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Centro de Información de Micronutrientes

Fósforo


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El fósforo es un mineral esencial requerido por todas las células del organismo para una función normal (1). La mayor parte del fósforo en el cuerpo se encuentra como fosfato (PO4). Aproximadamente el 85% del fósforo corporal se encuentra en el hueso (2).

Función

El fósforo es uno de los principales componentes estructurales del hueso en la forma de una sal de fosfato de calcio denominada hidroxiapatita. Los fosfolípidos (e.g., fosfatidilcolina) son importantes componentes estructurales de las membranas celulares. Toda la producción y almacenaje de energía depende de compuestos fosforilados, como el adenosin trifosfato (ATP) y la creatina fosfato. Los ácidos nucléicos (ADN y ARN), responsables del almacenaje y transmisión de la información genética, son largas cadenas de moléculas fosforadas. Una serie de enzimas, hormonas, y moléculas de señalización celular, dependen de la fosforilación para su activación. El fósforo también ayuda a mantener el balance ácido-base (pH) normal al actuar como uno de los buffers más importantes del organismo. Además, el 2,3-difosfoglicerato (2,3-DPG), una molécula fosforada, se une a la hemoglobina en los glóbulos rojos y modifica el suministro de oxígeno a los tejidos del cuerpo (1).

Interacción con nutrientes:

Fructosa

Un estudio de 11 hombres adultos encontró que una dieta alta en fructosa (20% de las calorías totales) derivó en un incremento en la pérdida urinaria de fósforo y en un balance negativo del fósforo (i.e., la pérdida diaria de fósforo era más alta que la ingesta diaria). Este efecto era más pronunciado cuando la dieta también era baja en magnesio (3). Un mecanismo potencial para este efecto es la falta de retroalimentación inhibitoria de la conversión de fructosa a fructosa 1-fosfato en el hígado. En otras palabras, la fructosa 1-fosfato se acumula en las células, pero este compuesto no inhibe a la enzima que fosforila la fructosa, la que consume grandes cantidades de fosfato. Este fenómeno se conoce como retención de fosfato (1). El hallazgo de este estudio es relevante porque el consumo de fructosa en los EE.UU. se ha incrementado rápidamente desde la introducción del jarabe de maíz alto en fructosa en 1970, mientras que la ingesta de magnesio ha disminuido durante los últimos 100 años (3).

Calcio y vitamina D

El fósforo en la dieta se absorbe fácilmente en el intestino delgado, y cualquier exceso de fósforo absorbido se excreta por los riñones. La regulación de los niveles de calcio y fósforo sanguíneos se relacionan a través de la acción de la hormona paratiroidea (PTH) y la vitamina D (diagrama). Una ligera caída en los niveles de calcio sanguíneo (e.g., en el caso de ingestas de calcio insuficientes) es detectada por las glándulas paratiroideas, resultando en un incremento en su secreción de PTH. La PTH estimula en los riñones la conversión de la vitamina D a su forma activa (calcitriol). El incremento en los niveles de calcitriol a su vez resulta en un incremento de la absorción intestinal tanto de calcio como de fósforo. Tanto, la PTH como la vitamina D estimulan la reabsorción ósea, provocando la liberación de mineral óseo (calcio y fosfato) a la sangre. Aunque la estimulación por PTH deriva en una menor excreción urinaria de calcio, provoca un incremento en la excreción urinaria de fósforo. La mayor excreción urinaria de fósforo es ventajosa para normalizar los valores de calcio debido a que los altos niveles sanguíneos de fosfato reprimen la conversión de vitamina D a su forma activa en los riñones (4).

¿Las ingestas elevadas de fósforo son perjudiciales para la salud ósea?

Algunos investigadores han mostrado preocupación respecto al aumento en las cantidades de fosfato en la dieta, el que se puede atribuir al ácido fosfórico en las bebidas gaseosas y a los aditivos de fosfato en una serie de alimentos preparados comercialmente (5, 6). Debido a que el organismo no regula tan estrechamente el fósforo como el calcio, los niveles de fosfato en el plasma pueden elevarse ligeramente con una dieta alta en fósforo, especialmente después de las comidas. Los altos niveles de fosfato en la sangre reducen la formación de la forma activa de la vitamina D (calcitriol) en los riñones, reducen el calcio sanguíneo, y conducen a un incremento en la liberación de PTH por parte de las glándulas paratiroideas. Sin embargo, los niveles elevados de fósforo plasmático también pueden llevar a una menor excreción urinaria de calcio (2). Si esto se mantiene, los niveles elevados de PTH pueden tener un efecto adverso sobre el contenido mineral del hueso, pero este efecto solamente se ha visto en seres humanos con dietas altas en fósforo y bajas en calcio. Aún más, se han registrado niveles elevados similares de PTH en dietas bajas en calcio que no eran altas en fósforo (7). Recientemente, un ensayo controlado en mujeres jóvenes no encontró efectos adversos de una dieta alta en fósforo (3,000 mg/día) sobre las hormonas relacionadas con los huesos ni con los biomarcadores reabsorción ósea cuando las ingestas de calcio en la dieta se mantuvieron casi en 2,000 mg/día (8). En la actualidad, no hay evidencia convincente de que los niveles de fósforo dietético evidenciados en los EE.UU. afecten de manera adversa la densidad mineral ósea. No obstante, la sustitución de la leche y otros alimentos ricos en calcio por gaseosas con fosfato y aperitivos representa un riesgo importante para la salud ósea (véase Calcio).

Deficiencia

La ingesta insuficiente de fósforo resulta en niveles de fosfato plasmático anormalmente bajos (hipofosfatemia). Los efectos de la hipofosfatemia pueden incluir pérdida del apetito, anemia, debilidad muscular, dolor de huesos, raquitismo (en niños), osteomalasia (en adultos), mayor susceptibilidad a infecciones, entumecimiento y hormigueo de las extremidades, y dificultad para caminar. La hipofosfatemia severa puede causar la muerte. Ya que el fósforo se encuentra ampliamente distribuido en los alimentos, de deficiencia de fósforo dietético usualmente sólo se ve en casos cercanos a la inanición total. Entre otros individuos en riesgo de hipofosfatemia se incluye a los alcohólicos, a los diabéticos en recuperación de un episodio de cetoacidosis diabética, y a los pacientes famélicos o anoréxicos en regímenes de realimentación con alto contenido calórico pero bajo en fósforo (1, 2).

La Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

La IRN para el fósforo se fundamenta en la mantención de niveles normales de fosfato plasmático en adultos, los que se piensa representan la ingesta de fósforo suficiente como para cubrir las necesidades celulares y de formación ósea (2).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Fósforo
Etapa de la vida   Edad  Hombres
(mg/día) 
Mujeres
(mg/día) 
Infantes  0-6 meses 100 (IA 100 (IA) 
Infantes  7-12 meses  275 (IA)  275 (IA) 
Niños  1-3 años  460  460 
Niños 4-8 años  500  500 
Niños  9-13 años   1,250  1,250 
Adolescentes  14-18 años  1,250  1,250 
Adultos  19 años y más 700  700 
Embarazo 18 años o menos 1,250 
Embarazo  19 años y más 700 
Amamantamiento  18 años o menos 1,250 
Amamantamiento 19 años y más 700 

 

Fuentes

Fuentes alimenticias

El fósforo se encuentra en la mayoría de los alimentos porque es un componente fundamental de todos los organismos vivos. Los productos lácteos, la carne y el pescado son fuentes particularmente ricas en fósforo. El fósforo también es un componente de muchos aditivos alimenticios polifosfatados y se encuentra en la mayoría de las bebidas gaseosas como ácido fosfórico. En la mayoría de las bases de datos alimenticias el fósforo dietético derivado de los aditivos alimenticios no se ha calculado, por lo que la cantidad total de fósforo consumido por una persona promedio en los EE.UU. no queda totalmente clara. Una gran encuesta del consumo de nutrientes en los EE.UU. encontró que la ingesta de fósforo promedio era de 1,495 mg/día en hombres y 1,024 mg/día en mujeres. La Junta de Nutrición y Alimentos estima que el consumo de fósforo en los EE.UU. ha aumentado 10% a 15% en los últimos 20 años (2).

El fósforo en todas las semillas (frijoles, guisantes, cereales, y frutos secos) se encuentra presente en una forma de almacenaje de fosfato denominada ácido fítico o fitato. Sólo alrededor del 50% del fósforo en los fitatos se encuentra disponible para los seres humanos debido que carecemos de las enzimas (fitasas) que liberan al fósforo del fitato (9). Las levaduras poseen fitasas, por lo que los granos enteros incorporados al pan con levadura tienen mayor biodisponibilidad de fósforo que los granos enteros incorporados en los cereales del desayuno o en los panes sin levadura (2). Una serie de alimentos ricos en fósforo se muestran en la tabla a continuación junto a su contenido fósforo en miligramos (mg). Para más información sobre el contenido de nutrientes de los alimentos, revise la base de datos de composición de los alimentos de la USDA.

Alimento Porción Fósforo (mg)
Leche, descremada 8 onzas 247
Yogurt, natural descremado 8 onzas 385
Queso, mozzarella; semidescremado 1 onza 131
Huevo 1 grande, cocido 104
Carne 3 onzas, cocida* 173
Pollo 3 onzas, cocida* 155
Pavo 3 onzas, cocida* 173
Pescado, rodaballo 3 onzas, cocida* 242
Pescado, salmón 3 onzas, cocida* 252
Pan, trigo entero 1 rebanada 57
Pan, blanco fortificado 1 rebanada 25
Bebida Cola carbonatada 12 onzas 40
Almendras# 1 onza (23 unidades) 134
Maní# 1 onza 107
Lentejas# ½ taza, cocidas 178

*Una porción de 3 onzas es del tamaño de una baraja de cartas.
#El fósforo de los frutos secos, de las semillas y los granos es un 50% menos biodisponible que el fósforo de otras fuentes (9).

Suplementos

Las sales de fosfato de sodio y fosfato de potasio son usadas para el tratamiento de la hipofosfatemia, y su uso requiere de supervisión médica. Las sales de fosfato de calcio algunas veces se utilizan como suplementos de calcio (10).

Seguridad

Toxicidad

El efecto adverso más grave de los niveles sanguíneos de fosfato anormalmente elevados (hiperfosfatemia) es la calcificación de tejidos no esqueletales, ocurriendo con mayor frecuencia en los riñones. Esta deposición de fosfato de calcio puede provocar daño orgánico, y especialmente daño renal. Debido a que los riñones son muy eficientes en la eliminación del exceso de fosfato de la circulación, la hiperfosfatemia por causas dietéticas usualmente solo es un problema en las personas con falla renal (enfermedad renal terminal) o hipoparatiroidismo. Cuando la función renal es apenas el 20% de la normal, incluso los niveles normales de fósforo dietético pueden llevar a una hiperfosfatemia. La hiperfosfatemia pronunciada también sucede debido a un incremento en la absorción intestinal de sales de fosfato consumidas oralmente, como también por la absorción colónica de sales de fosfato en enemas (1). Para evitar los efectos adversos de la hiperfosfatemia, la Junta de Nutrición y Alimentos estableció un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para la ingesta oral de fósforo en los individuos generalmente sanos (2). El NM más bajo para individuos sobre los 70 años de edad refleja la mayor probabilidad de deterioro en la función renal de los individuos ancianos. El NM no se aplica a individuos con función renal significativamente deteriorada o con otras condiciones de salud que se sabe incrementan el riesgo de hiperfosfatemia.

Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Fósforo
Grupo de Edad NM (mg/día)
Infantes 0-12 meses Imposible de determinar*
Niños 1-3 años 3,000 (3.0 g)
Niños 4-8 años   3,000 (3.0 g)
Niños 9-13 años   4,000 (4.0 g)
Adolescentes 14-18 años 4,000 (4.0 g)
Adultos 19-70 años 4,000 (4.0 g)
Adultos 70 años o más 3,000 (3.0 g)
Embarazo 3,500 (3.5 g)
Amamantamiento 4,000 (4.0 g)

*La fuente de la ingesta debiera provenir sólo de alimentos y fórmula.

Interacción con drogas

Los antiácidos con aluminio reducen la absorción de fósforo dietético al formar fosfato de aluminio, el que no se absorbe. Cuando se consume en altas dosis, los antiácidos con aluminio pueden producir niveles de fosfato sanguíneo anormalmente bajos (hipofosfatemia) como también agravar la deficiencia de fosfato debida a otras causas (11). Tan poco como una onza de gel de hidróxido de aluminio tres veces al día por varias semanas puede disminuir los niveles de fosfato en el plasma y provocar un incremento en la pérdida de calcio urinario (12). Las dosis excesivamente altas de calcitriol, la forma activa de la vitamina D o sus análogos, pueden resultar en hiperfosfatemia (2).

Los suplementos de potasio o los diuréticos ahorradores de potasio tomados junto a fosfato pueden provocar niveles sanguíneos elevados de potasio (hiperkalemia). La hiperkalemia puede ser un problema grave resultando en anomalías del ritmo cardíaco (arritmias) potencialmente mortales. Las personas que consumen tal combinación deben informar a su médico tratante y medir sus niveles de potasio plasmático regularmente (11).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

El Instituto Linus Pauling respalda la IRN para el fósforo (700 mg/día para adultos). Aunque algunos suplementos multivitamínicos/minerales contienen más del 15% de la actual IRN para fósforo, una dieta variada debería aportar fácilmente el fósforo suficiente a la mayoría de las personas.

Adultos mayores (> 50 años)

En la actualidad, no hay evidencia de que los requerimientos de fósforo en adultos mayores difieran de los de un adulto joven (700 mg/día). Aunque algunos suplementos multivitamínicos/minerales contienen más del 15% de la actual IRN para fósforo, una dieta variada debiera aportar fácilmente el fósforo suficiente a la mayoría de los ancianos.

Referencias


Escrito en Abril de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Agosto de 2007 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Noviembre de 2008 por:
James P. Knochel, M.D.
Profesor Clínico, Emérito
Presbyterian Hospital y
University of Texas Southwestern Medical School

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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