la suplementación de hombres ancianos con 925 mcg de cromo/día por 12 semanas no afectó significativamente las medidas del estado nutricional del hierro (8). Un estudio en hombres más jóvenes encontró una disminución insignificante en la saturación de la transferrina con hierro luego de la suplementación con 200 mcg de cromo/día por ocho semanas, pero ningún estudio a largo plazo ha abordado este tema (9). La sobrecarga de hierro en la hemocromatosis hereditaria puede interferir con el transporte de cromo al competir por la unión a transferrina. Esto ha conducido a la hipótesis de que el transporte de cromo disminuido podría contribuir a la diabetes asociada con hemocromatosis hereditaria (1)

Vitamina C

La captación de cromo en animales se ve aumentada cuando se administra al mismo tiempo que la vitamina C (3). En un estudio de tres mujeres, la administración de 100 mcg de vitamina C junto a 1 mg de cromo dio como resultado niveles plasmáticos de cromo más altos que la de 1 mg de cromo sin vitamina C (1)

Carbohidratos

En comparación a la dieta rica en carbohidratos complejos (e.g., granos enteros), las dietas altas en azúcares simples (e.g., sacarosa) resultan en una excreción urinaria de cromo incrementada en adultos. Este efecto puede estar relacionado a la secreción de insulina incrementada en respuesta al consumo de azúcares simples en comparación con los carbohidratos complejos (1).

Deficiencia

Se reportó deficiencia de cromo en tres pacientes con alimentación intravenosa a largo plazo que no recibieron cromo suplementario en sus soluciones intravenosas. Estos pacientes sufrieron de utilización anormal de la glucosa y de requerimientos de insulina incrementados, que respondieron a la suplementación con cromo. Adicionalmente, la intolerancia a la glucosa en infantes desnutridos respondió a una dosis oral de cloruro de cromo. Ya que el cromo parece aumentar la acción de la insulina y la deficiencia de cromo ha resultado en una intolerancia a la glucosa, se ha hipotetizado que la insuficiencia de cromo es un factor contribuyente al desarrollo de diabetes tipo 2 (1, 10).

Varios estudios en hombres corredores indicaron que la pérdida de cromo urinario era incrementada por los ejercicios de resistencia, sugiriendo que las necesidades de cromo pueden ser mayores en los individuos que hacen ejercicio regularmente (11). En un estudio más reciente, se encontró que los ejercicios de resistencia (levantamiento de pesas) incrementan la excreción urinaria de cromo en hombres mayores. Sin embargo, la absorción de cromo también se encontraba incrementada, llevando a una pequeña o ninguna pérdida neta de cromo como resultado de los ejercicios de resistencia (12).

En la actualidad, la investigación sobre los efectos de la ingesta de cromo insuficiente y los factores de riesgo para la insuficiencia de cromo estan limitadas por la falta de pruebas sensibles y precisas para determinar el estado nutricional del cromo (1, 3).

La Ingesta Adecuada (IA)

Debido a que no hay suficiente información sobre las necesidades de cromo para establecer una Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN), la Junta de Nutrición y Alimentos estableció un nivel de ingesta adecuada (IA) basado en el contenido de cromo en dietas normales (1).

Ingesta Adecuada (IA) de Cromo

Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mcg/día)   Mujeres (mcg/día)  
Infantes  0-6 meses  0.2 0.2
Infantes  7-12 meses  5.5 5.5
Niños  1-3 años  11 11
Niños 4-8 años  15 15
Niños  9-13 años  25 21
Adolescentes  14-18 años  35 24
Adultos  19-50 años  35 25
Adultos  51 años y más  30 20
Embarazo  18 años o menos  - 29
Embarazo  19 años y más - 30
Amamantamiento  18 años o menos  - 44
Amamantamiento  19 años y más - 45

 

Prevención de Enfermedades

Intolerancia a la glucosa y diabetes mellitus tipo 2

En 12 de 15 estudios controlados de personas con intolerancia a la glucosa, se encontró que la suplementación con cromo mejoró algunas medidas de la utilización de la glucosa o que tenía efectos benéficos sobre los perfiles de lípidos sanguíneos (13). La intolerancia a la glucosa hace referencia a un estado metabólico entre la regulación normal de la glucosa y la diabetes como tal. Comúnmente, los niveles de glucosa sanguínea son más altos de lo normal pero más bajos que los aceptados para el diagnóstico de la diabetes. La intolerancia a la glucosa se asocia con un riesgo incrementado de enfermedades cardiovasculares, pero no con las otras complicaciones clásicas de la diabetes. Eventualmente, cerca del 25% al 30% de las personas con intolerancia a la glucosa desarrolla diabetes tipo 2 (14). En general, se ha encontrado que la suplementación con cromo en una variedad de formas, en dosis cercanas a 200 mcg/día por dos semanas a tres meses, sea beneficiosa. Las razones de la variación o la falta de efecto en algunos estudios no es clara, pero la disminución de cromo no es la única razón conocida de intolerancia a la glucosa. Adicionalmente, la falta de una medida precisa del estado nutricional del cromo impide a los investigadores identificar a los individuos que más probablemente se beneficien de la suplementación con cromo (3, 15). Un meta-análisis reciente de 15 ensayos clínicos aleatorizados reportó que la suplementación con cromo no tuvo efecto sobre las concentraciones de glucosa o insulina en individuos no diabéticos (16).

Enfermedad cardiovasculare

La intolerancia a la glucosa y la diabetes tipo 2 se asocian con cambios adversos en los perfiles lipídicos y con un riesgo incrementado de enfermedades cardiovasculares. Los estudios que examinaron los efectos de la suplementación con cromo sobre los perfiles lipídicos se han destacado por sus resultados inconsistentes. Mientras que algunos estudios observaron reducciones en los niveles plasmáticos de colesterol total, colesterol LDL y triglicéridos o incrementos en los niveles de colesterol HDL, otros estudios no observaron ningún efecto. Estas respuestas inconsistentes de los niveles de lípidos y lipoproteínas a la suplementación con cromo pueden reflejar las diferencias en el estado nutricional del cromo. Es posible que solo aquellos individuos con una ingesta dietética de cromo insuficiente experimenten los efectos benéficos sobre los perfiles lipídicos después de la suplementación con cromo (2, 3, 17).

Declaraciones de propiedades saludables

Incrementa la masa muscular

Las declaraciones de que el cromo incrementa la masa corporal magra y disminuye la grasa corporal se basan en la relación entre el cromo y la acción de la insulina (véase Función). Además de influir en el metabolismo de la glucosa, se sabe que la insulina influye en el metabolismo de las grasas y de las proteínas. Al menos 12 estudios controlados con placebo compararon el efecto de la suplementación con cromo (200-1,000 mcg de picolinato de cromo/día) con y sin un programa de ejercicio, sobre la masa corporal magra y las medidas de grasa corporal. En general, aquellos estudios que utilizaron los métodos de medición de grasa corporal y masa magra más sensibles y precisos (absorciometría de rayos X de energía dual o DEXA e hidrodensiometría o pesaje bajo el agua) no indicaron un efecto beneficioso de la suplementación con cromo sobre la composición corporal (2, 17).

Promueve la pérdida de peso

Estudios controlados de la suplementación con cromo (200-400 mcg de picolinato de cromo/día) han demostrado poco o ningun efecto beneficioso sobre la pérdida de peso o grasa (18), y las declaraciones sobre la pérdida de peso en humanos parecen ser exageradas. En 1997, La Comisión Federal de Comercio (CFC) de los EE.UU. estableció que no hay evidencia para declarar que el picolinato de cromo promueva la pérdida de peso y la pérdida de grasa en seres humanos (2, 15-17). Más recientemente, un meta-análisis de diez ensayos aleatorizados de doble ciego y controlados con placebo de la suplementación con picolinato de cromo encontró que el picolinato de cromo se asoció con una reducción de 1.1 kilogramos en el peso corporal; sin embargo, un cambio tan pequeño puede no ser clínicamente relevante (19). Adicionalmente, un estudio reciente reportó que la suplementación con picolinato de cromo atenuó la ganancia de peso corporal en los pacientes diabéticos tipo 2 que consumían drogas sulfonilúreas (20).

Tratamiento de Enfermedades

Diabetes mellitus tipo 2

La diabetes mellitus tipo 2 se caracteriza por niveles elevados de glucosa sanguínea y resistencia a la insulina. Aunque los niveles de insulina en los diabéticos tipo 2 pueden ser más altos que en individuos sanos, los efectos fisiológicos de la insulina se encuentran disminuidos. Debido a que se sabe que el cromo incrementa la acción de la insulina, la relación entre el estado nutricional del cromo y la diabetes tipo 2 ha generado un interés científico considerable. Se ha encontrado que los individuos con diabetes tipo 2 tienen tazas de pérdida urinaria de cromo más altas que los individuos sanos, especialmente aquellos con diabetes de más de dos años de duración (21). Antes de 1997, los estudios bien diseñados de suplementación con cromo en individuos con diabetes tipo 2 no mostraron mejorías en el control de la glucosa, aunque aportaron cierta evidencia de niveles de insulina reducidos y de perfiles de lípidos sanguíneos mejorados (22). En 1997, los resultados de un ensayo controlado con placebo conducido en China indicó que la suplementación con cromo podría ser beneficiosa en el tratamiento de la diabetes tipo 2 (23). Ciento ochenta participantes tomaron un placebo o cromo en la forma de picolinato de cromo en dosis de 200 mcg/día y 1,000 mcg/día. Al final de los cuatro meses, los niveles de glucosa sanguínea fueron de un 15% a un 19% más bajos en aquellos que tomaron 1,000 mcg/día, comparados con aquellos que tomaron el placebo. Los niveles de glucosa sanguínea en los que tomaron 200 mcg/día no difirieron significativamente de los que tomaron el placebo. Los niveles de insulina fueron más bajos en aquellos que tomaron 200 mcg/día o 1,000 mcg/día de picolinato de cromo. Los niveles de hemoglobina glicosilada, una medida a largo plazo del control de la glucosa sanguínea, también fueron más bajos en ambos grupos suplementados con cromo, especialmente en el grupo que tomó 1,000 mcg/día. Debido a que no se evaluó el estado nutricional del cromo de los pacientes Chinos y la prevalencia de obesidad era mucho más baja que la típicamente asociada con los diabéticos tipo 2 en los EE.UU., es difícil la extrapolación de estos resultados a los EE.UU. Han habido estudios subsecuentes que investigaron la utilidad del picolinato de cromo para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Una revisión reciente reportó que 13 de 15 estudios clínicos, incluyendo al estudio conducido en China, encontraron que el picolinato de cromo mejoraba al menos una medida de control glicémico en pacientes diabéticos (24). El picolinato de cromo es más biodisponible que otras formas suplementarias del cromo y por lo tanto puede ser más eficaz. Sin embargo, se necesita de ensayos aleatorizados y controlados a gran escala de la suplementación con cromo en diabetes tipo 2, para determinar si el cromo es o no efectivo en el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Diabetes gestacional

Pocos estudios han examinado los efectos de la suplementación con cromo sobre la diabetes gestacional. La diabetes gestacional ocurre en cerca del 2% de las mujeres embarazadas y usualmente aparece en el segundo o tercer trimestre del embarazo. Los niveles de glucosa se deben controlar estrechamente para prevenir efectos adversos en el desarrollo del feto. Luego del parto, la tolerancia a la glucosa generalmente vuelve la normalidad. Sin embargo, del 30% al 40% de las mujeres que han tenido diabetes gestacional desarrollan diabetes tipo 2 dentro de 5 a 10 años. Un estudio basado en la observación en mujeres embarazadas no encontró que los niveles de cromo plasmático se asociaran con medidas de tolerancia a la glucosa o resistencia a la insulina en las últimas etapas del embarazo, aunque los niveles de cromo plasmático pueden no reflejar los niveles tisulares de cromo (25). Las mujeres con diabetes gestacional cuyas dietas se suplementaron diariamente con 4 mcg de cromo por kilogramo de peso corporal con picolinato de cromo por ocho semanas, tuvieron una disminución de los niveles de glucosa en ayunas y de insulina, comparadas con aquellas que recibieron un placebo. No obstante, fue necesaria terapia de insulina más que de picolinato de cromo para normalizar los niveles de glucosa sanguínea severamente elevados (2, 26).

Fuentess

Fuentes alimenticias

La cantidad de cromo en los alimentos es variable y se ha medido de manera precisa en relativamente pocos alimentos. Actualmente, no hay una gran base de datos para el contenido de cromo de los alimentos. Las carnes procesadas, los productos de grano entero, el salvado de cereales listo para comer, los frijoles verdes, el brócoli, y las especias son relativamente ricos en cromo. Los alimentos con alto contenido de azúcares simples, como sacarosa y fructosa, no solo son bajos en cromo sino que también se ha encontrado que promueven la pérdida de cromo (2). Las ingestas de cromo promedio en los EE.UU. varían entre los 23 y 29 mcg/día en mujeres adultas, y entre 39 y 54 mcg/día en hombres adultos (1). El contenido de cromo de algunos alimentos se muestra a continuación en microgramos (mcg) (27). Debido a que se ha encontrado que el contenido de cromo varía significativamente en diferentes lotes de un mismo alimento, la información en la tabla a continuación debiera servir solo como una guía del contenido de cromo en los alimentos.

Alimento Porción Cromo (mcg)
Brócoli ½ taza 11.0
Frijoles verdes ½ taza 1.1
Papas 1 taza, molida 2.7
Jugo de uva 8 onzas fluidas 7.5
Jugo de naranja 8 onzas fluidas 2.2
Carne de vacuno 3 onzas 2.0
Pechuga de pavo 3 onzas 1.7
Jamón de pavo (procesado) 3 onzas 10.4
Waffle 1 (~2.5 onzas) 6.7
Bagel 1 2.5
Muffin Inglés 1 3.6
Manzana con cáscara 1 mediana 1.4
Banana 1 mediana 1.0

 

Suplementos

El cromo (III) se encuentra disponible como suplemento en varias formas: cloruro de cromo, nicotinato de cromo, picolinato de cromo, y levadura rica en cromo. Éstas se encuentran disponibles como suplementos independientes o en productos combinados. Las dosis comúnmente varían de 50 a 200 mcg de cromo elemental (28). El nicotinato de cromo y el picoinato de cromo pueden ser más biodisponibles que el cloruro de cromo (17). En mucha de la investigación sobre la intolerancia a la glucosa y diabetes tipo 2, el picolinato de cromo fue la fuente cromo. Sin embargo, se ha levantado cierta preocupación acerca del uso a largo plazo de la suplementación con picolinato de cromo (véase Seguridad).

Seguridad

Toxicidad

El cromo hexavelente o cromo (VI) es un reconocido carcinógeno. La exposición al cromo (VI) en polvo se asocia con una incidencia incrementada de cáncer de pulmón y se sabe que provoca inflamación de la piel (dermatitis). En contraste, hay poca evidencia de que el cromo trivalente o cromo (III) sea tóxico para seres humanos. Debido a que no se han asociado convincentemente efectos adversos con la ingesta en exceso de cromo (III) desde alimentos o suplementos, la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina no estableció un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para el cromo. Dado que la información es escasa, la JNA reconoce los potenciales efectos adversos de una ingesta elevada de cromo (III) suplementario y aconseja precaución (1).

La mayoría de las preocupaciones en relación a la seguridad a largo plazo de la suplementación con cromo (III) provienen de varios estudios en cultivos celulares, que sugieren que el cromo (III), especialmente en la forma de picolinato de cromo, puede incrementar el daño al ADN (29-31). Actualmente, no hay evidencia de que el cromo (III) incremente el daño al ADN en organismos vivos (1), y un estudio en 10 mujeres que tomaron 400 mcg/día de cromo como picolinato de cromo, no encontró evidencia de un incremento del daño oxidativo al ADN, medido a través de anticuerpos contra bases de ADN oxidado (32).

Varios estudios han demostrado la seguridad de dosis diarias de hasta 1,000 mcg de cromo por varios meses (23, 33). Sin embargo, ha habido algunos reportes aislados de reacciones adversas graves al picolinato de cromo. Se reportó falla renal cinco meses después de un ciclo de seis semanas de 600 mcg de cromo/día en la forma de picolinato de cromo (34), mientras que se reportó falla renal y deterioro de la función hepática luego del uso de 1,200-2,400 mcg/día de cromo en la forma de picolinato de cromo por un periodo de cuatro a cinco meses (35). Adicionalmente, un hombre sano de 24 años de edad según se informa, desarrolló falla renal aguda reversible luego de consumir por dos semanas suplementos que contenían picolinato de cromo (36). Las personas con enfermedades renales o hepáticas preexistentes pueden estar en riesgo incrementado de efectos adversos y debieran limitar la ingesta de cromo suplementario (1).

Interacción con drogas

Poco se sabe acerca de las interacciones del cromo con drogas en los seres humanos. Las grandes dosis de antiácidos que contienen carbonato de calcio o hidróxido de magnesio, disminuyen la absorción de cromo en ratas. En contraste, tanto la aspirina como la indometacina (una droga anti-inflamatoria no esteroidal) incrementaron la absorción de cromo en ratas (3).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

La falta de indicadores sensibles del estado nutricional del cromo en humanos hace difícil el determinar el nivel de ingesta de cromo más apropiado para promover una salud óptima. Siguiendo la recomendación del Instituto Linus Pauling de tomar un suplemento multivitamínico/mineral que contenga el 100% de los valores diarios (VD) de la mayoría de los nutrientes, generalmente aportará de 60 a 120 mcg/día de cromo, muy por encima del nivel de ingesta adecuada de 20 a 25 mcg/día para mujeres adultas y 30 a 35 mcg para hombres adultos.

Adultos mayores (> 50 años)

Aunque se desconoce si la necesidad de cromo es más alta para adultos mayores, un estudio encontró que las concentraciones de cromo en el cabello, sudor, y orina disminuía con la edad (37). Siguiendo la recomendación del Instituto Linus Pauling de tomar un suplemento multivitamínico/mineral que contenga el 100% de los valores diarios (VD) de la mayoría de los nutrientes debiera aportar cromo suficiente a la mayoría de los adultos mayores.

Debido a que la intolerancia a la glucosa y la diabetes tipo 2 están asociadas con problemas de salud potencialmente graves, los individuos que consideren la suplementación con cromo en altas dosis para tratar cualquiera de las dos condiciones, debiera hacerlo en colaboración con un profesional de la salud calificado.

Referencias


Escrito en Abril de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Septiembre de 2007 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Septiembre de 2007 por:
Richard A. Anderson, Ph.D.
Plomo Científico
Centro de Investigación de Nutrición Humana de Beltsville
Beltsville, Maryland

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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