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Centro de Información de Micronutrientes

Magnesio


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El magnesio desempeña papeles importantes en la estructura y función del cuerpo humano. El cuerpo humano adulto contiene alrededor de 25 gramos de magnesio. Más del 60% del total del magnesio en el cuerpo se encuentra en el esqueleto, cerca del 27% en las células musculares, del 6% al 7% en otras células, y menos del 1% se encuentra fuera de las células (1).

Función

El magnesio está involucrado en más de 300 reacciones metabólicas esenciales, algunas de las cuales se presentan a continuación (2).

Producción de energía

El metabolismo de carbohidratos y grasas para producir energía necesita de numerosas reacciones químicas dependientes de magnesio. En la mitocondria, el magnesio es requerido por la proteína sintetizadora de adenosin trifosfato (ATP). El ATP, es la molécula que aporta energía a casi todos los procesos metabólicos, y que encontramos principalmente en un complejo con magnesio (ATPMg) (3).

Síntesis de moléculas esenciales

El magnesio es necesario para una serie de pasos durante la síntesis de ácidos nucleicos (ADN y ARN) y proteínas. Varias de las enzimas que participan en la síntesis de lípidos y carbohidratos necesitan de magnesio para su actividad. El glutatión, un antioxidante importante, requiere de magnesio para su síntesis (3).

Papel estructural

El magnesio desempeña un papel estructural en el hueso, en las membranas celulares, y en los cromosomas (3).

Transporte de iones a través de las membranas celulares

El magnesio es necesario para el transporte activo de iones como el potasio y el calcio a través de las membranas celulares. Debido a su función en los sistemas de transporte de iones, el magnesio altera la conducción de los impulsos nerviosos, la contracción muscular y el ritmo cardíaco normal (3).

Señalización celular

La señalización celular requiere de ATPMg para la fosforilación de proteínas y la formación de adenosin monofosfato cíclico (AMPc), una molécula de señalización celular. El AMPc está involucrado muchos procesos, incluyendo la secreción de hormona paratiroidea (PTH) desde las glándulas paratiroideas (véase Vitamina D y Calcio para información adicional en relación a la PTH) (3).

Migración celular

Los niveles de calcio y magnesio en el fluido que rodea a las células interfieren con la migración de una serie de distintos tipos celulares. Dichos efectos sobre la migración celular pueden resultar importantes en la sanación de heridas (3).

Interacción con nutrientes

Zinc

Las dosis elevadas de zinc en forma suplementaria aparentemente interfieren con la absorción del magnesio. Un estudio reportó que los suplementos de zinc de 142 mg/día en hombres adultos sanos disminuyó significativamente la absorción de magnesio y alteró su balance (la diferencia entre la ingesta y la pérdida de magnesio) (4).

Fibra

En estudios experimentales se ha encontrado que los grandes incrementos en la ingesta de fibra dietética disminuyen la utilización del magnesio. Sin embargo, la medida en la que la fibra dietética afecta el estado nutricional del magnesio en individuos con una dieta variada fuera del laboratorio aún no está clara (2, 3).

Proteínas

Las proteínas en la dieta pueden afectar la absorción de magnesio. Un estudio en varones adolescentes encontró que la absorción de magnesio era más baja cuando la ingesta de proteínas era menor a 30 gramos al día, y que las ingestas más altas de proteínas (93 gramos/día vs. 43 gramos/día) se asociaban con una mejor absorción de magnesio en adolescentes (5).

Calcio y vitamina D

La forma activa de la vitamina D (calcitriol) puede aumentar levemente la absorción intestinal de magnesio. Sin embargo, la absorción de magnesio parece no depender del calcitriol como es la absorción de calcio y fosfato. En la mayoría de los estudios no se ha encontrado que la alta ingesta de calcio afecte el balance del magnesio. Se sabe que los niveles insuficientes de magnesio sanguíneo derivan en bajos niveles de calcio en la sangre, en resistencia a la acción de la hormona partiroidea (PTH), y en resistencia a algunos de los efectos de la vitamina D (2, 3).

Deficiencia

La deficiencia de magnesio en individuos sanos que consumen una dieta balanceada es muy rara, ya que el magnesio abunda tanto en alimentos animales como vegetales y debido a que los riñones son capaces de limitar la excreción urinaria de magnesio cuando la ingesta es baja. Las siguientes condiciones aumentan el riesgo de una deficiencia de magnesio (1):

  • Trastornos gastrointestinales: la diarrea prolongada, la enfermedad de Crohn, los síndromes de mal absorción, la enfermedad celiaca, la resección quirúrgica de una porción del intestino y la inflamación intestinal causada por radiación pueden conducir a una disminución del magnesio.  
  • Trastornos renales (pérdida de magnesio): La diabetes mellitus y el uso a largo plazo de ciertos diuréticos (véase Interacción con drogas) pueden provocar un incremento en la pérdida urinaria de magnesio. Muchos otros medicamentos pueden provocar también una pérdida renal de magnesio (3).
  • Alcoholismo crónico: la pobre ingesta dietética, los problemas gastrointestinales, y el incremento en la pérdida urinaria de magnesio, las que con frecuencia se encuentran en alcohólicos, contribuyen todas a la disminución del magnesio.
  • Edad: Varios estudios han encontrado que los adultos mayores tienen ingestas dietéticas de magnesio relativamente bajas. La absorción intestinal de magnesio tiende a disminuir con la edad y la excreción de magnesio urinario tiende a aumentar; así, la ingesta de magnesio dietético bajo el nivel óptimo puede incrementar el riesgo de disminución de magnesio en la tercera edad (2).

Aunque la deficiencia de magnesio severa es poco común, ésta ha sido inducida de manera experimental. Cuando la deficiencia de magnesio se indujo en seres humanos, el primer signo fue una disminución de los niveles de magnesio en el plasma (hipomagnesemia). Con el tiempo, los niveles de calcio en el plasma también comenzaron a disminuir (hipocalcemia) a pesar de la adecuada ingesta de calcio. La hipocalcemia persistió a pesar del incremento en la secreción de la hormona paratiroidea (PTH). Usualmente, el incremento en la secreción de PTH provoca una rápida movilización de calcio desde los huesos y la normalización de los niveles de calcio sanguíneo. A medida que progresa la disminución de magnesio, la secreción de PTH se reduce a niveles bajos. Junto a la hipomagnesemia, los signos de la deficiencia de magnesio severa incluyen hipocalcemia, niveles bajos de potasio plasmático (hipokalemia), retención de sodio, niveles bajos de PTH circulante, síntomas musculares y neurológicos (temblor, espasmos musculares, tétanos), pérdida del apetito, náuseas, vómitos, y cambios de personalidad (3).

La Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

En 1997, La Junta de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina incrementó la IRN para el magnesio, basado en los resultados de estudios de balance recientes estrechamente controlados que utilizaron métodos más precisos para la medición del magnesio (2). Los estudios de balance son útiles para medir la cantidad de un nutriente que evitará una deficiencia; sin embargo, estos estudios aportan poca información respecto de la cantidad necesaria de un nutriente para la prevención de enfermedades crónicas o para una salud óptima.

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Magnesio
Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mg/día)  Mujeres (mg/día) 
Infantes  0-6 meses 30 (IA 30 (IA) 
Infantes  7-12 meses  75 (IA)  75 (IA) 
Niños  1-3 años  80  80 
Niños 4-8 años 130  130 
Niños  9-13 años  240  240 
Adolescentes  14-18 años  410  360 
Adultos  19-30 años  400  310 
Adultos  31 años o más  420 320 
Embarazo  18 años o menos  - 400 
Embarazo  19-30 años - 350 
Embarazo  31 años o más - 360 
Amamantamiento  18 años o menos - 360 
Amamantamiento  19-30 años - 310 
Amamantamiento  31 años o más - 320

 

Prevención de Enfermedades

Hipertensión (presión sanguínea alta)

Estudios epidemiológicos de gran tamaño sugieren una relación entre el magnesio y la presión sanguínea. Sin embargo, el hecho de que los alimentos ricos en magnesio (frutas, vegetales, granos enteros) son con frecuencia ricos en potasio y fibra dietética ha hecho difícil evaluar los efectos independientes del magnesio sobre la presión sanguínea. Un estudio de cohorte prospectivo de más de 30,000 hombres profesionales de la salud encontró una asociación inversa entre la fibra dietética, el potasio y el magnesio, y el desarrollo de hipertensión, por un periodo de cuatro años (6). En un estudio similar de más de 40,000 enfermeras mujeres inscritas, se encontró que la fibra y el magnesio en la dieta se asociaban inversamente con la presión sanguínea sistólica y diastólica, en aquellos que no desarrollaron hipertensión durante el periodo de estudio de cuatro años, pero que ni la fibra dietética ni el magnesio se relacionaron con el riesgo de desarrollar hipertensión (7). El estudio de Riesgo de Aterosclerosis en Comunidades (RAEC) examinó la ingesta de magnesio en la dieta, los niveles sanguíneos de magnesio, y el riesgo de desarrollar hipertensión en 7,731 hombres y mujeres por un periodo de seis años (8). El riesgo de desarrollar hipertensión tanto en hombres como en mujeres disminuyó con el aumento de los niveles de magnesio en el plasma, pero esta tendencia sólo fue estadísticamente significativa en mujeres. Aunque los investigadores no encontraron asociación entre el magnesio dietético y la incidencia de hipertensión, sugieren que los bajos niveles de magnesio plasmático pueden jugar un modesto papel en el desarrollo de la hipertensión.

Enfermedades cardiovasculares

Una serie de estudios han encontrado un descenso en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en las poblaciones que consumen de manera rutinaria agua "dura." El agua dura (alcalina) por lo general es alta en magnesio pero también puede contener más calcio y flúor que el agua "blanda," haciendo difícil atribuir los efectos cardioprotectores del agua dura sólo al magnesio (9). Un estudio prospectivo de gran tamaño (casi 14,000 hombres y mujeres) encontró una tendencia significativa de que el incremento en los niveles de magnesio plasmático se asociaba con la disminución del riesgo de enfermedad coronaria cardíaca en mujeres, pero no en hombres (10). No obstante, el riesgo de enfermedad coronaria cardíaca en el cuartil más bajo de la ingesta de magnesio dietético no era significativamente más alto que el riesgo en el cuartil más alto en hombres o mujeres. Además, un gran estudio prospectivo en más de 35,000 mujeres reportó que el magnesio dietético, medido por el cuestionario de frecuencia de alimentos, no se asociaba con el riesgo de varias enfermedades cardiovasculares, incluyendo ataque cerebrovascular, infarto no letal al miocardio, y enfermedad coronaria cardíaca (11). Actualmente, la relación entre la ingesta de magnesio dietético y el riesgo de enfermedades cardiovasculares permanece sin ser aclarado.

Osteoporosis

Aunque la disminución en la densidad mineral ósea (DMO) es la principal característica de la osteoporosis, otros cambios osteoporóticos en la matriz de colágeno y en los componentes minerales del hueso pueden dar como resultado huesos que son más frágiles y más propensos a las fracturas. El magnesio compone cerca del 1% del mineral óseo y se sabe que influencia tanto al metabolismo de la matriz ósea como al metabolismo mineral óseo. A medida que el contenido de magnesio en el mineral óseo disminuye, los cristales óseos se hacen más grandes y más frágiles. Algunos estudios han encontrado un contenido más bajo de magnesio y cristales óseos más grandes en los huesos de mujeres osteoporóticas en comparación con los controles no osteoporóticos (12). Es sabido que los niveles insuficientes de magnesio plasmático resultan en bajos niveles de calcio plasmático, resistencia a la acción de la hormona paratiroidea, y en resistencia a algunos de los efectos de la vitamina D, cada uno de los cuales puede conducir a un incremento de la pérdida hueso (véase Calcio). Un estudio en más de 900 hombres y mujeres ancianos, encontró que las ingestas de magnesio dietético se asociaban con un incremento en la DMO en la cadera, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, debido a que el magnesio y el potasio se encuentran presentes en muchos de los mismos alimentos, no se puede aislar el efecto del magnesio dietético (13). Más recientemente, un estudio en más 2,000 individuos de la tercera edad reportó que la ingesta de magnesio se asociaba positivamente con la DMO corporal total en hombres y mujeres de raza blanca, pero no en hombres y mujeres de raza negra (14). Algunos pocos estudios han estudiado el efecto de la suplementación con magnesio sobre la densidad mineral ósea o la osteoporosis en seres humanos. En un pequeño estudio en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis, la suplementación con magnesio de 750 mg/día por los primeros seis meses seguidos de 250 mg/día por otros 18 meses, resultó en un incremento de la DMO en la muñeca después de un año, sin un mayor incremento luego de dos años de suplementación (15). Un estudio en mujeres postmenopáusicas que recibían terapia de reemplazo de estrógeno y también un multivitamínico, encontró que la suplementación adicional con 500 mg/día de magnesio y 600 mg/día de calcio derivó en un incremento de la DMO en el talón comparado con las mujeres postmenopáusicas que sólo recibieron la terapia de reemplazo de estrógeno (16). Actualmente, el potencial de una ingesta aumentada de magnesio, para influenciar los metabolismos del calcio y el óseo amerita más investigación, prestando particular atención a su participación en la prevención y el tratamiento de la osteoporosis.

Tratamiento de Enfermedades

El uso de dosis farmacológicas de magnesio para tratar enfermedades específicas se discute a continuación. Aunque muchos de los estudios citados usaron magnesio suplementario en dosis considerablemente más altas que el nivel máximo de ingesta tolerable (NM), que es de 350 mg/día según la Junta de Nutrición y Alimentos (véase Seguridad), es importante destacar que estos estudios se realizaron bajo supervisión médica. Debido a los potenciales riesgos de las dosis elevadas de magnesio suplementario, especialmente en presencia de una función renal deteriorada, cualquier ensayo de tratamiento de enfermedades que utilice dosis de magnesio más altas que el NM debiera realizarse bajo supervisión médica.

Hipertensión (presión sanguínea alta)

Los resultados de estudios de intervención que utilizaron suplementos de magnesio para tratar la hipertensión han sido contradictorios (2). En ensayos no controlados, los pacientes hipertensos en tratamiento con diuréticos tiazídicos experimentaron disminuciones en la presión sanguínea cuando recibieron suplementos de magnesio. En general, los ensayos controlados con placebo no han respaldado el efecto sanguíneo hipotensivo de la suplementación con magnesio (3). Se han reportado efectos sanguíneos hipotensivos modestos pero significativos en dos estudios controlados con placebo que usaron 485 mg/día de magnesio suplementario en individuos con hipertensión leve o moderada por al menos dos meses (17, 18). Sin embargo, una serie de otros estudios han fracasado en encontrar efectos sanguíneos hipotensivos de la suplementación con magnesio (19). Un estudio de doble ciego controlado con placebo, encontró que la suplementación con magnesio era beneficiosa en la disminución de la presión sanguínea en individuos con un estado bajo del magnesio, sugiriendo que la suplementación oral con magnesio puede ser de ayuda en personas hipertensas carentes de magnesio debido al uso crónico de diuréticos, a la ingesta dietética insuficiente, o a ambos (20). No obstante, los estudios clínicos hasta la fecha son ampliamente contradictorios, y dos revisiones recientes concluyeron que son necesarios ensayos clínicos a largo plazo bien controlados para determinar si el magnesio oral tiene algún beneficio terapéutico en los individuos hipertensos (21, 22).

Preeclampsia-eclampsia (toxemia del embarazo)

La preeclampsia-eclampsia del embarazo es una enfermedad propia del embarazo y puede aparecer en cualquier momento, entre las 20 semanas de gestación y las seis semanas posteriores al nacimiento. Aproximadamente el 7% de las mujeres en los EE.UU. desarrolla preeclampsia-eclampsia. La preeclampsia se define como la presencia de presión sanguínea elevada, proteínas en la orina, e hinchazón severa (edema) durante el embarazo. La eclampsia aparece cuando se suman convulsiones a la triada de síntomas. Aproximadamente el 5% de la mujeres con preeclampsia llegan a desarrollar eclampsia, la que es una causa importante de mortalidad materna (23). Por muchos años, el sulfato de magnesio intravenoso en dosis elevadas ha sido el tratamiento de elección para la prevención de las convulsiones eclámpsicas que pueden ocurrir en asociación con la preeclampsia-eclampsia en el embarazo avanzado o durante el parto (24, 25). Se piensa que el magnesio alivia los espasmos de los vasos sanguíneos cerebrales, incrementando el flujo de sangre en el cerebro (26, 27).

Enfermedades cardiovasculares

Infarto al miocardio (ataque al corazón)

Los resultados de un meta-análisis de ensayos aleatorizados controlados con placebo, indicaron que una infusión intravenosa (IV) de magnesio administrada tempranamente ante un presunto infarto al miocardio (IM) puede disminuir el riesgo de muerte. El estudio más influyente incluido en el meta-análisis fue un ensayo aleatorizado controlado con placebo en 2,316 pacientes, que encontró una reducción significativa de la mortalidad (7.8% en la mortalidad general de los grupos experimentales vs. 10.3% de la mortalidad general en el grupo placebo) en el grupo de pacientes que recibieron sulfato de magnesio intravenoso dentro de las primeras 24 horas del presunto infarto al miocardio (28). El seguimiento de uno a cinco años después del tratamiento reveló que la mortalidad por enfermedades cardiovasculares era un 21% más bajo en el grupo tratado con magnesio (29). Sin embargo, en ensayo controlado con placebo de gran tamaño que incluyó a más de 58,000 pacientes no encontró reducciones significativas en la mortalidad a cinco semanas en los pacientes tratados con sulfato de magnesio intravenoso dentro de las primeras 24 horas de un presunto infarto al miocardio, provocando una controversia respecto a la eficacia del tratamiento (30). Una encuesta en los EE.UU. sobre el tratamiento de más de 173,000 pacientes con IM agudo, encontró que sólo al 5% se les administró magnesio IV en las primeras 24 horas después de un IM, y que las mortalidad era más alta en los pacientes tratados con magnesio IV en comparación a los que no fueron tratados con magnesio (31). Más recientemente, una revisión sistemática de 26 ensayos clínicos, incluyendo a 73,363 pacientes, concluyó que el magnesio IV probablemente no reduce la mortalidad posterior a un IM y por lo tanto no debiera ser utilizado como tratamiento (32). Así, el uso de sulfato de magnesio IV en la terapia del IM agudo sigue siendo controversial.

Disfunción endotelial

Las células del endotelio vascular recubren las paredes arteriales donde entran en contacto con la sangre que fluye a través del sistema circulatorio. La función normal del endotelio vascular promueve la vasodilatación cuando es necesario, por ejemplo, durante el ejercicio, e inhibe la formación de coágulos sanguíneos. En la enfermedad cardiovascular, las arterias desarrollan placas ateroscleróticas. La aterosclerosis deteriora la función endotelial normal, incrementando el riesgo de vasoconstricción y formación de coágulos, lo que puede provocar un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. Investigaciones recientes indican que las dosis farmacológicas de magnesio oral pueden mejorar la función endotelial en los individuos con enfermedades cardiovasculares. Un ensayo aleatorizado de doble ciego controlado con placebo en 50 hombres y mujeres con enfermedad arterial coronaria estable, encontró que seis meses de suplementación oral con magnesio (730 mg/día) resultó en una mejora del 12% en la vasodilatación mediada por flujo en comparación con el placebo (33). En otras palabras, mejoró la respuesta de dilatación normal de la arteria braquial (del brazo) para incrementar el flujo de sangre. En comparación con un placebo, la suplementación con magnesio también resultó en tolerancia incrementada al ejercicio durante una prueba de estrés físico. En otro estudio en 42 pacientes con enfermedad arterial coronaria que ya consumían aspirina en bajas dosis (un inhibidor de la agregación plaquetaria), tres meses de suplementación oral con magnesio (800-1,200 mg/día) resultaron en una reducción promedio del 35% de la trombosis dependiente de plaquetas, una medida de la propensión de la sangre a coagular (34). Adicionalmente, un estudio reciente en 657 mujeres participantes del Estudio de Salud de las Enfermeras reportó que la ingesta de magnesio dietético se asoció inversamente con la E-selectina, un marcador de la disfunción endotelial (35). Los estudios en cultivos celulares han asociado a las bajas concentraciones de magnesio con la disfunción endotelial, concretamente con la inhibición de la proliferación endotelial (36). Aunque de manera preliminar, estos estudios sugieren que el magnesio puede ser de ayuda en la mejora de la función endotelial en individuos con enfermedades cardiovasculares.

Diabetes mellitus

La reducción del magnesio se asocia comúnmente tanto con la diabetes mellitus dependiente de insulina (DMDI) como con la no dependiente de insulina (DMNDI). Se ha encontrado que entre el 25% y el 38% de los diabéticos tienen niveles disminuidos de magnesio en el plasma (hipomagnesemia) (37). Una de las causas de esta reducción puede ser el incremento en la pérdida urinaria de magnesio, la que deriva de la excreción incrementada de glucosa que acompaña a la diabetes mal controlada. En algunos estudios se demostró que la reducción del magnesio incrementa la resistencia a la insulina y que puede afectar de manera adversa el control de la glucosa sanguínea en la diabetes. Un estudio reportó que los suplementos dietéticos de magnesio (400 mg/día) mejoraron la tolerancia a la glucosa en los individuos ancianos (38). Recientemente, un estudio aleatorizado de doble ciego y controlado con placebo en 63 individuos con diabetes tipo 2 e hipomagnesemia, encontró que los que tomaron una solución oral de cloruro de magnesio (2.5 g/día) por 16 semanas mejoraron su medida de sensibilidad a la insulina y su control glicémico en comparación con los que tomaron un placebo (39). Un estudio pequeño en nueve pacientes diabéticos reportó que el magnesio suplementario (300 mg/día por 30 días), en forma líquida como solución salina con magnesio, mejoró los niveles de insulina en ayunas pero sin alterar los niveles de glucosa en ayunas (40). Aun así, un meta-análisis reciente de nueve ensayos aleatorizados controlados de doble ciego, concluyó que la suplementación oral con magnesio puede bajar los niveles de glucosa plasmática en ayunas en individuos con diabetes (41). Debido a los reportes contradictorios, actualmente no queda claro si la suplementación con magnesio tiene algún beneficio terapéutico en los pacientes diabéticos tipo 2. Sin embargo, el corregir las deficiencias de magnesio existentes puede mejorar el metabolismo de la glucosa y la sensibilidad a la insulina en los individuos con diabetes. Para poder determinar si el magnesio suplementario es de utilidad en la diabetes, son necesarios estudios bien controlados a gran escala.

Migrañas

Los individuos que sufren de frecuentes dolores de cabeza tipo migraña, presentan niveles más bajos de magnesio intracelular (demostrado tanto en glóbulos rojos como en glóbulos blancos) que los individuos que no experimentan migrañas (42). Se ha demostrado que la suplementación oral con magnesio incrementa los niveles intracelulares de magnesio en los individuos con migrañas, llevando a la hipótesis de que la suplementación con magnesio podría ayudar a disminuir la frecuencia y la severidad de los dolores de cabeza tipo migraña. Dos ensayos controlados con placebo mostraron disminuciones modestas en la frecuencia de los dolores de cabeza tipo migraña después de la suplementación con 600 mg/día de magnesio (42, 43). No obstante, otro estudio controlado con placebo encontró que 485 mg/día de magnesio no redujeron la frecuencia de los dolores de cabeza migrañosos (44). Más recientemente, un ensayo controlado con placebo en 86 niños con frecuentes dolores de cabeza tipo migraña, encontró que el óxido de magnesio oral (9 mg/kg de peso corporal/día) redujo la frecuencia de los dolores de cabeza durante la intervención de 16 semanas (45). Aunque no se registraron efectos adversos importantes durante estos ensayos sobre los dolores de cabeza tipo migraña, los investigadores si notaron efectos adversos como diarrea e irritación gástrica (del estómago) en cerca del 19% al 40% de los individuos que recibieron los suplementos de magnesio.

Asma

Aún no se ha demostrado que los niveles de magnesio en el suero o en los glóbulos rojos sean más bajo en los pacientes asmáticos en comparación con el de los individuos no asmáticos, incluso durante los ataques agudos de asma. Aún así, varios ensayos clínicos han examinado los efectos de infusiones intravenosas de magnesio en los ataques agudos de asma. Un ensayo de doble ciego controlado con placebo en 38 adultos, que no respondieron al tratamiento inicial en la sala de emergencias, descubrió una mejora en la función pulmonar y una disminución de la probabilidad de hospitalización cuando se infundió sulfato de magnesio IV en comparación a un placebo (46). Sin embargo, otro estudio de doble ciego controlado con placebo en 48 adultos reportó que la infusión IV de sulfato de magnesio no mejoró la función pulmonar en los pacientes que experimentaron un ataque agudo de asma (47). Una revisión sistemática de siete ensayos aleatorizados y controlados (cinco adultos y dos pediátricos) concluyó que el sulfato de magnesio IV era beneficioso en pacientes con asma severo y agudo (48). Además, un meta-análisis de cinco ensayos aleatorizados y controlados con placebo, que involucraron a 182 niños con asma severo, encontró que la infusión IV de sulfato de magnesio se asoció con una reducción del 71% en la necesidad de hospitalización (49). En la actualidad, la evidencia disponible indica que la infusión intravenosa de magnesio es un tratamiento efectivo para el asma severo y agudo; no obstante, se sabe que la suplementación con magnesio oral no tiene valor en el manejo del asma crónico (50-52). La inhalación de magnesio nebulizado para el tratamiento del asma requiere de mayor investigación, aunque una reciente revisión sistemática de seis ensayos controlados y aleatorizados, que incluyó a 296 pacientes, concluyó que el sulfato de magnesio inhalado, junto con un agonista Beta-2, puede mejorar la función pulmonar en pacientes con asma agudo (53).

Fuentes

Fuentes alimenticias

Una gran encuesta nacional en los EE.UU. indicó que la ingesta de magnesio promedio para hombres (cerca de 320 mg/día) y la ingesta de promedio para mujeres (cerca de 230 mg/día) se encontraba significativamente más abajo que la actual Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN). Las ingestas de magnesio eran incluso más bajas en hombres y mujeres sobre los 70 años de edad (2). Estos hallazgos sugieren que la deficiencia marginal de magnesio puede ser relativamente común en los EE.UU.

Ya que el magnesio es parte de la clorofila, el pigmento verde en las plantas, los vegetales de hojas verdes son ricos en magnesio. Los granos no procesados y las nueces también tienen un alto contenido de magnesio. Las carnes y la leche tienen un contenido de magnesio intermedio, mientras que los alimentos refinados por lo general presentan el contenido de magnesio más bajo. El agua es una fuente de ingesta variable; el agua dura usualmente tiene concentraciones más altas de sales de magnesio (2). Algunos alimentos que son relativamente ricos en magnesio se muestran en la tabla a continuación junto a su contenido de magnesio en miligramos (mg). Para mayor información sobre el contenido de nutrientes de los alimentos, revise la base de datos de composición de los alimentos de la USDA.

Alimento

Porción

Magnesio (mg)

Cereal 100% de salvado (e.g., All Bran) ½ taza 93.1
Salvado de avena ½ taza, seca 96.0
Trigo molido 2 bizcochos 61.0
Arroz integral 1 taza, cocido 86.0
Almendras 1 onza (23 almendras) 78.0
Avellanas 1 onza (21 avellanas) 46.0
Maní 1 onza 48.0
Habas ½ taza, cocidas 63.0
Espinaca, congelada, picado ½ taza, cocida 78.0
Acelga, picado ½ taza, cocida 75.0
Ocra, congelada ½ taza, cocida 47.0
Melaza 1 cucharada 48.0
Banana 1 mediana 32.0
Leche 1% grasa 8 onzas fluidas 34.0

 

Suplementos

Los suplementos de magnesio se encuentran disponibles como óxido de magnesio, gluconato de magnesio, cloruro de magnesio, y sales de citrato de magnesio, así como en una serie de aminoácidos quelados, incluyendo el aspartato de magnesio. El hidróxido de magnesio se utiliza como ingrediente en muchos antiácidos (54).

Seguridad

Toxicidad

Aún no se han identificado efectos adversos a causa del magnesio presente de manera natural en los alimentos. Sin embargo, se han observado efectos adversos a causa del exceso de magnesio con las ingestas de variadas sales de magnesio (i.e., magnesio suplementario). El síntoma inicial de la suplementación de magnesio en exceso es la diarrea—un reconocido efecto secundario del magnesio que se utiliza terapéuticamente como laxante. Los individuos con deterioro de la función renal se encuentran en un riesgo más alto de efectos secundarios de la suplementación con magnesio, y los síntomas de la toxicidad por magnesio han aparecido en personas con función renal deteriorada que consumían dosis moderadas de laxantes o antiácidos con magnesio. Los niveles plasmáticos elevados de magnesio (hipermagnesemia) pueden resultar en una baja de la presión sanguínea (hipotensión). Algunos de los efectos tardíos de la toxicidad por magnesio, como el letargo, la confusión, los trastornos en el ritmo cardíaco normal, y el deterioro de la función renal, se relacionan con la hipotensión severa. A medida que la hipermagnesemia progresa, puede producirse debilidad muscular y dificultad para respirar. La hipermagnesemia severa puede derivar en arresto cardíaco (2, 3). La Junta de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina estableció el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para el magnesio en 350 mg/día. Este NM representa el nivel más alto de ingesta de magnesio suplementario que probablemente no representa un riesgo de diarrea o trastorno gastrointestinales en casi todos los individuos. La JNA advierte que los individuos con deterioro renal se encuentran en un riesgo más alto de efectos adversos a causa de la ingesta en exceso de magnesio suplementario. Sin embargo, la JNA también destaca que hay algunas condiciones que pueden justificar dosis más altas de magnesio bajo supervisión médica (2).

Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Magnesio Suplementario

Grupo de edad   NM (mg/día)
Infantes 0-12 meses Imposible de determinar*
Niños 1-3 años 65 
Niños 4-8 años   110 
Niños 9-13 años   350 
Adolescentes 14-18 años 350 
Adultos 19 años y más 350 

*La fuente de la ingesta debiera provenir sólo de alimentos y fórmula.

Interacción con drogas

El magnesio interviene con la absorción de la digoxina (un medicamento para el corazón), la nitrofurantoina (un antibiótico), y con ciertas drogas contra la malaria, lo que podría potencialmente reducir le eficacia del medicamento. Los bifosfonatos (e.g., alendronato y etidronato), que son drogas utilizadas para tratar la osteoporosis, y el magnesio debieran tomarse con dos horas de separación para que la absorción de los bifosfonatos no se inhiba. También se ha encontrado que el magnesio reduce la eficacia de la clorpromazina (un tranquilizante), de la penicilamina, de los anticoagulantes orales, y de los antibióticos de las familias de las quinilonas y tetraciclinas. Ya que el magnesio intravenoso ha incrementado los efectos de ciertos medicamentos relajantes musculares usados durante la anestesia, se le aconseja informar al personal médico si usted se encuentra tomando suplementos de magnesio, laxantes o antiácidos, previo a procedimientos quirúrgicos. Si se toman dosis elevadas de furosemida (lasix) y de algunos diuréticos tiazídicos (e.g., hidroclorotiazida) por periodos de tiempo extendidos, podría resultar una reducción del magnesio (54, 55). Muchos otros medicamentos pueden derivar también en pérdida renal de magnesio (3).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

El Instituto Linus Pauling respalda la IRN más reciente para la ingesta de magnesio (420 mg/día para hombres sobre 30 años y 320 mg/día para mujeres sobre 30 años). Seguir la recomendación del Instituto Linus Pauling de consumir un suplemento multivitamínico/mineral a diario, asegurará un ingesta de al menos 100 mg de magnesio al día. Pocos suplementos multivitamínicos/minerales contienen más de 100 mg de magnesio debido a su volumen. Ya que el magnesio es abundante en los alimentos, consumir una dieta variada que aporte diariamente vegetales verdes y granos enteros ayudará a satisfacer el resto de la necesidad de magnesio de un individuo.

Adultos mayores (> 50 años)

Los adultos mayores son menos asiduos que los adultos jóvenes a consumir el magnesio suficiente como para satisfacer sus necesidades, y por lo tanto debieran preocuparse de comer alimentos ricos en magnesio además de consumir a diario un suplemento multivitamínico/mineral. Debido a que los adultos mayores son más propensos a tener una función renal deteriorada, debieran evitar consumir más de 350 mg/día de magnesio suplementario sin una consulta médica (véase Seguridad).

Referencias


Escrito en Abril de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Updated en Agosto de 2007 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Agosto de 2007 por:
Robert K. Rude, M.D.
Profesor, Departamento de Medicina
Keck School of Medicine of the University of Southern California

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

Derechos de autoría 2001-2014  Instituto Linus Pauling


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