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Centro de Información de Micronutrientes

Selenio


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El selenio es un elemento traza esencial en pequeñas cantidades, pero como todos los elementos esenciales, es tóxico en niveles elevados. Los seres humanos y los animales necesitan selenio para el funcionamiento de una serie de enzimas dependientes de selenio, también conocidas como selenoproteínas. Durante la síntesis de selenoproteínas, se incorpora selenocisteína en una ubicación muy específica de la secuencia de aminoácidos con el objetivo de formar una proteína funcional. A diferencia de los animales, las plantas no parecen necesitar selenio para su sobrevivencia. Sin embargo, cuando hay selenio presente en el suelo, las plantas lo incorporan de manera no específica en compuestos que de manera habitual contienen sulfuro (1).

Función

Selenoproteínas 

Se han identificado al menos 25 selenoproteínas, pero apenas se han identificado las funciones metabólicas de la mitad de ellas (2). Las selenoproteínas con funciones conocidas incluyen:

Glutatión peroxidasas

Se han identificado cinco enzimas glutatión peroxidasas (GPx) con selenio: la GPx clásica o celular, la GPx plasmática o extracelular, la GPx fosfolípido hidroperóxido, la Gpx gastrointestinal, y la Gpx olfatoria (2). Aunque cada GPx es una selenoproteína diferente, todas son enzimas antioxidantes que reducen a las especies reactivas del oxígeno (EROs) potencialmente dañinas, como el peróxido de hidrógeno y los hidroperóxidos lipídicos, en productos inocuos como agua y alcoholes al ligar su reducción con la oxidación de glutatión (diagrama). Alguna vez se creyó que la selenoproteína capsular mitocondrial espermática, una enzima antioxidante que protege al espermatozoide de sufrir daño oxidativo y que posteriormente forma una proteína estructural necesaria para la maduración del espermatozoide, era una selenoproteína diferente, la que ahora parece ser la Gpx fosfolípido hidroperóxido (3).

Tiorredoxina reductasa

En conjunto con el compuesto tiorredoxina, la tiorredoxina reductasa participa de en la regeneración de muchos antioxidantes, incluyendo probablemente a la vitamina C. Mantener la tiorredoxina en su forma reducida a través de la tiorredoxina reductasa es importante para la regulación del crecimiento celular y su viabilidad (2, 4).

Iodotironina deiodinasas (deiodinasas de hormonas tiroideas)

La glándula tiroides libera a la circulación cantidades muy pequeñas de la forma biológicamente activa de la hormona tiroidea (triyodotironina o T3) y grandes cantidades de la hormona tiroidea en su forma inactiva (tiroxina o T4). La mayoría de la T3 biológicamente activa en la circulación y al interior de las células es generada a través de la remoción de un átomo de yodo de la T4 en una reacción catalizada por enzimas iodotironina deiodinasas dependientes de selenio. Tres iodotironina deiodinasas dependientes de selenio (tipos I, II, y III) pueden tanto activar como inactivar a la hormona tiroidea al actuar sobre T3, T4, o sobre otros metabolitos tiroideos hormonales. De esta manera, el selenio es un elemento esencial para el desarrollo, el crecimiento y el metabolismo normal debido a su papel en la regulación de las hormonas tiroideas (2, 5).

Selenoproteína P

plasma y se asocia también a las células del endotelio vascular (las células que recubren las paredes internas de los vasos sanguíneos). La función principal de la selenoproteína P parece ser la de una proteína transportadora de selenio (6). También actúa como un antioxidante que protege a las células endoteliales del daño inducido por compuesto como el peroxinitrito, una especie reactiva del nitrógeno (ERNs) (7).

Selenoproteína W

La selenoproteína W se encuentra en los músculos. Aunque actualmente se desconoce su función, se piensa que participa del metabolismo muscular (8). Existe casi un 80% de homología de esta selenoproteína con la proveniente de seis especies de animales diferentes (9). Para más información acerca de la selenoproteína W, revise el Boletín Investigativo del Instituto Linus Pauling de Primavera/Verano de 2007.

Selenofosfato sintetasa

La incorporación de selenocisteína en las selenoproteínas es dirigida por el código genético y requiere de la enzima selenofosfato sintetasa. Siendo una selenoproteína en si misma, la selenofosfato sintetasa cataliza la síntesis de fosfato monoselenio, un precursor de selenocisteína necesario para la síntesis de selenoproteínas (2).

Metionina-R-sulfóxido reductasa

proteína cataliza la reducción estereoespecífica de residuos de metionina oxidados en reacciones que utilizan tiorredoxina como reductor. Así existen dos formas de esta selenoproteína estéreo específica (2).

Selenoproteína de 15 kDA (Sep15)

La Sep15 es una proteína mamífera localizada en el retículo endoplásmico de las células. En este lugar, genera UDP-glucosa: glicoproteína glucosiltransferasa, una enzima que censa el plegamiento protéico. La Sep15 tiene una función redox y está involucrada también en la prevención del cáncer (2).

Selenoproteína V

La selenoproteína V se expresa exclusivamente en los testículos y se piensa que actúa en la espermatogénesis (2).

Selenoproteína S

La selenoproteína S se encuentra involucrada en la retrotranslocación de las proteínas mal plegadas desde el retículo endoplásmico al citosol. Esta proteína también está involucrada en las respuestas inmune e inflamatoria (2).

Interacción con nutrientes

Nutrientes antioxidantes

Como parte estructural de las glutatión peroxidasas y la tiorredoxina reductasa, el selenio interactúa con los nutrientes que alteran el status redox celular (i.e., el balance pro-oxidante/antioxidante). Algunos otros minerales que son componentes fundamentales de enzimas antioxidantes incluyen al cobre (como superóxido dismutasa), zinc (como superóxido dismutasa), y hierro (como catalasa). El selenio como glutatión peroxidasa también parece aportar a la actividad de la vitamina E (alfa-tocoferol) limitando la oxidación de los lípidos. Los estudios en animales indican que el selenio y la vitamina E tienden a protegerse el uno al otro y que el selenio puede prevenir algunos de los daños derivados de la deficiencia de vitamina E en los modelos de estrés oxidativo (10). Además, la tiorredoxina reductasa mantiene la función antioxidante de la vitamina C al catalizar su regeneración desde su forma oxidada, ácido deshidroascórbico (6).

Yodo

La deficiencia de selenio puede exacerbar los efectos de la deficiencia de yodo. El yodo es esencial para la síntesis de hormonas tiroideas; no obstante, las selenoenzimas denominadas iodotironina deiodinasas también son necesarias para la conversión de tiroxina (T4) a la hormona tiroidea biológicamente activa triyodotironina (T3). La suplementación con selenio en pequeños grupos de individuos ancianos disminuyó la T4 plasmática, indicando un incremento en la actividad de deiodinasas e incrementando así la conversión de T4 a T3 (1).

Deficiencia

La ingesta insuficiente de selenio provoca una disminución en la actividad de las glutatión peroxidasas así como también de otras tiorredoxina reductasas y deiodinasas tiroideas. Incluso cuando es severa, la deficiencia aislada de selenio usualmente no deriva en una enfermedad clínica evidente. Sin embargo, los individuos con deficiencia de selenio parecen ser más susceptibles al aumento de estrés fisiológico (11)

Individuos en mayor riesgo de deficiencia de selenio

La deficiencia clínica de selenio ha sido observada en pacientes con enfermedades crónicas que recibieron nutrición parenteral total (NPT) sin selenio por periodos prolongados de tiempo. En estos pacientes se observó debilidad muscular, pérdida muscular y cardiomiopatía (inflamación y daño del músculo cardíaco). Las soluciones de NPT ahora se suplementan con selenio para prevenir dichos problemas. Las personas a las que se les ha removido quirúrgicamente una gran porción del intestino delgado o aquellos con problemas gastrointestinales graves, como la enfermedad de Crohn, también se encuentran en riesgo de deficiencia de selenio debido a un deterioro en la absorción. Las dietas médicas especializadas utilizadas para tratar trastornos metabólicos, como la fenilcetonuria (FCU), son con frecuencia bajas en selenio. En las dietas especializadas que se utilizarán de forma exclusiva por periodos largos de tiempo se debieran medir su contenido de selenio para determinar la necesidad de la suplementación con selenio (11).

Enfermedad de Keshan

La enfermedad de Keshan es una cardiomiopatía que afecta a niños y mujeres jóvenes de una región de China con deficiencia de selenio. La forma aguda de esta enfermedad es caracterizada por la aparición repentina de insuficiencia cardíaca, mientras que la forma crónica resulta en un agrandamiento cardíaco moderado o severo con grados variables de deficiencia cardíaca. La incidencia de la enfermedad de Keshan se asocia estrechamente con ingestas dietéticas muy bajas de selenio y con un pobre estado nutricional del selenio. La suplementación con selenio previene que las personas sufran de la enfermedad de Keshan, pero no revierte el daño muscular cardíaco una vez que ha ocurrido (11, 12). A pesar de la poderosa evidencia de que la deficiencia de selenio es un factor fundamental en la etiología de la enfermedad de Keshan, las variaciones estacionales y anuales en su ocurrencia sugieren que hay un agente infeccioso involucrado además de la deficiencia de selenio. El Coxsackievirus es un tipo de virus que se ha aislado en los pacientes con Keshan, y los estudios en ratones con deficiencia de selenio muestran que este virus es capaz de producir inflamación del corazón, lo que se denomina miocarditis. Los estudios en ratones también indican que el estrés oxidativo inducido por la deficiencia de selenio produce cambios en el genoma viral; estos cambios genómicos son capaces de convertir a una cepa viral relativamente inocua en una cepa causante de miocarditis (13, 14). Aunque no se ha demostrado en la enfermedad de Keshan, la deficiencia de selenio puede producir una cepa más virulenta del virus con el potencial de invadir y dañar el músculo cardíaco. Véase Prevención de Enfermedades para mayor información sobre selenio e infecciones virales. 

Enfermedad de Kashin-Beck

La enfermedad de Kashin-Beck se caracteriza por una degeneración del cartílago articular entre las articulaciones (osteoartritis) y se asocia con un pobre status de selenio en las áreas del norte de China, Corea del Norte y Siberia Oriental. La enfermedad afecta a los niños con edades entre 5 y 13 años. Las formas severas de la enfermedad pueden resultar en deformidades de las articulaciones y en enanismo. A diferencia de la enfermedad de Keshan, existe poca evidencia de que mejorar el estado nutricional del selenio prevenga la enfermedad de Kashin-Beck. De esta manera, el papel de la deficiencia de selenio en la etiología de la enfermedad de Kashin-Beck resulta más incierto. Se ha sugerido a una serie de otros factores causales de la enfermedad de Kashin-Beck, incluyendo toxinas fúngicas en el grano, la deficiencia de yodo, y el consumo de agua contaminada (11, 12).

La Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

En el 2000 la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina revisó la IRN. La IRN más reciente se basa en la cantidad de selenio dietético necesario para maximizar la actividad de la enzima antioxidante glutatión peroxidasa en el plasma (15).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Selenio
Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mcg/día)  Mujeres (mcg/día) 
Infantes  0-6 meses  15 (IA 15 (IA) 
Infantes  7-12 meses  20 (IA)  20 (IA) 
Niños  1-3 años  20  20 
Niños  4-8 años  30  30 
Niños  9-13 años  40  40 
Adolescentes  14-18 años  55  55 
Adultos  19 años y más  55  55 
Embarazo  Todas las edades  60 
Amamantamiento  Todas las edades  70

 

Prevención de Enfermedades

Función inmune

Se ha asociado la deficiencia de selenio con el deterioro de la función del sistema inmune (16). Más aún, la suplementación con selenio en los individuos que no tienen una deficiencia de selenio evidente, parece estimular la respuesta inmune. En dos estudios pequeños de individuos sanos (17, 18) e inmunodeprimidos (19) suplementados con 200 mcg/día de selenio en la forma de selenito de sodio por ocho semanas, mostró un aumento en la respuesta celular inmune frente a antígenos foráneos en comparación con la de aquellos que tomaron un placebo. También una cantidad considerable de investigación básica indica que el selenio juega un papel en la regulación de la expresión de las moléculas de señalización celular denominadas citoquinas, las que orquestan la respuesta inmune (20).

Infección viral

La deficiencia de selenio parece aumentar la virulencia o la progresión de algunas infecciones virales. El incremento del estrés oxidativo resultante de la deficiencia de selenio puede inducir mutaciones o cambios en la expresión de algunos genes virales. Cuando a los ratones con deficiencia de selenio se les inocula con una cepa relativamente inocua de coxsackievirus, pueden aparecer mutaciones en el genoma viral que resultan en una forma más virulenta del virus, la que causa una inflamación del músculo cardíaco conocida como miocarditis. Una vez mutada, esta forma del virus también provoca miocarditis en ratones sin deficiencia de selenio, demostrando que la virulencia incrementada se debe a un cambio en el virus más que a los efectos de la deficiencia de selenio sobre el sistema inmune del hospedero. Un estudio en ratones sin la enzima glutatión peroxidasa celular (clásica) (ratones knockout GPx-1) demostró que la glutatión peroxidasa celular aporta protección en contra de la miocarditits causada por las mutaciones en el genoma de un virus anteriormente benigno. La deficiencia de selenio resulta en una disminución de la actividad de la glutatión peroxidasa, incrementando el daño oxidativo y la probabilidad de mutaciones en el genoma viral. El coxsackievirus ha sido aislado desde la sangre de individuos afectados por la enfermedad de Keshan, sugiriendo que puede ser un cofactor en el desarrollo de la cardiomiopatía asociada con la deficiencia de selenio en seres humanos (21).

Cáncer

Estudios en animales

cáncer en animales. Más de dos tercios de más de 100 estudios publicados en 20 modelos animales diferentes de cánceres espontáneos, virales e inducidos químicamente, encontró que la suplementación con selenio reduce significativamente la incidencia de tumores (22). La evidencia indica que las formas metiladas de selenio son especies activas en contra de los tumores, y que estos compuestos de selenio metilado son producidos en mayores cantidades con ingestas de selenio en exceso (23). La relación entre la ingesta de selenio y el cáncer en seres humanos y, la relación del estado de selenio con la incidencia de tumores en animales han sido resumidas (24).

Estudios epidemiológicos

Los estudios geográficos han observado de manera consistente tasas de mortalidad por cáncer más altas en las poblaciones residentes en áreas con poco selenio en el suelo y con ingestas relativamente bajas de selenio en la dieta. Los resultados de estudios epidemiológicos sobre la incidencia de cáncer en grupos con ingestas de selenio con menor variación han sido menos consistentes, a pesar de que estos estudios muestran una tendencia en la que los individuos con niveles más bajos de selenio (sangre y uñas) tienen una incidencia más alta de varios tipos distintos de cáncer. Sin embargo, esta tendencia es menos pronunciada en mujeres. Por ejemplo, un estudio prospectivo en más de 60,000 mujeres enfermeras en los EE.UU. no encontró ninguna asociación entre los niveles selenio en las uñas de los dedos de los pies y el riesgo total de cáncer (25).

Se sabe que la infección por hepatitis y el tabaquismo incrementan el riesgo individual de varios tipos de cáncer, y que la baja ingesta de selenio dietético puede aumentar el riesgo de cáncer. La infección crónica con hepatitis B o C viral incrementa significativamente en riesgo de cáncer de hígado. En un estudio en hombres Taiwaneses con infección crónica de hepatitis viral B o C, las bajas concentraciones de selenio en el plasma fueron asociadas con un riesgo aún mayor de cáncer de hígado; la asociación inversa entre los niveles de selenio y el cáncer hepático fue aún más fuerte en los fumadores y en aquellos con niveles plasmáticos más bajos de vitamina A y ciertos carotenoides (26). Un estudio de caso y control dentro de un estudio prospectivo de más de 9,000 hombres y mujeres Finlandeses examinó los niveles de selenio plasmático en 95 individuos diagnosticados posteriormente con cáncer pulmonar y 190 controles compatibles (27). Los niveles más bajos de selenio sérico se asociaron con un mayor riesgo de cáncer pulmonar, y la asociación fue más pronunciada en fumadores. En esta población Finlandesa, los niveles de selenio fueron apenas el 60% del nivel comúnmente observado en otros países occidentales. Los resultados de un meta-análisis reciente de 16 estudios sugiere que el selenio puede proteger en contra del cáncer pulmonar. En este análisis, un riesgo significativamente más bajo (reducción del 54%) de cáncer pulmonar se asoció con el status del selenio cuando se agruparon los estudios que evaluaron la exposición al selenio por el contenido de selenio en las uñas de los dedos de los pies. Cuando se analizaron colectivamente los estudios que evaluaron el status del selenio según nivel plasmático, se encontró una disminución no significativa (reducción del 20%) del riesgo de cáncer pulmonar (28).

Algunos estudios han reportado que las bajas ingestas de selenio dietético se asocian con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Un estudio de caso y control dentro de un estudio prospectivo de más de 50,000 hombres profesionales de la salud en los EE.UU. encontró una relación inversa significativa entre el contenido de selenio de las uñas de los dedos de los pies y el riesgo de cáncer de próstata; 181 hombres diagnosticados cáncer de próstata avanzado y 181 controles compatibles fueron incluidos en este estudio (29). En este estudio, los individuos cuyo contenido de selenio en las uñas de los dedos de los pies era consistente con una ingesta dietética promedio de 159 mcg/día de selenio, tenían un riesgo un 65% más bajo de cáncer de próstata avanzado en comparación con aquellos cuyo contenido de selenio en las uñas de los dedos de los pies era consistente con una ingesta promedio de 85 mcg/día. Dentro de un estudio prospectivo de más de 9,000 hombres Americano-Japoneses, un estudio de caso y control que examinó a 249 casos confirmados de cáncer de próstata y 249 controles compatibles encontró que el riesgo de desarrollar cáncer de próstata era un 50% menos en los hombres con niveles de selenio plasmático en el cuartil más alto, en comparación con aquellos en el cuartil más bajo (30). Un estudio de caso y control encontró que los hombres con un prediagnóstico de niveles plasmáticos de selenio en el cuartil más bajo eran cuatro veces más propensos a desarrollar cáncer de próstata que aquellos en el cuartil más alto (31). Un estudio de caso y control que comparó a 724 casos de cáncer de próstata con 879 controles compatibles reportó que los niveles de selenio plasmático no se asociaban con el cáncer de próstata (32). En comparación, uno de los estudios más grandes de caso y control hasta la fecha, encontró una asociación inversa entre el selenio en las uñas de los dedos de los pies y el riesgo de cáncer de colon, pero no se observó ninguna asociación entre el selenio en las uñas de los dedos de los pies y el riesgo de cáncer mamario o de próstata (33). Un meta-análisis de 20 estudios epidemiológicos, principalmente de estudios de caso y control, encontró que los niveles de selenio en el plasma o en las uñas de los dedos de los pies eran significativamente más bajos en aquellos con cáncer de próstata (34). Sin embargo, un estudio prospectivo reciente en una cohorte de más de 295,000 hombres reportó que el uso frecuente de un multivitamínico (>7 veces/semana) y el uso de suplementos de selenio, juntos, se asociaron con un incremento significativo en cánceres de próstata avanzado y terminal (35). Claramente, son necesarios más estudios prospectivos como también ensayos clínicos para saber si el status del selenio se relaciona o no con el cáncer de próstata.

Ensayos de intervención en seres humanos

Poblaciones con malnutrición: Un ensayo de intervención de la suplementación con selenio se llevó a cabo entre una población general de 130,471 individuos de cinco municipios de Quidong, China, un zona con alto riesgo de infección por hepatitis B viral y cáncer hepático. Este ensayo proveyó sal de mesa enriquecida con selenito de sodio a la población de una de los municipios (20,847 personas), usando a los otros cuatro municipios como controles. Durante un periodo de seguimiento de 8 años, la incidencia promedio de cáncer de hígado se redujo en un 35% en la población enriquecida con selenio, mientras que no se encontró ninguna reducción en las poblaciones de control. En un ensayo clínico en la misma región, 226 individuos con evidencia de infección por hepatitis B crónica fueron suplementados a diario con 200 mcg de selenio en la forma de tabletas de levadura enriquecidas con selenio o con placebos de tabletas de levadura. Durante el periodo de seguimiento de 4 años, siete de 113 de los individuos que tomaban el placebo desarrollaron cáncer hepático primario, mientras que ninguno de los 113 sujetos suplementados con selenio desarrolló cáncer de hígado (36).

Poblaciones con nutrición adecuada: En los EE.UU., un estudio de doble ciego controlado con placebo en más de 1,300 adultos mayores con historial de cáncer de piel del tipo no melanoma, encontró que la suplementación con 200 mcg/día con levadura enriquecida con selenio por un promedio de 7.4 años se asoció con una disminución del 49% en la incidencia de cáncer de próstata en hombres (37). El efecto protector de la suplementación con selenio fue mayor en los hombres con niveles plasmáticos basales más bajos de selenio y de antígeno prostático específico (APE). Sorprendentemente, los resultados más recientes de este estudio indican que la suplementación con selenio incrementa el riesgo de un tipo de cáncer de piel (carcinoma celular escamoso) en un 25% (38) y que no disminuye significativamente el riesgo de cáncer pulmonar (39). Aunque la suplementación con selenio parece prometedora para la prevención del cáncer de próstata, sus efectos sobre el riesgo de otros tipos de cáncer aún no están claros. En respuesta a la necesidad de confirmar estos hallazgos, actualmente se desarrollan varios estudios controlados con placebo diseñados para investigar más profundamente el papel de la suplementación con selenio en la prevención del cáncer prostático (24, 40, 41). Sin embargo, recientemente se detuvo un estudio de intervención aleatorizado y controlado con placebo de gran tamaño que utilizaba la suplementación con selenio y vitamina E (i.e., el estudio SELECT) debido a que no existía evidencia de su beneficio en la prevención del cáncer de próstata (42). Después de 5.5 años de seguimiento en el estudio SELECT, la suplementación con selenio (200 mcg/día) por si sola o co-suplementada con vitamina E, no alteró el riesgo de cáncer prostático, pulmonar o colorrectal (67).

Posibles mecanismos

Se han propuesto varios mecanismos para los efectos del selenio sobre la prevención del cáncer: 1) maximiza la actividad de las selenoenzimas antioxidantes y mejora el status antioxidante, 2) mejora la función del sistema inmune, 3) altera el metabolismo de los carcinógenos, 4) incrementa los niveles de metabolitos de selenio que inhiben el crecimiento celular tumoral, 5) el selenio influye en la apoptosis, 6) el selenio influye en la reparación del ADN, y 7) el selenio actúa como un agente anti-angiogénico. Se ha propuesto un modelo de dos etapas para explicar las diferentes actividades anticarcinogénicas del selenio a diferentes dosis. A dosis nutricionales o fisiológicas (~40-100 mcg/día en adultos), el selenio maximiza la actividad de la selenoenzima antioxidante, probablemente mejora la función del sistema inmune, y puede afectar el metabolismo carcinógeno. A niveles sobrenutricionales o farmacológicos (~200-300 mcg/día en adultos), la formación de metabolitos de selenio, especialmente de las formas metiladas del selenio, pueden ejercer también efectos anticarcinogénicos (22, 23).

Enfermedades cardiovasculares

Teóricamente, optimizar la actividad de las selenoenzimas puede disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares al disminuir la peroxidación lipídica y al alterar el metabolismo de las moléculas de señalización celular conocidas como prostaglandinas. Sin embargo, los estudios prospectivos en seres humanos no han mostrado un fuerte respaldo a los efectos cardioprotectores del selenio. Mientras que un estudio encontró un incremento significativo en el padecimiento y muerte por enfermedades cardiovasculares en los individuos con niveles de selenio plasmático bajo los 45 mcg/litro en comparación con pares compatibles con niveles de selenio sobre los 45 mcg/litro (43), otro estudio que utilizó los mismos puntos de corte para el selenio plasmático, encontró una diferencia significativa sólo en las muertes por accidentes cerebrovasculares (44). Un estudio en hombres Daneses de mediana y tercera edad encontró un incremento en el riesgo de enfermedades cardiovasculares en los hombres con niveles de selenio plasmático bajo los 79 mcg/litro (45), aunque muchos otros estudios no lograron encontrar una asociación inversa evidente entre el status nutricional del selenio y el riesgo de enfermedades cardiovasculares (46). En un estudio multicéntrico en Europa, los niveles de selenio en las uñas de los dedos de los pies y el riesgo de infarto al miocardio (ataque al corazón) sólo se asociaron en el centro donde los niveles de selenio eran los más bajos (47). Mientras algunas evidencias epidemiológicas sugieren que los bajos niveles de selenio (niveles más bajos que los encontrados comúnmente en los EE.UU.) pueden incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la evidencia definitiva en relación al papel del selenio en la prevención de enfermedades cardiovasculares requerirá de ensayos clínicos controlados.

Diabetes mellitus tipo 2

Sólo unos pocos estudios han examinado si el status del selenio influye en el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 y sus resultados son contradictorios. Un estudio encontró niveles más bajos de selenio en las uñas de los dedos de los pies de los hombres con diabetes tipo 2 que en los hombres no diabéticos (48); en comparación, otro estudio reportó niveles de selenio plasmático más altos en los diabéticos tipo 2 (49). Un reciente estudio aleatorizado de doble ciego y controlado con placebo en 1,202 hombres y mujeres participantes en el ensayo de Prevención Nutricional del Cáncer, encontró que la suplementación con selenio (200 mcg/día; con un seguimiento promedio de 7.7 años) se relacionaba con un incremento en la prevalencia de diabetes tipo 2 (50). En el Ensayo de Prevención del Cáncer con Selenio y Vitamina E (SELECT, en inglés), la suplementación con selenio (200 mcg/día; con un seguimiento promedio de 5.5 años) se asoció con un incremento estadísticamente no significativo del riesgo de diabetes tipo 2 (67).

Tratamiento de Enfermedades

VIH/SIDA

Al parecer existe una interacción única entre el selenio y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). La disminución de los niveles de selenio en los individuos infectados con VIH es un marcador sensible de la progresión y severidad de la enfermedad, incluso antes de que la malnutrición se considere como factor. Los bajos niveles de selenio plasmático se han asociado también con un significativo incremento del riesgo de muerte por VIH. Un adecuado estado nutricional del selenio puede incrementar la resistencia a la infección con VIH al aumentar la función de importantes células del sistema inmune denominadas células T y al modificar su producción de mensajeros intracelulares conocidos como citoquinas (20, 51). En la infección con VIH, el incremento en el estrés oxidativo parece favorecer la replicación viral, probablemente al activar vías de transcripción específicas. Como un componente integral de la glutatión peroxidasa y la tiorredoxina reductasa, el selenio desempeña un importante rol en la disminución del estrés oxidativo en las células infectadas con VIH y posiblemente suprime la tasa de replicación del VIH (51). Investigación reciente indica que el VIH podría ser capaz de incorporar el selenio del hospedero a selenoproteínas virales que tendrían actividad tipo glutatión peroxidasa. Aunque la importancia de estos hallazgos requiere mayor aclaración, sugieren que tanto el sistema inmune humano como la actividad del virus se ven afectados por el estado nutricional del selenio (51-53).

Sólo se han publicado unos pocos ensayos sobre la suplementación con selenio en individuos infectados con VIH. Dos ensayos no controlados de la suplementación con selenio (uno que utilizó 400 mcg/día de levadura enriquecida con selenio y otro que utilizó 80 mcg/día de selenito de sodio más 25 mg/día de vitamina C) reportaron mejoras subjetivas pero no demostraron ninguna mejora en los parámetros biológicos relacionados con la progresión del SIDA (54). Otro ensayo que siguió a 15 pacientes infectados con VIH suplementados con 100 mcg/día de selenito de sodio y a 22 pacientes no suplementados por un año, y encontró que los pacientes suplementados con selenio tenían evidencia de una disminución en el estrés oxidativo y reducciones significativas de un marcador biológico de activación inmunológica y progresión del VIH. Sin embargo, no hubieron diferencias en el recuento de células T CD4 (un marcador biológico importante del progreso de la infección por VIH) o en la mortalidad entre los pacientes suplementados y los no suplementados (55, 56). Un ensayo aleatorizado controlado en 186 hombres y mujeres VIH-positivos encontró que la suplementación con selenio a 200 mcg/día por dos años disminuyó significativamente las tasas de hospitalización (57). Un reciente ensayo aleatorizado de doble ciego y controlado con placebo en 174 individuos VIH-1-positivos, reportó que la suplementación con selenio (200 mcg/día de levadura enriquecida con selenio) por nueve meses se asoció con un incremento en las concentraciones plasmáticas de selenio, un incremento en el recuento de células T CD4, y con la no progresión de carga viral de VIH-1 (58).

Fuentes

Fuentes alimenticias

Las fuentes alimenticias más ricas en selenio son las vísceras y los mariscos, seguidas de las carnes. En general, existe una amplia variación en el contenido de selenio de plantas y granos debido a que las plantas parecen no necesitar selenio. De esta manera, la incorporación de selenio a las proteínas vegetales depende únicamente del contenido de selenio en el suelo. Las nueces Brasileñas cultivadas en áreas de Brasil con suelos ricos en selenio pueden aportar más de 100 mcg de selenio en una sola nuez, mientras que las cultivadas en suelos con poco selenio pueden aportar hasta 10 veces menos (59). En los EE.UU., los granos son una buena fuente de selenio, pero las frutas y verduras tienden a ser fuentes de selenio relativamente pobres. En Norteamérica por lo general, el agua potable no resulta ser una fuente significativa de selenio. Se ha encontrado que la ingesta dietética promedio de los adultos en EE.UU. varía de 80 a 110 mcg/día. Debido a los patrones de distribución de los alimentos en los EE.UU., las personas que viven en áreas con suelos con poco selenio evitan una deficiencia debido a que consumen alimentos producidos en áreas con mayor cantidad de selenio en el suelo (11, 15). La tabla a continuación muestra algunas buenas fuentes alimenticias de selenio y su contenido en microgramos (mcg). Para más información sobre el contenido de nutrientes de alimentos específicos, revise la base de datos de composición de los alimentos de la USDA.

Alimento Porción Selenio (mcg)
Nueces Brasileñas (de suelos ricos en selenio) 1 onza (6 unidades) 544*
Camarones 3 onzas (10-12) 34
Cangrejo 3 onzas  41
Salmón 3 onzas 40
Rodaballo 3 onzas 40
Fideos, enriquecidos 1 taza, cocidos 38
Arroz, integral 1 taza, cocido 19
Pollo (carne blanca) 3 onzas 13
Cerdo 3 onzas 35
Carne 3 onzas 16
Pan de trigo entero 2 rebanadas 23
Leche descremada 8 onzas (1 taza) 5
Nueces negras 1 onza, sin cáscara 5

*Sobre el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) de 400 mcg/día.

Suplementos

Los suplementos de selenio se encuentran disponibles en varias formas. El selenito y el selenato de sodio son formas inorgánicas del selenio. El selenato se absorbe casi completamente, pero se excreta una cantidad significativa en la orina antes de que pueda ser incorporado a las proteínas. El selenito sólo se absorbe en un 50% pero se retiene de mejor manera que el selenato una vez que es absorbido. La selenometionina, una forma orgánica de selenio que se encuentra naturalmente en los alimentos, se absorbe alrededor de un 90% (15). La selenometionina y la levadura enriquecida con selenio, la que aporta principalmente selenometionina, también se encuentran disponibles como suplementos. El consumidor debería estar al tanto de que algunas formas de levaduras con selenio en el mercado contienen levadura más formas de selenio principalmente inorgánicas. Tanto las formas orgánicas como las inorgánicas del selenio pueden ser metabolizadas en el cuerpo en selenocisteína y ser incorporadas a las selenoenzimas (60).

Vegetales enriquecidos con selenio

Se ha demostrado que el ajo, el brócoli, las cebollas y las rampas (puerros silvestres) enriquecidos con selenio reducen los tumores inducidos químicamente en ratas (24, 61, 62). Los vegetales enriquecidos con selenio resultan interesantes para los científicos debido a que algunas de las formas de selenio que producen (e.g., formas metiladas de selenio) podrían ser inhibidores más potentes de la formación de tumores que las formas actualmente disponibles en los suplementos. Para más información sobre El Efecto Anti-cancerígeno de las Rampas Enriquecidas con Selenio, lea el artículo del Dr. Philip D. Whanger en la edición de Otoño/Invierno de 1999 del Boletín del Instituto Linus Pauling.

Seguridad

Toxicidad

Aunque el selenio es necesario para la salud, como los demás nutrientes, las dosis altas de selenio pueden ser tóxicas. La toxicidad aguda y fatal ocurre por la ingesta accidental o suicida de varios gramos de selenio. Se reportó toxicidad por selenio clínicamente significativa en 13 individuos luego de que tomaran suplementos que contenían 27.3 miligramos (27,300 mcg) por tableta debido a un falla de fabricación. La toxicidad crónica por selenio (selenosis) puede aparecer con dosis de selenio más pequeñas por largos periodos de tiempo. Los síntomas de selenosis reportados con mayor frecuencia son la pérdida y fragilidad de uñas y cabello. Otros síntomas podrían incluir molestias gastrointestinales, erupciones cutáneas, aliento con olor a ajo, fatiga, irritabilidad, y trastornos del sistema nervioso. En un área de China con una alta prevalencia de selenosis, los efectos tóxicos aparecen con una mayor frecuencia cuando las concentraciones de selenio sanguíneo alcanzan un nivel correspondiente a una ingesta de 850 mcg/día. La Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina estableció recientemente el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para el selenio en 400 mcg/día para adultos, basados en la prevención de pérdida y fragilidad de uñas y cabello y de los síntomas iniciales de la toxicidad crónica por selenio (15). El NM de 400 mcg/día para adultos (ver tabla) incluye al selenio obtenido en los alimentos, el que promedia cerca de 100 mcg/día para adultos en los EE.UU., como también el selenio obtenido de los suplementos. Para más información sobre la información utilizada para establecer la reciente IRN y el NM para el selenio, revise Las Nuevas Recomendaciones para Antioxidantes Dietéticos: Una Respuesta y Declaración del Instituto Linus Pauling en la edición de Primavera/Verano del 2000 del boletín del Instituto Linus Pauling.

Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Selenio
Grupo de Edad  UL (mcg/día) 
Infantes 0-6 meses  45 
Infantes 6-12 meses  60 
Niños 1-3 años  90 
Niños 4-8 años  150 
Niños 9-13 años  280 
Adolescentes 14-18 años  400 
Adultos 19 años y más  400

 

Interacción con drogas

En la actualidad, se conocen pocas interacciones entre el selenio y los medicamentos (63). Se ha encontrado que el medicamento anticonvulsivante ácido valpróico disminuye los niveles de selenio plasmático. Los estudios en animales han encontrado que la suplementación con selenito de sodio disminuye la toxicidad del antibiótico nitrofuratoina y del herbicida paraquat (64).

Suplementos antioxidantes e inhibidores de la HMG-CoA reductasa (estatinas)

Un ensayo aleatorizado controlado de 3 años en 160 pacientes con enfermedad coronaria cardíaca (ECC) documentada y bajos niveles de HDL encontró que la combinación de simvastatina (Zocor) y niacina incrementó los niveles de HDL2, inhibió la progresión de estenosis (estrechamiento) arterial coronaria, y disminuyó la frecuencia de eventos cardiovasculares, incluyendo infarto al miocardio (ataque al corazón) y accidentes cerebrovasculares (65). Sorprendentemente, cuando se tomó una combinación antioxidante (1,000 mg de vitamina C, 800 UI de alfa-tocoferol, 100 mcg de selenio, y 25 mg de beta-caroteno diariamente) junto a la combinación de simvastatina-niacina, los efectos protectores disminuyeron. Aunque no se puede determinar la contribución individual del selenio a este efecto, estos hallazgos destacan la necesidad de más investigación sobre las potenciales interacciones entre los suplementos antioxidantes y los agentes hipocolesterolemiantes como los inhibidores de la HMG-CoA reductasa (estatinas).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

Se estima que la dieta Americana promedio aporta cerca de 100 mcg/día de selenio, una cantidad bastante superior a la actual IRN (55 mcg/día) y que parece ser la suficiente para maximizar la actividad plasmática y celular de la glutatión peroxidasa. Aunque la cantidad de selenio varía considerablemente en los suplementos multivitamínicos/minerales, estos suplementos rara vez aportan más que el Valor Diario (VD) de 70 mcg. Consumir una dieta variada y tomar un suplemento multivitamínico diariamente debiera aportar selenio suficiente a la mayoría de las personas en los EE.UU.

Hombres

Un ensayo controlado que examinó el efecto de la suplementación con selenio sobre el riesgo de cáncer en una población nutrida adecuadamente encontró que 200 mcg/día de selenio suplementario disminuyó significativamente el riesgo de cáncer de próstata en hombres en un 49% (37). Sin embargo, el riesgo de un tipo de cáncer de piel se incrementó en un 25% (38). Aunque la mortalidad por cáncer de próstata se considera más alta que la mortalidad por cáncer de piel escamoso celular, estos hallazgos sugieren que los efectos generales de la suplementación con selenio sobre el riesgo de cáncer aún no son lo suficientemente claros como para respaldar la recomendación general de un suplemento de selenio adicional. Más recientemente, un estudio de intervención aleatorizado y controlado con placebo mucho más grande, el estudio SELECT, encontró que 200 mcg/día de selenio no alteraron el riesgo de cáncer de próstata (67). Los hombres que consumen selenio suplementario con el objeto de reducir el riesgo de cáncer de próstata no debieran exceder los 200 mcg/día y debieran tener la precaución de reducir el riesgo de carcinoma celular escamoso, utilizando filtro solar y evitando la exposición prolongada al sol.

Mujeres

Debido a que no existe evidencia de que la suplementación con selenio disminuya el riesgo de cáncer en mujeres que no tengan deficiencia de selenio, no hay razón para que las mujeres tomen un suplemento de selenio adicional. No obstante, los estudios en animales sugieren que los tumores mamarios son reducidos significativamente por el selenio (66), y los dos ensayos en humanos actualmente en desarrollo debieran aportar información más definitiva sobre esta relación en mujeres (24).

Adultos mayores (> 50 años)

Debido a que no se ha asociado al envejecimiento con cambios significativos en el requerimiento de selenio, la recomendación para el selenio del Instituto Linus Pauling es la misma para hombres y mujeres ancianos.

Referencias


Escrito en Octubre de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Noviembre de 2007 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Noviembre de 2007 por:
Philip D. Whanger, Ph.D.
Profesor Emérito
Departamento de Medio Ambiente y Toxicología Molecular
Universidad Estatal de Oregon

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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