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Potasio


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El potasio es un mineral y un electrolito dietético esencial. El término electrolito hace referencia a una sustancia que en solución se disocia en iones (partículas cargadas), haciéndola capaz de conducir la electricidad. El funcionamiento normal del organismo depende de la estrecha regulación de las concentraciones de potasio tanto dentro como fuera de las células (1).

Función

Mantención del potencial de membrana

El potasio es el principal ion cargado positivamente (catión) en el fluido al interior de las células, mientras que el sodio es el principal catión en el fluido fuera de ellas. La concentraciones de potasio son cerca de 30 veces más altas al interior que al exterior de las células, mientras que las concentraciones de sodio son más de 10 veces más bajas dentro de las células que afuera. Las diferencias de concentración entre el potasio y el sodio a través de las membranas celulares crean una gradiente electroquímica conocida como potencial de membrana. El potencial de membrana de una célula se mantiene por bombas de iones en la membrana celular, y especialmente por la bomba de sodio-potasio-ATPasa. Estas bombas utilizan ATP (energía) para bombear sodio hacia fuera de la célula a cambio de potasio (diagrama). Se ha estimado que su actividad considera del 20% al 40% del gasto de energía en reposo en un adulto normal. La gran proporción de energía dedicada a mantener las gradientes de concentración de sodio/potasio enfatizan la importancia de su función en el sustento de la vida. Un estrecho control del potencial de membrana es fundamental para la transmisión del impulso nervioso, la contracción muscular, y la función cardíaca (2, 3).

Cofactor para enzimas

Un número limitado de enzimas necesitan de la presencia de potasio para su actividad. La activación de la sodio-potasio-ATPasa requiere de la presencia de sodio y potasio. La presencia de potasio también es necesaria para la actividad de la piruvato kinasa, una importante enzima en el metabolismo de los carbohidratos (2).

Deficiencia

Una concentración de potasio en el plasma anormalmente baja se denomina hipokalemia. La hipokalemia es el resultado más común ante la pérdida excesiva de potasio, e.g., a raíz de vómitos prolongados, del uso de algunos diuréticos, de algunas formas de enfermedad renal, o de alteraciones metabólicas. Los síntomas de la hipokalemia se relacionan con alteraciones en el potencial de membrana y en el metabolismo celular. éstos incluyen fatiga, debilidad muscular, calambres y parálisis intestinal, la que puede derivar en hinchazón, constipación y dolor abdominal. La hipokalemia severa puede causar parálisis muscular o alteración de los ritmos cardíacos (arritmias cardíacas), la que puede resultar fatal (2, 4).

Condiciones que incrementan el riesgo de hipokalemia (5)

  • El uso de diuréticos que eliminan potasio (e.g., diuréticos tiazídicos y furosemida)
  • Alcoholismo
  • Vómitos o diarrea severa
  • Sobreconsumo o abuso de laxantes
  • Anorexia nerviosa o bulimia
  • Disminución de magnesio
  • Falla cardíaca congestiva (FCC)


En casos raros, el consumo habitual de grandes cantidades de regaliz negro ha resultado en hipokalemia (6, 7). El regaliz contiene un compuesto (i.e., ácido glicirrícico) con efectos fisiológicos similares a los de la aldosterona, una hormona que incrementa la excreción urinaria de potasio. Por lo general, las bajas ingestas dietéticas de potasio no derivan en hipokalemia (5). Sin embargo, algunas investigaciones indican que la insuficiencia de potasio en la dieta incrementa el riesgo de una serie enfermedades crónicas (véase Prevención de Enfermedades).

La Ingesta Adecuada (IA)

En el 2004, la Junta de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina estableció un nivel de ingesta adecuada (IA) para el potasio basado en los niveles de ingesta que se encontró que disminuían la presión sanguínea, reducían la sensibilidad a la sal, y minimizaban el riesgo de cálculos renales (4).

Ingesta Adecuada (IA) para Potasio
Etapa de la vida  Edad  Hombres
(mg/día) 
Mujeres
(mg/día) 
Infantes  0-6 mesas 400 400
Infantes  7-12 mesas  700 700
Niños  1-3 años  3,000 3,000
Niños  4-8 años  3,800 3,800
Niños  9-13 años  4,500 4,500
Adolescentes  14-18 años  4,700 4,700
Adultos  19 años o más 4,700 4,700
Embarazo 14-50 años - 4,700
Amamantamiento 14-50 años - 5,100

 

Prevención de Enfermedades

Las dietas de las culturas occidentales industrializadas son muy diferentes a las de las culturas prehistóricas y a las de las pocas culturas primitivas que permanecen aisladas. Entre otras diferencias, la ingesta diaria de cloruro de sodio (sal) en las culturas occidentales industrializadas es casi tres veces más alta que la ingesta diaria de potasio en una relación molar, mientras la ingesta de sal en culturas primitivas es casi siete veces más baja que la ingesta de potasio (8). La relativa deficiencia de potasio dietético en la dieta moderna puede jugar un papel en la patología de algunas enfermedades crónicas.

Accidente cerebrovascular

Varios estudios epidemiológicos de gran tamaño han sugerido que la ingesta aumentada de potasio se asocia con un menor riesgo de accidentes cerebrovasculares. Un estudio prospectivo de más de 43,000 hombres seguidos por ocho años encontró que los hombres en el quintil superior (1/5) de la ingesta de potasio dietético (ingesta media de 4,300 mg/día) tenían sólo un 62% de las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular que los hombres en el quintil más bajo de ingesta de potasio (ingesta media de 2,400 mg/día) (9). La asociación inversa fue especialmente alta en hombres con hipertensión. Sin embargo, un estudio prospectivo similar en más de 85,000 mujeres seguidas por 14 años encontró una asociación mucho más modesta entre la ingesta de potasio y el riesgo de accidentes cerebrovasculares (10). Otro estudio de gran tamaño que siguió a más de 9,000 personas por un promedio de 16 años, encontró que la ingesta de potasio se asoció inversamente con los accidentes cerebrovasculares sólo en hombres raza negra y en hombres con hipertensión (11). No obstante, los hombres y mujeres de raza negra presentaron ingestas de potasio significativamente más bajas que los hombres y mujeres de raza blanca (1,606 mg/día vs. 2,178 mg/día). Información más reciente de la misma población indica que aquellos con ingestas de potasio superiores a 1,352 mg/día tenían sólo un 72% de las probabilidades de tener un accidente cerebrovascular que aquellos con ingestas de potasio menores a 1,352 mg/día (12). Un estudio prospectivo en 5,600 hombres y mujeres mayores de 65 años encontró que la baja ingesta de potasio estaba asociada con un incidencia significativamente mayor de accidentes cerebrovasculares en los individuos que no consumían diuréticos (13). Aún más recientemente, un estudio prospectivo en una cohorte de 26,556 hombres fumadores reportó que las ingestas más altas de potasio se asociaban con una reducción no significativa del riesgo de infarto cerebral (14). En conjunto, la información epidemiológica sugiere que un incremento modesto en la ingesta de frutas y verduras (ricas fuentes de potasio dietético), especialmente en aquellos con hipertensión y/o ingestas de potasio relativamente bajas, podría disminuir significativamente el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

Osteoporosis

Al menos cuatro estudios de corte transversal han reportado asociaciones positivas significativas entre la ingesta de potasio dietético y la densidad mineral ósea (DMO) en las poblaciones de mujeres premenopáusicas, perimenopáusicas, y postmenopáusicas, así como también en hombres ancianos (15-17). Las ingestas de potasio promedio de los participantes del estudio variaba de 3,000 a 3,400 mg/día, mientras que las ingestas de potasio más altas excedieron los 6,000 mg/día y las ingestas más bajas variaban de 1,400 a 1,600 mg/día. En todos estos estudios, la DMO se asoció positiva y significativamente con la ingesta de frutas y verduras. Un estudio que examinó los cambios en la DMO a través del tiempo encontró que las ingestas de potasio dietético más altas (y las ingestas de frutas y verduras) se asociaron con un descenso significativamente menos marcado de la DMO en la cadera de hombres, pero no en mujeres, por un periodo de cuatro años (17). Sin embargo, un estudio prospectivo que siguió a 266 mujeres ancianas encontró que las mujeres en el cuartil más alto de excreción de potasio tenían valores de DMO más altos después de cinco años, en comparación con los de las mujeres en el cuartil más bajo de excreción de potasio (18), sugiriendo que el consumo de alimentos ricos en potasio puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

Los alimentos ricos en potasio como las frutas y verduras, también son ricos en precursores de iones de bicarbonato, los que tamponan ácidos en el organismo. La dieta occidental moderna tiende a ser relativamente baja en fuentes de álcali (frutas y verduras) y alta en fuentes de ácido (pescado, carne y quesos). Cuando la cantidad de iones de bicarbonato no es suficiente para mantener un pH normal, el cuerpo es capaz de liberar sales de calcio alcalinas desde el hueso con el objeto de neutralizar los ácidos consumidos en la dieta y los generados por el metabolismo (19). El consumo incrementado de frutas y verduras reduce el contenido neto de ácidos en la dieta y puede preservar el calcio en los huesos, el que de otra forma sería liberado para mantener un pH normal. El respaldo a esta teoría lo aportó un estudio en 18 mujeres postmenopáusicas, en las que la suplementación con bicarbonato de potasio disminuyó la excreción urinaria de ácido y calcio, resultando un incremento de los biomarcadores de formación ósea y en una disminución de los biomarcadores de reabsorción ósea (20). Otros estudios han reportado que la suplementación a corto plazo (<3 meses) con citrato de potasio disminuye la excreción de ácido urinario y los biomarcadores de reabsorción ósea en mujeres postmenopáusicas (21), y que también alivia los efectos negativos que tiene sobre el metabolismo óseo una dieta alta en sal (22). Sin embargo, un reciente ensayo aleatorizado y controlado de 2 años encontró que la suplementación con citrato de potasio no redujo el recambio óseo ni incrementó la DMO en mujeres postmenopáusicas (23). En general, el consumo de frutas y verduras ricas en potasio puede aumentar la DMO y ayudar a disminuir el riesgo de osteoporosis.

Cálculos renales

El calcio urinario anormalmente alto (hipercalciuria) incrementa el riesgo de desarrollar cálculos renales. En los individuos con historial de padecimiento de cálculos renales de calcio, una mayor cantidad de ácidos en la dieta fue asociada con un incremento en la excreción de calcio urinario (24). Se ha encontrado que incrementar la ingesta de potasio dietético (y de álcali) incrementando la ingesta de frutas y verduras o tomando suplementos de bicarbonato de potasio, disminuye la excreción de calcio urinario. Además, se ha encontrado que la privación de potasio incrementa la excreción calcio urinario (25, 26). Un gran estudio prospectivo en más de 45,000 hombres seguidos por cuatro años encontró que los hombres cuya ingesta de potasio promedió más de 4,042 mg/día tenían sólo la mitad de la probabilidad de desarrollar cálculos renales sintomáticos que los hombres cuya ingesta promedió menos de 2,895 mg diarios (27). Un estudio similar que siguió a más de 90,000 mujeres por un periodo de 12 años encontró que las mujeres en el quintil más alto de la ingesta de potasio (promedio de 3,458 mg/día) tenían sólo un 65% de las probabilidades de desarrollar cálculos renales sintomáticos que las mujeres en el quintil más bajo de la ingesta de potasio (promedio de 2,703 mg/día) (28). En estos dos estudios prospectivos, la ingesta de potasio dietético provino casi completamente de alimentos ricos en potasio, como frutas y verduras.

Tratamiento de Enfermedades

Presión sanguínea alta (hipertensión)

Una serie de estudios señalan que los grupos con ingestas de potasio dietético relativamente altas, tienen presiones sanguíneas más bajas que grupos similares con ingestas de potasio relativamente bajas (29). La información de más de 17,000 adultos que participaron en la Tercera Encuesta Nacional de Salud y Estado Nutricional (ENSEN III) indicó que las ingestas de potasio dietético más altas se asociaban con presiones sanguíneas significativamente más bajas (30). Los resultados del ensayo Acercamientos Dietéticos para Detener la Hipertensión (ADDH) aportaron respaldo adicional a los efectos benéficos sobre la presión sanguínea de una dieta rica en potasio (31). En comparación a una dieta de control que consideró sólo 3.5 porciones/día de frutas y verduras y 1,700 mg/día de potasio, el consumo de una dieta que incluyó 8.5 porciones/día de frutas y verduras y 4,100 mg/día de potasio disminuyó la presión sanguínea en un promedio de 2.8/1.1 mm Hg (PS sistólica/PS diastólica) en todos los sujetos y en un promedio de 7.2/2.8 mm Hg en los individuos con hipertensión. En el artículo sobre el Sodio, se incluye más información acerca del ensayo DASH.

En 1997, un meta-análisis de 33 ensayos aleatorizados controlados que incluían a 2,609 individuos, evaluó los efectos de una ingesta incrementada de potasio, principalmente en la forma de suplementos de cloruro de potasio (KCl), sobre la presión sanguínea (32). La ingesta de potasio incrementada (2,300-2,900 mg/día) resultó en ligeras pero significativas reducciones de la presión sanguínea que promedió los 1.8/1.0 mm Hg en las personas con presión sanguínea normal y 4.4/2.5 mm Hg en las personas con hipertensión. El análisis en subgrupos indicó que el efecto hipotensivo del potasio era más pronunciado en los individuos con ingestas más altas de sal y en los ensayos donde los participantes eran mayoritariamente individuos de raza negra. Un ensayo clínico en 150 hombres y mujeres Chinas en el límite de la hipertensión moderada encontró que la suplementación moderada con 500 mg/día de cloruro de potasio por 12 semanas resultó en una reducción significativa de 5 mm Hg en la PS sistólica en comparación a un placebo; en este estudio no se observaron cambios en la PS diastólica (32). Como en muchas dietas occidentales, la dieta habitual de esta población era alta en sodio y baja en potasio. Un estudio de corte transversal en 14 individuos hipertensos reportó que la suplementación con citrato de potasio era igualmente efectiva que el cloruro de potasio en la disminución de la presión sanguínea (33). Un estudio de corte transversal más reciente en 42 adultos con hipertensión moderada no tratada comparó los efectos del cloruro de potasio o del bicarbonato de potasio en suplementos con un placebo (34). La suplementación con cloruro de potasio disminuyó ligeramente las mediciones ambulatorias de PS sistólica, pero no tuvo ningún efecto sobre la PS sistólica medida en la consulta médica, mientras que la suplementación con bicarbonato de potasio no afectó los registros de la presión sanguínea. Ambos suplementos provocaron una mejora en la función endotelial y otros beneficios cardiovasculares (34). No obstante, un estudio de corte transversal en 48 adultos con pre-hipertensión (definida como una PS diastólica mayor a 80 mm Hg pero menor a 100 mg Hg), que no consumían medicación anti-hipertensiva, reportó que una ingesta de potasio incrementada a través de medios dietéticos o suplementarios (citrato de potasio) no mejoró la presión sanguínea o la función vascular (35). Aumentar la ingesta de potasio a través del consumo de una dieta rica en frutas y verduras puede ayudar a disminuir la presión sanguínea y puede tener otros beneficios saludables. El potasio suplementario podría ayudar a disminuir la presión sanguínea en algunos individuos, pero los suplementos de potasio sólo debieran utilizarse tras consultar a un profesional médico (véase Suplementos).

Fuentes

Fuentes alimenticias

Las frutas y verduras son las fuentes más ricas de potasio. Una encuesta dietética en los EE.UU. indicó que la ingesta promedio de potasio dietético es cercana a los 2,300 mg/día en mujeres adultas y a los 3,100 mg/día en hombres adultos (30). El contenido de potasio en algunos alimentos relativamente ricos en potasio se muestra en miligramos (mg) en la tabla a continuación (36). Para mayor información sobre el contenido de nutrientes de los alimentos, revise la base de datos de composición de los alimentos de la USDA.

Alimento Porción Potasio (mg)
Banana 1 mediana 422
Papa, cocida sin cáscara 1 mediana 926
Jugo de ciruela 6 onzas fluidas 528
Ciruelas, secas (pasas) 1/2 taza 637
Jugo de naranja 6 onzas fluidas 372
Naranja 1 mediana 237
Jugo de tomate 6 onzas fluidas 417
Tomate 1 mediano 292
Pasas 1/2 taza 598
Cereal de salvado con pasas 1 taza 362
Alcachofa, cocida 1 mediana 343
Habas, cocidas 1/2 taza 485
Calabaza bellota, cocida 1/2 taza (cubos) 448
Espinaca, cocida 1/2 taza 420
Semillas de girasol 1 onza 241
Almendras 1 onza 200
Melaza 1 cucharada 293

 

Suplementos

Los suplementos multivitamínicos/minerales en los EE.UU. no contienen más de 99 mg de potasio por porción. Por lo general se prescriben dosis más altas de potasio suplementario para prevenir y tratar la deficiencia de potasio y la hipokalemia. El uso de suplementos de potasio más potentes en la deficiencia de potasio requiere de una estrecha vigilancia de las concentraciones de potasio en el plasma. Los suplementos de potasio se encuentran disponibles en un conjunto de sales diferentes, las que incluyen cloruro, citrato, gluconato, bicarbonato, aspartato, y orotato de potasio (37). Debido a potenciales efectos secundarios graves, la decisión de utilizar un suplemento de potasio potente debiera tomarse en colaboración con el médico tratante de cada individuo (véase Seguridad).

Seguridad

Toxicidad (exceso)

A las concentraciones anormalmente elevadas de potasio plasmático se las refiere como hiperkalemia. La hiperkalemia aparece cuando la ingesta de potasio excede la capacidad de los riñones para eliminarlo. La falla renal aguda o crónica, el uso de diuréticos ahorradores de potasio, y la secreción insuficiente de aldosterona (hipoaldosteronismo) pueden provocar la acumulación de potasio en exceso debido a la excreción disminuida de potasio urinario. Las dosis orales superiores a los 18 gramos tomadas de una sola vez en individuos desacostumbrados a ingestas elevadas pueden provocar hiperkalemia severa, incluso en individuos con función renal normal (4). La hiperkalemia también puede ser el resultado de un desplazamiento del potasio intracelular hacia la circulación, lo que puede ocurrir con la ruptura de glóbulos rojos (hemólisis) o con daño tisular (e.g., trauma o quemaduras graves). Los síntomas de la hiperkalemia pueden incluir cosquilleo de manos y pies, debilidad muscular y parálisis temporal. La complicación más importante de la hiperkalemia es el desarrollo de un ritmo cardíaco anormal (arritmia cardíaca), el que puede llevar a un arresto cardíaco (38). La Junta de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina no estableció un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para el potasio debido a que no se han reportado efectos adversos provenientes de las altas ingestas dietéticas de potasio en individuos sanos (4). Vea la sección Interacciones con drogas para una presentación de los medicamentos que incrementan el riesgo de hiperkalemia.

Reacciones adversas a los suplementos de potasio

Los síntomas gastrointestinales son los efectos secundarios más comunes a los suplementos de potasio, incluyendo nauseas, vómitos, malestar abdominal, y diarrea. Se han reportado úlceras intestinales seguidas al uso de tabletas de cloruro de potasio con recubrimiento entérico. El consumir potasio con las comidas o consumir formas microencapsuladas de potasio puede reducir los efectos secundarios gastrointestinales. La reacción adversa más grave a la suplementación con potasio es la hiperkalemia (véase Toxicidad). Los individuos con función renal anormal o aquellos en terapia con medicamentos ahorradores de potasio (véase Interacciones con drogas) debieran ser estrechamente controlados para prevenir la hiperkalemia (5, 37).

Interacciones con drogas

Las clases de medicamentos que se muestran en la tabla a continuación son conocidas por incrementar el riesgo de hiperkalemia (potasio plasmático elevado) (38). Se recomienda a los individuos que consulten a sus médicos en relación a cualquier restricción dietética que pueda aplicarse cuando se toman dichos medicamentos.

Medicamentos Asociados con Hiperkalemia
Familia de medicamentos Medicamentos específicos
Agentes ahorradores de potasio Espironolactona, triamterina, amilorida
Inhibidores de la enzima convertidora de Angiotensina (IECAs)  Captopril, enalapril, fosinopril
Agentes anti-inflamatorios no esteroirdales (AINES) Indometacina, ibuprofeno, ketorolaco
Agentes anti-infectivos Trimethoprim-sulfametoxazol, pentamidina
Anticoagulantes Heparina
Glucósidos cardíacos Digitalis
Agentes anti-hipertensivos Beta-bloqueadores, Alfa-bloqueadores
Bloqueadores del receptor de angiotensina Losartán, valsartán, irbesartán, candesartán

 

Los siguientes medicamentos son conocidos por incrementar el riesgo de hipokalemia (potasio plasmático bajo) (5):

Medicamentos asociados con Hipokalemia
Familia de medicamentos Medicamentos específicos
Agonistas beta-adrenérgicos Epinefrina
Descongestionantes Descongestionantes Pseudoefedrina, fenilpropanolamina
Broncodilatadores Albuterol, terbutalina, pirbuterol, isoetarina, fenoterol, efedrina, isoproterenol, metaproterenol, teofilina
Agentes tocolíticos (inhibidores del parto) Ritodrina, nilidrina
Diuréticos Acetazolamida, tiazidas, clortalidona, indapamida, metolazona, quinetazona, bumetanida, ácido etacrínico, furosemida, torsemida
Mineralocorticoides Fludrocortisona
Sustancias con efectos mineralocorticoides Regaliz, carbenoxolona, gosipol
Glucocorticoides en dosis elevadas  
Antibióticos en dosis elevadas Penicilina, nafcilina, carbenicilina
Otros Cafeína, fenoftaleína, poliestireno de sulfato de sodio

 

Recomendación del Instituto Linus Pauling

Hay evidencia considerable de que una dieta que aporta al menos 4.7 gramos/día de potasio se asocia con un riesgo disminuido de accidentes cerebrovasculares, de hipertensión, de osteoporosis, y cálculos renales. Las frutas y verduras están entre las fuentes más ricas de potasio dietético, y una gran cantidad de evidencia respalda la asociación entre las ingestas elevadas de frutas y verduras con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares (39, 40). De forma consecuente, el Instituto Linus Pauling recomienda incrementar la ingesta de potasio a un mínimo de 4.7 gramos/día incrementando el consumo de alimentos ricos en potasio (véase Fuentes), especialmente frutas, verduras, y frutos secos.

Adultos mayores (> 50 años)

Un dieta que aporte al menos 4.7 gramos/día de potasio también es apropiada para adultos mayores sanos ya que estas dietas se asocian con un menor riesgo de accidentes cerebrovasculares, de hipertensión, de osteoporosis, y cálculos renales. Esta recomendación no se aplica a los individuos a los que les ha sido aconsejado limitar su consumo de potasio por parte de un profesional médico (véase Seguridad)

Referencias


Escrito en Febrero de 2004 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Diciembre de 2010 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Diciembre de 2010 por:
Pao-Hwa Lin, Ph.D.
Profesor Asociado de Investigación
División de Nefrología
Duke University Medical Center

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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