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Centro de Información de Micronutrientes

Yodo


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Los seres humanos necesitan del yodo, un elemento traza no metálico, para la síntesis de hormonas tiroideas. La deficiencia de yodo es un problema de salud importante en gran parte del mundo. La mayoría del yodo del planeta tierra se encuentra en los océanos, y el contenido de yodo en el suelo varía según la región. Mientras más antigua sea y más expuesta se encuentre la superficie del suelo, aumenta la probabilidad de que el yodo haya sido lixiviado por la erosión. Las regiones montañosas como los Himalayas, los Andes, los Alpes y los valles fluviales inundados como el Ganges, se encuentran entre las áreas más deficientes de yodo en el mundo (1).

Función

El yodo es un componente esencial de las hormonas tiroideas, triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), y por lo tanto, es esencial para la función normal de la tiroides. Para cumplir con la demanda corporal de hormonas tiroideas, la glándula tiroides captura yodo desde la sangre y lo incorpora a las hormonas tiroideas, las que se almacenan y liberan a la circulación cuando es necesario. En los tejidos blancos, como el hígado y el cerebro, la T3, la hormona tiroidea fisiológicamente activa, puede unirse a receptores tiroideos en el núcleo de las células y regular la expresión de genes. En los tejidos blancos, la T4, la hormona tiroidea más abundante en la circulación, puede convertirse en T3 a través de enzimas que contienen selenio, conocidas como deiodinasas. De esta manera, las hormonas tiroideas regulan una serie de procesos fisiológicos, los que incluyen el crecimiento, el desarrollo, el metabolismo y las funciones reproductivas (1, 2).

La regulación de la función tiroidea es un proceso complejo que involucra al cerebro (hipotálamo) y a la glándula pituitaria. En respuesta a la secreción de hormona liberadora de tirotrofina (TRH) por parte del hipotálamo, la glándula pituitaria secreta hormona tiro-estimulante (TSH), la que estimula la captura de yodo, la síntesis de hormonas tiroideas y la liberación de T3 y T4 por la glándula tiroides. La presencia de cantidades circulantes adecuadas de T4 y T3 retroalimentan tanto a nivel del hipotálamo como de la pituitaria, disminuyendo la producción de TRH y TSH (diagrama). Cuando los niveles de T4 circulante disminuyen, la pituitaria incrementa la secreción de TSH, lo que resulta en un incremento de la captura de yodo, así como un incremento en la producción y liberación tanto de T3 como de T4. La deficiencia de yodo da como resultado una producción insuficiente de T4. En respuesta a los niveles sanguíneos disminuidos de T4, la glándula pituitaria incrementa su volumen de producción de TSH. La persistencia de niveles elevados de TSH pueden llevar a la hipertrofia (agrandamiento) de la glándula tiroides, también conocida como bocio (véase Deficiencia) (3).

Deficiencia

La deficiencia de yodo se acepta hoy como la causa más común de daño cerebral prevenible en el mundo. El espectro de los trastornos por deficiencia de yodo (TDY) incluye retardo mental, hipotiroidismo, bocio, y grados variables de otros problemas del crecimiento y del desarrollo (1, 4). La OMS estimó que sobre el 30% de la población mundial (2 billones de personas) tiene una ingesta de yodo insuficiente, al medirse la excreción urinaria de yodo por debajo de 100 microgramos (mcg)/litro (5); el yodo urinario es un indicador del estado del yodo. Más aún, se estima que el 31.5% de los niños en edad escolar (6 a 12 años) de todo el mundo (266 millones de niños en total), tienen una ingesta de yodo insuficiente (5). Esfuerzos internacionales importantes produjeron mejoras dramáticas en la corrección de la deficiencia de yodo en los 90s, principalmente a través del uso de sal yodada en países yodo-deficientes (6). Hoy en día, el 70% de los hogares en el mundo utiliza sal yodada (7). Para más información sobre los esfuerzos internacionales para erradicar la deficiencia de yodo, visite los sitios web del Consejo Internacional para el Control de Trastornos por Deficiencia de Yodo (CICTDY) o el de la OMS.

El agrandamiento tiroideo o bocio, es uno los signos más tempranos y visibles de la deficiencia de yodo. La tiroides se agranda en respuesta a la estimulación constante por TSH (véase Función). En la deficiencia de yodo leve, esta respuesta adaptativa puede bastar para proveer al cuerpo con suficientes hormonas tiroideas. Sin embargo, los casos más severos de deficiencia de yodo resultan en hipotiroidismo. Una ingesta adecuada de yodo por lo general reducirá el tamaño del bocio, pero la reversibilidad de los efectos del hipotiroidismo depende de la etapa de desarrollo del individuo. La deficiencia de yodo tiene efectos adversos en todas las etapas del desarrollo, pero es más perjudicial para un cerebro en desarrollo. Además de regular muchos aspectos del crecimiento y del desarrollo, las hormonas tiroideas son importantes para la mielinización del sistema nervioso central, la que es más activa antes y poco después del nacimiento (2, 6).

Efectos de la deficiencia de yodo según etapa del desarrollo

Desarrollo prenatal

La deficiencia fetal de yodo es causada por una deficiencia de yodo en la madre. Uno de los efectos más devastadores de la deficiencia materna de yodo es el hipotiroidismo congénito. Una de las formas severas del hipotiroidismo congénito puede llevar a una condición a la que algunas veces se le llama cretinismo y que deriva en retardo mental irreversible. El cretinismo aparece en dos formas, a pesar de que existe una considerable superposición entre ellas. La forma neurológica se caracteriza por retardo físico, retardo mental y sordera, y es el resultado de una deficiencia materna de yodo que afecta al feto antes de que su propia tiroides sea funcional. La forma mixedematosa o hipotiroidea se caracteriza por baja estatura y retardo mental. Además de la deficiencia de yodo, la forma hipotiroidea se ha asociado con la deficiencia de selenio (véase Interacción con nutrientes) y con la presencia de goitrógenos (bociógenos) en la dieta que interfieren con la producción de hormonas tiroideas (véase Goitrógenos) (8).

Recién nacidos e infantes

La mortalidad infantil es más alta en las áreas con deficiencia de yodo, y varios estudios han demostrado un incremento en la sobrevivencia infantil tras de la corrección de la deficiencia de yodo (9). La infancia es un periodo de rápido crecimiento y desarrollo cerebral. Para el desarrollo normal del cerebro es esencial una cantidad suficiente de hormonas tiroideas, la que depende de una ingesta de yodo adecuada. Incluso en ausencia de hipotiroidismo congénito, la deficiencia de yodo durante la infancia puede causar desarrollo cerebral anormal y, en consecuencia, deterioro del desarrollo intelectual (10).

Niños y adolescentes

La deficiencia de yodo en niños y adolescentes se asocia frecuentemente a bocio. La incidencia del bocio aumenta en adolescentes y es más común en mujeres. Los escolares de áreas deficientes en yodo muestran peor desempeño escolar, CIs más bajos, y una incidencia más alta de problemas de aprendizaje que grupos equivalentes de áreas con yodo suficiente. Un meta-análisis de 18 estudios concluyó que la deficiencia de yodo por sí sola disminuyó los puntajes de CI promedio en niños, en 13.5 puntos (11, 12).

Adultos

La ingesta insuficiente de yodo también puede resultar en bocio e hipotiroidismo en adultos. Aunque los efectos del hipotiroidismo son más sutiles en el cerebro de los adultos que en el de los niños, la investigación sugiere que el hipotiroidismo deriva en tiempos de respuesta más lentos y en funciones mentales deterioradas (1). Otros síntomas del hipotiroidismo incluyen fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío y constipación.

Embarazo y lactancia

Los requerimientos de yodo aumentan en mujeres embarazadas y en amamantamiento (véase La IRN) (6). La deficiencia de yodo durante el embarazo ha sido asociada con una incidencia incrementada de abortos, muerte fetal y defectos de nacimiento. Más aún, la deficiencia de yodo severa durante el embarazo puede causar hipotiroidismo congénito y déficit neurocognitivo en la descendencia (véase Desarrollo prenatal) (6, 8). Las mujeres yodo-deficientes en amamantamiento pueden no ser capaces de aportar el yodo suficiente a sus infantes, los que son particularmente vulnerables a los efectos de una deficiencia de yodo (véase Recién nacidos e infantes) (1). Un suplemento prenatal diario que aporte 150 mcg de yodo, como recomienda la Asociación de Tiroides Americana (13), ayudará a asegurar que las mujeres embarazadas y en etapa de amamantamiento de los EE.UU. consuman el yodo suficiente durante estos periodos críticos.

Debido a que la deficiencia de yodo provoca un aumento de la captura yodo por la tiroides, los individuos yodo-deficientes de todas las edades son más susceptibles al cáncer de tiroides inducido por radiación (véase Prevención de Enfermedades) así como también al hipertiroidismo inducido por yodo (véase Seguridad) (1).

Interacción con nutrientes

La deficiencia de selenio puede exacerbar los efectos de la deficiencia de yodo. El yodo es esencial para la síntesis de hormonas tiroideas, pero las enzimas dependientes de selenio (yodotironina deiodinasa) también son necesarias para la conversión de tiroxina (T4) a la hormona tiroidea biológicamente activa, triyodotironina (T3) (6, 8). Además, las deficiencias de vitamina A o hierro pueden exacerbar los efectos de la deficiencia de yodo (6, 14).

Goitrógenos

Algunos alimentos contienen sustancias que intervienen con la utilización o la producción de hormonas tiroideas; estas sustancias son llamadas goitrógenos. La ocurrencia de bocio en la República Democrática del Congo ha sido relacionada al consumo de casava, la que contiene un compuesto que es metabolizado en tiocianato y bloquea la captación tiroidea de yodo. Algunas especies de mijo y vegetales crucíferos (por ejemplo, repollo, brócoli, coliflor, coles de Bruselas) también contienen goitrógenos. Además, se ha encontrado que las isoflavonas de la soya, genisteína y daidzeína, inhiben la síntesis de hormonas tiroideas (15). La mayoría de estos goitrógenos carecen de importancia clínica a menos que se consuman en grandes cantidades o que haya coexistencia de deficiencia de yodo. Hallazgos recientes también indican que el fumar tabaco puede estar asociado con un riesgo incrementado de bocio en las áreas con deficiencia de yodo (16).

Individuos en riesgo de deficiencia de yodo

Mientras que el riesgo de deficiencia de yodo es bastante conocido para las poblaciones que viven en áreas yodo-deficientes sin programas adecuados de fortificación, ha surgido la preocupación de que ciertas subpoblaciones podrían no consumir bastante yodo en los países considerados yodo-suficientes. Se ha encontrado que las dietas vegetarianas y no vegetarianas que excluyen la sal yodada, el pescado y las algas marinas, contienen muy poco yodo (1, 6, 17, 18). Los estudios de secreción de yodo urinario sugieren que las ingestas de yodo han declinado en Suiza (19), Nueva Zelanda (20), y en los EE.UU. (21), posiblemente debido al incremento en la adherencia a las recomendaciones dietéticas para reducir la ingesta de sal. Sin embargo, la información de la última evaluación de los EE.UU., la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2003-2004, indica que la ingesta de yodo se ha estabilizado (22), y que actualmente se consideran a EE.UU. como un país yodo-suficiente. También, un estudio reciente encontró que el estado del yodo en niños y mujeres embarazadas en Suiza, mejoró en 1998 luego de un incremento mandatorio en la concentración de yodo de la sal yodada (19). Suiza se considera actualmente un país yodo-suficiente (23).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

La IRN para el yodo fue reevaluada por la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina en el 2001. Las cantidades recomendadas fueron calculadas utilizando varios métodos, incluyendo la medida de acumulación de yodo en las glándulas tiroides de individuos con función tiroidea normal (6). Estas recomendaciones están en concordancia con las del Consejo Internacional para el Control de Trastornos por Deficiencia de Yodo, las de la Organización Mundial de la Salud, y de la UNICEF (2).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Yodo
Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mcg/día)  Mujeres (mcg/día) 
Infantes  0-6 meses 110 (IA) 110 (IA)
Infantes  7-12 meses   130 (IA)   130 (IA) 
Niños  1-3 años  90  90 
Niños 4-8 años  90  90 
Niños  9-13 años  120  120 
Adolescentes  14-18 años  150  150 
Adultos  19 años o más 150  150 
Embarazo  Todas las edades  220
Amamantamiento  Todas las edades  290

 

Prevención de Enfermedades

Cáncer de tiroides inducido por radiación

El yodo radioactivo, especialmente el I131, puede liberarse al medio ambiente como resultado de accidentes en reactores nucleares. La acumulación tiroidea de yodo radioactivo incrementa el riesgo de padecer cáncer de tiroides, especialmente en niños. El incremento en la actividad de captura de yodo de la glándula tiroides en la deficiencia de yodo provoca un incremento en la acumulación de yodo radioactivo (I131). De esta manera, los individuos con deficiencia de yodo se encuentran en un riesgo incrementado de padecer cáncer de tiroides inducido por radiación, debido a que acumularán mayores cantidades de yodo radioactivo. El yoduro de potasio administrado en dosis farmacológicas (50-100 mg para adultos) dentro de las 48 horas previas u ocho horas posteriores a la exposición a la radiación de un accidente en un reactor nuclear, puede reducir significativamente la captación tiroidea de I131 y disminuir el riesgo de cáncer de tiroides inducido por radiación (24). El uso oportuno y generalizado de profilaxis con yoduro de potasio en Polonia, luego del accidente en el reactor nuclear de Chernóbil en 1986, podría explicar la falta de un incremento significativo en el cáncer de tiroides infantil en Polonia comparado con las áreas de lluvia radioactiva en donde la profilaxis con yoduro de potasio no fue utilizada extensamente (25). En los EE.UU., la Comisión Reguladora Nuclear (CRN) exige que se considere al yoduro de potasio como una medida de protección al público general en caso de una liberación importante de radioactividad desde una planta de energía nuclear (26).

Tratamiento de Enfermedades

Condición mamaria fibroquística

La condición mamaria fibroquística es una condición benigna (no-cancerosa) de las mamas, caracterizada por aumentos de volumen e incomodidad en una o ambas mamas. En ratones tratados con estrógeno, la deficiencia de yodo conduce a cambios similares a los vistos en la condición mamaria fibroquística, mientras que la repleción con yodo revierte dichos cambios (27). Un estudio no controlado en 233 mujeres con condición mamaria fibroquística encontró que el tratamiento con yodo molecular acuoso (I2) en una dosis de 0.08 mg de I2/kg de peso corporal a diario por seis a 18 meses, se asociaba con una mejora en el dolor y otros síntomas en cerca del 70% de las tratadas (28). Alrededor del 10% de los participantes del estudio reportaron efectos secundarios que fueron descritos como menores por parte de los investigadores. Un ensayo de doble ciego controlado con placebo de yodo molecular acuoso (0.07-0.09 mg de I2/kg de peso corporal a diario por seis meses) en 56 mujeres con condición mamaria fibroquística, encontró que el 65% de las mujeres que consumieron yodo molecular reportaron una mejora comparado con el 33% de aquellas que tomaron un placebo (28). Más recientemente, un ensayo clínico de doble ciego controlado con placebo en 111 mujeres con dolor mamario documentado, reportó que el yodo molecular (3 mg/día o 6 mg/día) por cinco meses mejoró el dolor en general (29). En este estudio, más de la mitad de las mujeres que recibió la dosis más alta de yodo molecular reportó una reducción >50% en el dolor mamario auto-evaluado en comparación al 8.3% de las que recibieron un placebo. Se necesitan ensayos clínicos controlados a gran escala para determinar el valor terapéutico del yodo molecular en la condición mamaria fibroquística. La dosis de yodo utilizadas en estos estudios (3 a 7 mg/día para una persona de 60 kg) son varias veces más altas que el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) recomendado por la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina y sólo debieran utilizarse bajo supervisión médica (véase Seguridad).

Fuentes

Fuentes alimenticias

El contenido de yodo de la mayoría de los alimentos depende del contenido de yodo del suelo. Los pescados y mariscos son ricos en yodo debido a que los animales marinos pueden concentrar el yodo desde el agua marina. También, ciertos tipos de algas marinas (por ejemplo wakame) son muy ricas en yodo. Las comidas procesadas pueden contener niveles ligeramente más altos de yodo debido a la adición de sal yodada o de aditivos alimenticios, como el yodato de calcio y el yodato de potasio. Los productos lácteos son fuentes de yodo relativamente buenas ya que en los EE.UU. comúnmente se añade yodo al alimento de los animales. En el Reino Unido y el norte de Europa, los niveles de yodo en los productos lácteos tienden a ser más bajo en el verano cuando al ganado se le permite pastar en pastizales con bajo contenido de yodo en el suelo (6). La tabla a continuación muestra el contenido de yodo en microgramos (mcg) de algunos alimentos ricos en yodo. Debido a que el contenido de yodo de los alimentos puede variar considerablemente, estos valores debieran considerarse como aproximados (30).

Alimento Porción Yodo (mcg)
Sal (yodada) 1 gramo 77
Bacalao 3 onzas* 99
Camarones 3 onzas 35
Varitas de pescado 2 varitas de pescado 35
Atún, enlatado en aceite 3 onzas (1/2 can) 17
Leche (de vaca) 1 taza (8 onzas fluidas) 56
Huevo, cocido 1 grande 12
Frijoles blancos, cocidos 1/2 taza 32
Papa con cáscara, asada 1 mediana 60
Pechuga de pavo, asada 3 onzas 34
Algas marinas 1/4 onza, seca Variable; puede ser mayor a 4,500 mcg (4.5 mg)

*Una porción de tres onzas de carne es aproximadamente del tamaño de una baraja de cartas.

Suplementos

El yoduro de potasio se encuentra disponible como suplemento nutricional, y con frecuencia en productos combinados, como en suplementos multivitamínicos/minerales. El yodo compone aproximadamente el 77% del peso total del yoduro de potasio (15). Un suplemento multivitamínico/mineral que contenga el 100% del valor diario (VD) de yodo aporta 150 mcg de yodo. Aunque la mayoría de las personas en los EE.UU. consumen suficiente yodo en sus dietas desde la sal yodada y aditivos alimenticios, es poco probable que un aporte adicional de 150 mcg/día resulte en una ingesta excesiva de yodo (véase Seguridad).

El yoduro de potasio, así como el yodato de potasio, se puede usar para yodar la sal. En los EE.UU y Canadá, la sal yodada contiene 77 mcg de yodo por gramo de sal. En otros países, la sal comúnmente contiene de 20-40 mcg de yodo/gramo de sal; el nivel de yodación depende de variables como la ingesta de yodo de otras fuentes y del consumo diario de sal. En algunos países también se utilizan dosis anuales de aceite vegetal yodado como fuente de yodo (2, 15).

Seguridad

Toxicidad aguda

El envenenamiento agudo con yodo es poco común y usualmente sólo aparece con dosis de muchos gramos. Los síntomas de envenenamiento agudo con yodo incluyen ardor en la boca, garganta y estómago; fiebre, náuseas, vómitos, diarrea, pulso débil y coma (6).

Exceso de yodo

Es inusual que las dietas con alimentos naturales aporten más de 2,000 mcg de yodo/día, y la mayoría de las dietas aportan menos de 1,000 mcg de yodo/día. Se ha encontrado que las personas que viven en las regiones costeras del norte de Japón, cuyas dietas contienen grandes cantidades de algas marinas, tienen ingestas de yodo que varían entre los 50,000 y 80,000 mcg (50-80 mg) de yodo/día (1).

En deficiencia de yodo: Los programas de suplementación con yodo en las poblaciones yodo-deficientes se han asociado con un aumento en la incidencia de hipertiroidismo inducido por yodo (IHH), principalmente en adultos mayores y en aquellos con bocio multinodular. Se ha encontrado que las ingestas de yodo de 150-200 mcg/día incrementan la incidencia de IHH en poblaciones deficientes de yodo. La deficiencia de yodo incrementa el riesgo de desarrollar nódulos tiroideos autónomos, los que no responden al sistema de regulación tiroidea normal (véase Función), resultando en hipertiroidismo luego de la suplementación con yodo. El IHH es considerado por algunos expertos como un trastorno por deficiencia de yodo. En general, el gran beneficio de los programas de yodación supera el pequeño riesgo de IHH en las poblaciones yodo-deficientes (1, 31).

En suficiencia de yodo: En las poblaciones yodo-suficientes (e.g. EE.UU.), el exceso en la ingesta de yodo comúnmente se asocia con niveles sanguíneos elevados de la hormona tiro-estimulante (TSH), con hipotiroidismo y bocio. Aunque los niveles ligeramente elevados de TSH no indican necesariamente la producción inadecuada de hormonas tiroideas, es el signo más temprano de una función tiroidea alterada cuando la ingesta de yodo es excesiva. En los adultos yodo-suficientes, se han encontrado niveles elevados de TSH con ingestas de yodo entre 1,700 y 1,800 mcg/día. Para minimizar el riesgo de desarrollar hipotiroidismo, la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina estableció un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para el yodo, de 1,100 mcg/día para adultos. Las dosis de yodo muy altas (farmacológicas) también pueden producir agrandamiento tiroideo (bocio) debido al incremento en la estimulación con TSH de la glándula tiroides. Se ha encontrado que las ingestas prolongadas de más de 18,000 mcg/día (18 mg/día) incrementan la incidencia de bocio. Los valores del NM para yodo se muestran a continuación según el grupo de edad. El NM no está pensado para aplicarse a individuos que están siendo tratados con yodo bajo supervisión médica (6).

Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Yodo

Grupo de Edad   NM (mcg/día)
Infantes 0-12 meses Imposible de determinar*
Niños 1-3 años 200 mcg/día
Niños 4-8 años   300 mcg/día
Niños 9-13 años   600 mcg/día
Adolescentes 14-18 años 900 mcg/día
Adultos 19 años o más 1,100 mcg/día (1.1 mg/día)

*La fuente de la ingesta debiera provenir sólo de alimentos y fórmula.

Individuos con sensibilidad aumentada a la ingesta de yodo en exceso

Los individuos con deficiencia de yodo, bocio nodular, o enfermedad tiroidea autoinmune pueden ser sensibles a los niveles de ingesta considerados seguros para la población general y pueden no estar protegidos por el NM de ingesta para yodo (6). Los niños con fibrosis quística también pueden ser más sensibles a los efectos adversos del yodo en exceso (32).

Exceso de yodo y cáncer tiroideo

Los estudios basados en la observación han encontrado que la ingesta de yodo incrementada se asocia con una mayor incidencia de cáncer papilar de tiroides. Las razones para esta asociación no son claras. En las poblaciones que anteriormente eran deficientes de yodo, los programas de yodación de sal han derivado en incrementos relativos de los cánceres papilares de tiroides, y en disminuciones relativas de los cánceres foliculares de tiroides. En general, los cánceres papilares de tiroides son menos agresivos y tienen mejor prognosis que los cánceres foliculares de tiroides (33).

Interacción con drogas

La amiodarona, un medicamento utilizado para prevenir la arritmia cardíaca, contiene niveles elevados de yodo y puede afectar la función tiroidea. Los medicamentos utilizados para tratar el hipertiroidismo, como el propiltiouracilo (PTU) y el metimazole, pueden incrementar el riesgo de de hipotiroidismo. Adicionalmente, el uso de litio en combinación con dosis farmacológicas de yoduro de potasio puede derivar en hipotiroidismo. Además, el uso de dosis farmacológicas de yoduro de potasio puede disminuir el efecto anticoagulante de la warfarina (cumarina) (6, 32).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

La IRN de yodo es suficiente como para asegurar la función normal de la tiroides. Actualmente no hay evidencia de que las ingestas de yodo más altas que la IRN sean beneficiosas. La mayoría de las personas en los EE.UU. consumen más que suficiente yodo en sus dietas, haciendo que la suplementación sea innecesaria. Dada la importancia de la suficiencia de yodo durante el desarrollo fetal y la infancia, las mujeres embarazadas y en amamantamiento debieran considerar el tomar un suplemento que aporte 150 mcg de yodo al día (véase Deficiencia)

Adultos mayores (> 50 años)

Debido a que el envejecimiento no ha sido asociado con cambios significativos en el requerimiento de yodo, nuestra recomendación para la ingesta de yodo no es diferente para adultos mayores.

Referencias


Escrito en April de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Marzo de 2010 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Marzo de 2010 por:
Elizabeth N. Pearce, MD, MSc.
Profesor Asociado de Medicina
Sección de Endocrinología, Diabetes y Nutrición
Facultad de Medicina de la Universidad de Boston

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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