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Centro de Información de Micronutrientes

Zinc


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Resumen

  • El zinc es un mineral nutriciónal esencial para funciones catalíticas, estructurales y regulatorios en el cuerpo. (Más información)
  • Deficiencia severa de zinc es una enfermedad rara, genética o adquirida. Deficiencia de zinc en la dieta, a menudo llamado deficiencia marginal de zinc, es bastante común en el mundo en desarrollo, que afecta a un estimado de 2 millones de personas. (Más información)
  • La dosis diaria recomendada para los hombres y mujeres adultos es de 11 mg/día y 8 mg/día de zinc, respectivamente. (Más información)
  • La deficiencia de zinc puede causar deficiencias en el crecimiento y el desarrollo en los niños, complicaciones del embarazo, y la disfunción inmune y aumento de la susceptibilidad a las infecciones. (Más información)
  • Los suplementos de zinc se ha estudiado como un posible tratamiento para el resfrio comun, la degeneración común macular relacionada con la edad, la diabetes mellitus, y el VIH/SIDA. (Más información)
  • Biodisponibilidad de zinc es relativamente rica en carnes, huevos, pescados y mariscos, el zinc es menos biodisponible de los cereales integrales y las legumbres, debido a los efectos inhibitorios del ácido fítico sobre la absorción del mineral. (Más información)
  • El consumo a largo plazo de zinc en exceso del nivel máximo de ingesta tolerable (40 mg/día para adultos) puede resultar en deficiencia de cobre. (Más información)

El zinc es un elemento traza esencial para todas las formas de vida. La importancia del zinc en la nutrición humana y en salud pública fue reconocida relativamente hace poco. La deficiencia clínica de zinc en seres humanos se describió por primera vez en 1961, cuando el consumo de dietas con baja biodisponibilidad de zinc debido a su alto contenido de ácido fítico (véase Fuentes alimenticias) se asoció con "enanismo nutricional adolescentes" en Medio Oriente (1). Desde entonces, la deficiencia de zinc ha sido reconocida por una serie de expertos como un importante problema de salud pública, especialmente en países en desarrollo (2).

Función

Varios aspectos del metabolismo celular son dependientes de zinc. El zinc desempeña importantes funciones en el crecimiento y desarrollo, en la respuesta inmune, en la función neurológica y la reproducción. A nivel celular, la función del zinc se puede dividir en tres categorías: 1) catalítica, 2) estructural, y 3) regulatoria (3).

Función Catalítica

Mas de 300 enzimas diferentes dependen del zinc para ejercer su habilidad de catalizar reacciones químicas vitales. Se pueden encontrar enzimas dependientes de zinc entre todas las clases conocidas de enzimas (4).

Función estructural

El zinc juega un papel importante en la estructura de proteínas y membranas celulares. Una estructura con forma de dedo, conocida como motivo dedo de zinc, estabiliza la estructura de una serie de proteínas. Por ejemplo, el cobre aporta la actividad catalítica a la enzima antioxidante cobre-zinc superóxido dismutasa (CuZnSOD), mientras que el zinc desempeña una labor estructural fundamental (5, 6). La estructura y función de las membranas celulares también se ven afectadas por el zinc. La pérdida de zinc desde las membranas biológicas incrementa su susceptibilidad al daño oxidativo y deteriora su función (7).

Función regulatoria

proteínas regulan la expresión de genes al actuar como factores de transcripción (uniéndose al ADN e influenciando la transcripción de genes específicos). El zinc también juega un papel en la señalización celular, y se ha encontrado que influye en la liberación de hormonas y en la transmisión del impulso nervioso. Recientemente, se ha descubierto que el zinc participa en la apoptosis (muerte celular coordinada genéticamente), un proceso de regulación celular fundamental con consecuencias en el desarrollo y el crecimiento, como también en una serie de enfermedades crónicas (8).

Interacción con nutrientes

Cobre

Consumir grandes cantidades de zinc (50 mg/día o más) por un periodo de semanas puede interferir en la biodisponibilidad del cobre. Las ingestas elevadas de zinc inducen la síntesis intestinal de una proteína que se une al cobre denominada metalotioneína. La metalotioneína atrapa al cobre dentro de las células intestinales y evita su absorción sistémica (véase Cobre). Las ingestas habituales de zinc no alteran la absorción de cobre, y las ingestas elevadas de cobre no afectan la absorción de zinc (6).

Hierro

El hierro suplementario (38-65 mg/día de hierro elemental), a diferencia de los niveles de hierro en la dieta, puede disminuir la absorción de zinc (9). Esta interacción resulta preocupante en el manejo de la suplementación con hierro durante el embarazo y la lactancia, y ha llevado a algunos expertos a recomendar la suplementación con zinc en mujeres embarazadas y en lactancia que consumen más de 60 mg/día de hierro elemental (10, 11).

Calcio

Los niveles elevados de calcio en la dieta disminuyen la absorción de zinc en animales, pero aún no queda claro si esto sucede en seres humanos. Un estudio mostró que incrementar la ingesta de calcio en mujeres postmenopáusicas en 890 mg/día en la forma de leche o fosfato de calcio (ingesta total de calcio, 1,360 mg/día) redujo la absorción y el balance de zinc en las mujeres postmenopáusicas (12). Sin embargo, otro estudio encontró que incrementar la ingesta de calcio en mujeres adolescentes en 1,000 mg/día en la forma de citrato malato de calcio (ingesta total de calcio, 1,667 mg/día) no alteró la absorción o el balance de calcio (13). El calcio en combinación con ácido fítico reduce la absorción de zinc. Este efecto es particularmente relevante en individuos que consumen con mucha frecuencia tortillas hechas con cal (i.e., óxido de calcio). Un estudio en 10 mujeres sanos (rango de edad, 21-47 años) encontró que el consumo alto de calcio en la dieta (~1,800 mg/día) no disminuyó aún más la absorción de zinc de una dieta alta en fitato (14). Para más información sobre el ácido fítico, vea Fuentes alimenticias.

Ácido fólico

La biodisponibilidad del folato dietético se ve incrementada por la acción de una enzima dependiente de zinc, sugiriendo una posible interacción entre el zinc y el ácido fólico. En el pasado, algunos estudios encontraron que las bajas ingestas de zinc disminuyeron la absorción de folato, mientras que otros estudios encontraron que la suplementación con ácido fólico deterioró la utilización del zinc en los individuos con un status marginal de zinc (5, 6). Sin embargo, un estudio más reciente reportó que la suplementación con una dosis relativamente alta de ácido fólico (800 mcg/día) por 25 días no alteró el status del zinc en un grupo de estudiantes alimentados con dietas bajas en zinc (3.5 mg/día); en este estudio el nivel de ingesta de zinc no disminuyó la utilización del folato (15).

Vitamina A

El zinc y la vitamina A interactúan de varias maneras. El zinc es un componente de la proteína de unión a retinol, una proteína necesaria para el transporte de la vitamina A en la sangre. El zinc también es necesario para la enzima que convierte al retinol (vitamina A) en retinal. Esta última forma de la vitamina A es necesaria para la síntesis de rodopsina, una proteína en el ojo que absorbe la luz y se involucra así con la adaptación a la oscuridad. La deficiencia de zinc se asocia con una disminución en la liberación de vitamina A desde el hígado, lo que puede contribuir a los síntomas de ceguera nocturna vistos en la deficiencia de zinc (16, 17).

Deficiencia

Deficiencia severa de zinc

Mucho de lo que se conoce respecto a la deficiencia severa de zinc fue el resultado de un estudio en individuos nacidos con acrodermatitis enteropática, un trastorno genético causado por un deterioro en la captación y transporte del zinc. Los síntomas de la deficiencia severa de zinc incluyen disminución o deteción del crecimiento y el desarrollo, maduración sexual tardía, erupciones cutáneas características, diarrea crónica y severa, deficiencias del sistema inmune, deterioro de la sanación de heridas, disminución del apetito, disminución en la sensación del gusto, ceguera nocturna, hinchazón y opacamiento de las córneas, y trastornos del comportamiento. Antes de que se conociera la causa de la acrodermatitis enteropática, los pacientes habitualmente morían en la infancia. La terapia con zinc oral resulta en la remisión completa de los síntomas, aunque debe ser mantenida de manera indefinida en los individuos con el trastorno genético (6, 18). Aunque es improbable que la deficiencia dietética de zinc cause deficiencia severa de zinc en los individuos sin el desorden genético, la malabsorción de zinc o las condiciones que incrementan la pérdida de zinc, como las quemaduras graves o la diarrea prolongada, también pueden provoca una deficiencia de zinc severa. Deficiencia severa de zinc también se ha descrito en individuos sometidos a nutrición parenteral total sin zinc, en los que abusan del alcohol, y en aquellos que están tomando ciertos medicamentos como la penicilamina (véase Interacciones medicamentosas abajo) (19).

Deficiencia leve de zinc

Recientemente se ha vuelto evidente que las deficiencias de zinc más leves contribuyen a una serie de problemas a la salud, especialmente comunes entre los niños residentes de países en desarrollo. Se estima que 2 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por la deficiencia de zinc dietético (20). La falta de un indicador sensible de la deficiencia leve de zinc dificulta el estudio científico de sus consecuencias sobre la salud (21). Sin embargo, ensayos controlados de la suplementación moderada con zinc han demostrado que la deficiencia leve de zinc contribuye a una disminución en el desarrollo físico y neuropsicológico e incrementa la susceptibilidad de infecciones potencialmente letales en niños pequeños (18). De hecho, la deficiencia de zinc se estima que causa más de 450,000 muertes de niños menores de 5 años cada año, que comprende 4,4% de las muertes mundiales de la infancia (22). Para una discusión más detallada sobre la relación entre deficiencia de zinc y problemas de salud, lea Prevención de Enfermedades.

Individuos en riesgo de deficiencia de zinc (6, 19, 23, 24):

  • Los bebés prematuros y de bajo peso al nacer
  • Los bebés mayores lactantes y niños pequeños con una ingesta inadecuada de alimentos complementarios ricos en zinc
  • Niños y adolescentes
  • Mujeres embarazadas y en lactancia (amamantando), especialmente adolescentes
  • Pacientes que reciben nutrición parenteral total (alimentación intravenosa)
  • Individuos con malnutrición, incluyendo a aquellos con malnutrición proteíno-energética y anorexia nerviosa
  • Individuos con diarrea persistente o severa
  • Individuos con síndromes de malabsorción, incluyendo enfermedad celiaca y síndrome de intestino corto
  • Individuos con enfermedad inflamatorias del intestino, incluyendo enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa
  • Individuos con enfermedad hepática alcohólica con una mayor excreción de zinc urinario y bajos niveles hepáticos de zinc
  • Individuos con enfermedad crónica renal
  • Individuos con anemia falciforme
  • Las personas que usan medicamentos que disminuyen la absorción de zinc intestinal, aumentan la excreción de zinc, o menoscaben la utilización de zinc (véase Interacciones medicamentosas abajo)
  • Adultos mayores (mayores de 65 años)
  • Vegetarianos estrictos: La necesidad de zinc dietético podría ser hasta un 50% más alta para los vegetarianos estrictos cuya alimento básico principal son granos y legumbres, debido a que los altos niveles de ácido fítico en estos alimentos disminuyen la absorción de zinc (5) (véase Fuentes alimenticias)

Biomarcadores del estado de zinc

Actualmente, no hay un marcador biológico sensible y específico para detectar la deficiencia de zinc en los seres humanos. Los niveles de zinc bajo en el suero o en el plasma se utilizan típicamente como un biomarcador de estado de zinc en las poblaciones y en estudios de intervención, pero la medición de plasma o el estado de zinc tiene una serie de limitaciones, incluyendo la falta de sensibilidad para detectar la deficiencia de zinc marginal, la depresión en respuesta a la inflamación, y variación diurna (24, 25).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

Los EE.UU. recomendó que la IRN para el zinc se muestre según género y grupo de edad en la tabla a continuación. Infantes, niños, y mujeres embarazadas y en lactancia se encuentran en un mayor riesgo de deficiencia de zinc. Debido a que no es fácil de disponer un marcador sensible del status nutricional del zinc, la IRN para el zinc se basó en un conjunto de indicadores diferentes del estado nutricional del zinc y representa la ingesta diaria que probablemente prevenga la deficiencia en casi todos los individuos de un grupo de edad y género específicos (5).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Zinc
Etapa de la Vida  Edad Hombres (mg/día) Mujeres (mg/día)
Infantes  0-6 meses 2 (IA) 2 (IA)
Infantes 7-12 meses 3
Niños  1-3 años 3 3
Niños  4-8 años 5 5
Niños  9-13 años 8 8
Adolescentes 14-18 años 11 9
Adultos  19 años y más 11 8
Embarazo  18 años o menos - 12
Embarazo  19 años y más - 11
Amamantamiento  18 años o menos - 13
Amamantamiento  19 años y más - 12

 

Prevención de Enfermedades o Condiciones
Relacionadas a la Deficiencia de Zinc

Disminución del crecimiento y el desarrollo

Retardo del crecimiento

Retrasos significativos en el crecimiento lineal y en el aumento de peso, conocidos como retardo del crecimiento o falta de desarrollo, son características comunes de la deficiencia leve de zinc en niños. En las décadas del 70 y 80, varios estudios aleatorizados controlados con placebo de la suplementación con zinc en niños pequeños con retrasos significativos en el crecimiento se desarrollaron en Denver, Colorado. La suplementación modesta con zinc (5.7 mg/día) resultó en un incremento de las tasas de crecimiento en comparación al placebo (26). Más recientemente, una serie de estudios de mayor tamaño en países en desarrollo, observó resultados similares con la suplementación modesta de zinc. Meta-análisis de los datos de crecimiento proveniente de ensayos de intervención con zinc, confirmaron recientemente la amplia ocurrencia de deficiencia de zinc limitante del crecimiento en niños pequeños, especialmente en países en desarrollo (27-29). Aunque todavía se desconoce el mecanismo exacto para los efectos de la deficiencia de zinc que limitan el crecimiento, la investigación reciente indica que la disponibilidad de zinc afecta los sistemas de señalización celular que coordinan la respuesta a el factor de crecimiento tipo insulina 1 (IGF-1), una hormona reguladora del crecimiento (30).

Retraso en el desarrollo neurológico y en el comportamiento en niños pequeños

Se ha asociado a un bajo estado nutricional del zinc en la madre con menor atención en infantes recién nacidos y con una peor función motora a los seis meses de edad. Se ha asociado a la suplementación maternal con zinc con un mejor desarrollo motor en infantes con muy bajo peso al nacer, con actividad más vigorosa en infantes y niños que empiezan a caminar en India, y con más actividad funcional en infantes y niños que comienzan a caminar en Guatemala (31). Adicionalmente, la suplementación con zinc se asoció con una mejor función neuropsicológica (por ejemplo, atención) en estudiantes Chinos de primer año, pero solo se observó cuando el zinc se administró junto a otros micronutrientes (32). Otros dos estudios fallaron en encontrar una asociación entre la suplementación con zinc y las mediciones de atención en niños diagnosticados con retardo del crecimiento. Aunque algunos estudios iniciales sugerieron que la deficiencia de zinc puede deprimir el desarrollo cognitivo en niños pequeños, una revisión Cochrane de 13 ensayos clínicos de la suplementación de zinc en lactantes y niños 2012 no encontró ninguna evidencia de que los suplementos de zinc mejora el desarrollo mental y motor (34).

Deterioro de la función del sistema inmune

La ingesta adecuada de zinc es necesaria para mantener la integridad del sistema inmune (35), específicamente para el desarrollo y la función normal de las células que median en las respuestas inmunitarias tanto innatas (neutrófilos, macrófagos, y células asesinas naturales) y adaptativa (células T y células B) (36, 37). Por otra parte, el zinc juega un papel estructural en la enzima antioxidante, CuZnSOD (véase más arriba). La deficiencia de zinc afecta negativamente a un número de funciones inmunes, lo que resulta en la disminución de la producción de ciertas citoquinas; reducción de la activación de enzimas dependientes de zinc y factores de transcripción, y disminución de la actividad de la timulina, una hormona tímica dependiente de zinc importante para la función de células T (38). Por consiguiente, se sabe que los individuos con deficiencia de zinc sufren de una mayor susceptibilidad a una variedad de agentes infecciosos (39).

Mayor susceptibilidad de niños a enfermedades infecciosas

Diarrea: Se estima que las enfermedades diarreicas provocan la muerte cada año de más de 1.8 millones de niños menores de cinco años de edad en países en desarrollo (40). Los efectos adversos de la deficiencia de zinc sobre la función del sistema inmune probablemente incrementan la susceptibilidad de los niños a la diarrea infecciosa, y la diarrea persistente contribuye a la deficiencia de zinc y a la malnutrición. Investigación reciente señala que la deficiencia de zinc también puede potenciar los efectos de las toxinas producidas por las bacterias causantes de diarrea como la E. coli (41). La suplementación con zinc en combinación con la terapia de rehidratación oral mostró reducir significativamente la duración y la severidad de la diarrea infantil aguda y persistente e incrementar la sobrevivencia en una serie de ensayos aleatorizados controlados (42, 43). Dos meta-análisis mas recientes encontraron que efectos beneficiosos de la suplementación con zinc se limitaron a niños mayores de 6 (45) a 12 (28) meses de edad. La Organización Mundial de la Salud y el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas actualmente recomiendan la suplementación con zinc como parte del tratamiento de las enfermedades diarreicas en niños pequeños (46).

Neumonia: La suplementación con zinc también puede reducir la incidencia de infecciones respiratorias bajas como la neumonía. Un análisis agrupado en una serie de estudios en países en desarrollo demostró una reducción sustancial en la prevalencia de neumonía en niños suplementados con zinc (47). Dos meta-análisis encontraron que la suplementación con zinc redujo la incidencia de neumonía o enfermedades del tracto respiratorio en niños menores de cinco años (44, 48). Sin embargo, no está claro si los suplementos de zinc, junto a la terapia con antibióticos, es beneficioso en el tratamiento de la neumonía (49, 50).

Malaria: Algunos estudios han indicado que la suplementación con zinc puede reducir la incidencia de ataques clínicos de malaria en niños (33). Un ensayo controlado con placebo en niños en edad pre-escolar en Papúa Nueva Guinea, encontró que la suplementación con zinc redujo la frecuencia de atenciones en el centro de salud debido a malaria por Plasmodium falciparium en un 38% (51). Adicionalmente, el número de episodios de malaria acompañados por altos niveles en la sangre de este parásito causante de malaria se redujeron en un 68%, sugiriendo que la suplementación con zinc puede ser beneficiosa en la prevención de episodios más severos de malaria. Sin embargo, un ensayo de 6 meses en más de 700 niños del oeste de África no encontró que la frecuencia o la severidad de los episodios de malaria causados por P. falciparum fuera diferente en los niños suplementados con zinc en comparación a los que les fue dado un placebo (52). Adicionalmente, un ensayo aleatorizado controlado reportó que la suplementación con zinc no benefició a niños en edad pre-escolar con malaria aguda sin complicaciones por P. falciparum (53). Además, un ensayo aleatorizado controlado en más de 42,000 niños con edades entre uno y 48 meses encontró que la suplementación con zinc no redujo significativamente la mortalidad asociada con malaria y otras infecciones (54). Debido a reportes contradictorios, aún no queda claro si la suplementación con zinc tiene utilidad en tratamiento de la malaria en niños (28).

Respuesta inmune en ancianos

Las disminuciones en la respuesta inmune relacionadas con la edad son similares a las asociadas con la deficiencia de zinc, y los ancianos son vulnerables a la deficiencia leve de zinc. Sin embargo, los resultados de los ensayos de suplementación sobre la función inmune en adultos mayores han sido contradictorios. Se ha encontrado que algunos aspectos de la función inmune en los adultos mayores mejoran con la suplementación con zinc (56). Por ejemplo, un estudio aleatorizado controlado con placebo en hombres y mujeres sobre los 65 años de edad encontró que la suplementación con zinc de 25 mg/día por tres meses incrementó los niveles de algunas células inmunes circulantes (i.e., células T CD4 y linfocitos T citotóxicos) en comparación a un placebo (57). En un ensayo aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo en 49 adultos mayores (edad 55-87 años), 35% de los cuales se consideraron deficiente en zinc, encontró que los suplementos de zinc de 45 mg/día durante 12 meses redujo la incidencia de infección y marcadores ex vivo de la inflamación (TNF-alfa) y el estrés oxidativo (MDA + AEH, 8-OHdG) (58). No obstante, otros estudios reportaron que la suplementación con zinc no mejora los parámetros de función inmune (56), señalando que es necesaria más investigación antes de que se puedan hacer recomendaciones en relación al zinc y la respuesta del sistema inmune en ancianos.

Complicaciones del embarazo

Se ha estimado que el 82% de la mujeres embarazadas de todo el mundo son susceptibles a tener ingestas de zinc insuficientes. Un pobre status nutricional de zinc en la madre se ha asociado con una serie de resultados adversos del embarazo, incluyendo bajo peso al nacer, parto prematuro, complicaciones del trabajo de parto y el nacimiento, y anomalías congénitas (59). Sin embargo, los resultados de ensayos de suplementación materna con zinc en los EE.UU. y en países en desarrollo han sido contradictorios (31). Aunque algunos estudios han encontrado que la suplementación materna con zinc incrementa el peso de nacimiento y disminuye la probabilidad de parto prematuro, dos estudios controlados con placebo en mujeres Peruanas y de Bangladesh, encontró que la suplementación con zinc no alteró la incidencia de bajo peso al nacer o de parto prematuro (60, 61). Los estudios de suplementación diseñados para examinar los efectos de la suplementación con zinc sobre las complicaciones del trabajo de parto y del nacimiento también han generado resultados contradictorios, aunque pocos se realizaron en poblaciones con deficiencia de zinc (31). Una revisión sistemática reciente de 17 ensayos aleatorizados controlados encontró que la suplementación con zinc durante el embarazo se asoció con una reducción del 14% en partos prematuros; la incidencia más baja de partos prematuros se observó principalmente en las mujeres de bajos ingresos (62). Este análisis, no obstante, no encontró que la suplementación con zinc beneficiara a otros indicadores de la salud maternal o infantil (62).

Tratamiento de Enfermedades

Resfriado común

Pastillas de zinc

El uso de pastillas de zinc dentro de las primeras 24 horas de la aparición de los síntomas del resfriado, y continuado cada 2 a 3 horas mientras se está despierto y hasta la remisión de los síntomas, se recomienda para reducir la duración del resfriado común. Se han publicado al menos diez ensayos controlados con pastillas de gluconato de zinc para el tratamiento del resfriado común en adultos. Cinco estudios encontraron que las pastillas de zinc redujeron la duración de los síntomas del resfriado, mientras que cinco estudios no encontraron diferencia entre las pastillas de zinc y el placebo en relación a la duración o la severidad de los síntomas del resfriado. Un meta-análisis de ensayos aleatorizados controlados publicados sobre el uso de pastillas de gluconato de zinc en resfriados, encontró que la evidencia de su efectividad en la reducción de la duración del resfriado común era todavía insuficiente (63). Dos ensayos clínicos examinaron el efecto de las pastillas de acetato de zinc sobre los síntomas del resfriado. Mientras que uno de los ensayos encontró que las pastillas de acetato de zinc (12.8 mg de zinc por pastilla) tomadas cada 2 a 3 horas durante la vigilia redujo la duración de los síntomas generales del refriado (4.5 vs. 8.1 días) en comparación a un placebo (64), el otro estudio encontró que las pastillas de acetato de zinc no eran diferentes de un placebo en la reducción de la duración o la severidad de los síntomas del resfriado (65).

A pesar de los numerosos ensayos controlados adecuadamente, la eficacia de las pastillas de zinc en el tratamiento de los síntomas del resfriado común sigue siendo cuestionable, aunque una reciente revisión de Cochrane de 13 ensayos terapéuticos encontró que, cuando se toman durante las primeras 24 horas del inicio de los síntomas del resfriado, la suplementación con zinc en la forma de pastillas o jarabe, se redujo la severidad y duración de los síntomas del resfriado (68). Hallazgos inconsistentes entre los ensayos pueden ser en parte debido a las diferentes cantidades de zinc liberados por diversas formas utilizadas en las pastillas (por ejemplo, acetato de zinc, gluconato de zinc) (68, 69).

La base fisiológica para el efecto benéfico de la suplementación con zinc en dosis altas sobre los síntomas del resfriado es desconocida. Tomar pastillas de zinc cada 2 a 3 horas mientras se está despierto con frecuencia resulta en ingestas de zinc dietético muy por enzima del nivel máximo de ingesta tolerable (NM) de 40 mg/día (véase Seguridad). El uso a corto plazo de pastillas de zinc (e.g., menos de cinco días) no ha resultado en efectos secundarios graves; mal sabor de boca y náuseas fueron los efectos adversos más frecuentes en los ensayos terapéuticos (66). El uso de pastillas de zinc por periodos prolongados (e.g., 6-8 semanas) tiene la probabilidad de provocar deficiencia de cobre. Por esta razón, algunos expertos han recomendado que a las personas que no muestran clara evidencia de mejora de los síntomas del resfriado después de 3 a 5 días de tratamiento con pastillas de zinc, que consulten por evaluación médica (64).

Zinc intranasal (geles y aerosoles nasales de zinc)

Las preparaciones de zinc intranasal, diseñadas para aplicarse directamente sobre el epitelio nasal (células que recubren los pasajes nasales), también se comercializan como remedios para el resfriado de venta directa. Mientras que dos ensayos controlados con placebo encontraron que el gluconato de zinc intranasal acortó modestamente la duración de los síntomas del resfriado (70, 71), otros tres estudios controlados con placebo encontraron que el zinc intranasal no aportaba ningún beneficio (72-74). En el más rigurosamente controlado de estos estudios, el gluconato de zinc intranasal no alteró la severidad o la duración de los síntomas del resfriado en los voluntarios inoculados con rinovirus, una causa común de resfriados (72). De preocupación importante son varios reportes de casos de individuos que experimentaron pérdida del sentido del olfato (anosmia) luego de utilizar zinc intranasal como remedio para el resfriado (75). Ya que la anosmia asociada a zinc puede ser irreversible, debieran evitarse las preparaciones de zinc intranasal.

Degeneración macular asociada con la edad

Una de las principales causas de ceguera en las personas mayores de 65 años en los EE.UU. es una enfermedad degenerativa de la mácula, conocida como degeneración macular asociada con la edad (DME). La mácula es la porción de la retina en el fondo del ojo involucrada con la visión central. Se hipotetiza que el zinc juega un papel en el desarrollo de la DME por varias razones: (1) el zinc se encuentra en altas concentraciones en la parte de la retina afectada por la DME, (2) se ha demostrado que el contenido de zinc en la retina disminuye con la edad, y (3) se ha demostrado que la actividad de algunas enzimas retinales dependientes de zinc disminuye con la edad. Sin embargo, la evidencia científica de que la ingesta de zinc se asocie con el desarrollo o la progresión de la DME es escasa. Los estudios basados en la observación no han demostrado asociaciones claras entre la ingesta de zinc dietético y la incidencia de DME (76-80). Un ensayo aleatorizado controlado despertó el interés cuando encontró que 200 mg/día de sulfato de zinc (81 mg/día de zinc elemental) por dos años redujo la pérdida de visión en pacientes con DME (81). Sin embargo, un ensayo posterior que utilizó la misma dosis y duración no encontró efectos benéficos en los pacientes con formas más avanzadas de DME en un solo ojo (82). Un ensayo aleatorizado controlado de mayor tamaño de suplementación diaria con antioxidantes (500 mg de vitamina C, 400 UI de vitamina E, y 15 mg de betacaroteno) y una dosis alta de zinc (80 mg de zinc y 2 mg de cobre), encontró que la combinación de antioxidantes más el zinc en dosis elevada, y el zinc en dosis elevada por sí solo, redujeron significativamente el riesgo de degeneración macular avanzada en comparación con un placebo, en individuos con signos moderados a severos de degeneración macular en al menos un ojo (83). AREDS2, un ensayo de cinco años, ha descubierto recientemente que la reducción de la dosis de zinc (25 mg vs 80 mg) en la formulación no tuvo ningún efecto sobre la progresión de DME (84). La información proveniente de ensayos más pequeños por lo general no ha observado efectos protectores de la suplementación con vitaminas y minerales sobre la DME (85, 86). Recientemente, un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo en 74 pacientes con DME informó que la suplementación con 50 mg/día de zinc monocysteine de seis meses las medidas de mejora de la función macular, incluyendo agudeza visual, sensibilidad al contraste y recuperación de la sensibilidad visual después de una fuerte exposición a la luz (87). La formulación del AREDS contiene antioxidantes, zinc y cobre (83) es actualmente el tratamiento estándar para los pacientes DME (88). Se necesitan más ensayos controlados aleatorios para investigar los efectos de zinc solo como suplemento nutricional en el tratamiento de la DME.

Diabetes mellitus

La deficiencia moderada de zinc puede ser relativamente común en individuos con diabetes mellitus (34). El incremento en la pérdida de zinc por orinar de manera frecuente parece contribuir al estado nutricional marginal del zinc observado en diabéticos (89). Aunque la suplementación con zinc según se informa mejora la función inmune en diabéticos, en un estudio la suplementación con zinc de 50 mg/día afectó de manera adversa el control de la glucosa sanguínea en los diabéticos dependientes de insulina (tipo 1) (90). En otro estudio, la suplementación de diabéticos tipo 2 con 30 mg/día de zinc por seis meses redujo las mediciones no específicas de estrés oxidativo (plasma TBARS, en inglés) sin alterar significativamente el control de la glucosa sanguínea (91). Más recientemente, un estudio controlado con placebo en 40 hombres con diabetes tipo 2 mostró que los suplementos de zinc en dosis altas (240 mg/día) durante tres meses, no mejoró las medidas de estrés oxidativo o la función vascular, pero los hombres en este estudio tenían normales los niveles de zinc (92). Actualmente, la influencia del zinc sobre el metabolismo de la glucosa requiere de más estudios antes de que la suplementación con zinc en altas dosis pueda ser recomendada en diabéticos (6). Parece prudente que los pacientes diabéticos cumplen con la dosis diaria recomendada de zinc (véase IRN arriba).

VIH/SIDA

Suficiente zinc es esencial para mantener la función del sistema inmune y los individuos infectados con VIH son particularmente susceptibles a la deficiencia de zinc. En los pacientes con VIH, los bajos niveles plasmáticos de zinc se han asociado con etapas más avanzadas de la enfermedad y también con un incremento en la mortalidad (93, 94). En uno de los pocos estudios de suplementación con zinc conducidos en pacientes con SIDA, 45 mg/día de zinc por un mes resultó en un descenso en la incidencia de infecciones oportunistas en comparación a un placebo (95). Un ensayo controlado con placebo en 231 adultos con VIH con bajos niveles plasmáticos de zinc (<0,75 mg/l) encontró que los suplementos de zinc (15 mg/día para los hombres y 12 mg/día para las mujeres) durante 18 meses redujo la incidencia de insuficiencia inmunológica (definido por un recuento de CD4 <200 células/mm3) en un 76% y la tasa de diarrea en un 60% (96).

Sin embargo, el virus del VIH también necesita zinc, y una ingesta excesiva de zinc puede estimular la progresión de la infección con VIH. En un estudio basado en la observación de hombres infectados con VIH, la ingesta incrementada de zinc se asoció con una progresión más rápida de la enfermedad, y todas las ingestas de suplementos de zinc se asociaron con una peor sobrevivencia (97). Una revisión sistemática reciente de seis ensayos controlados aleatorios, con 1,009 participantes, concluyó que los suplementos de zinc eran seguro y eficaz en la reducción de las infecciones oportunistas en adultos y que se necesita más investigación para evaluar los efectos de los suplementos de zinc en mujeres embarazadas y niños (98).

Fuentes

Fuentes alimenticias

Los mariscos, la carne y otras carnes rojas son ricas fuentes de zinc. Los frutos secos y las legumbres son fuentes vegetales de zinc relativamente buenas. La biodisponibilidad de zinc (la fracción de zinc retenida y utilizada en el cuerpo) es relativamente alta en carne, huevos, y mariscos debido a la ausencia relativa de compuestos que inhiban la absorción del zinc y la presencia de ciertos aminoácidos (cisteína y metionina) que aumentan su absorción. El zinc en los productos de grano entero y en las proteínas vegetales es menos biodisponible debido a su contenido relativamente alto de ácido fítico, un compuesto que inhibe la absorción de zinc (6). La acción enzimática de la levadura reduce el nivel de ácido fítico en los alimentos. Por lo tanto, los panes de trigo entero con levadura tienen una mayor biodisponibilidad de zinc que los panes de trigo entero sin leudar. Recientemente, las encuestas dietéticas nacionales en los EE.UU. estimaron que la ingesta dietética de zinc promedio era de 9 mg/día en mujeres adultas y de 13 mg/día en hombres adultos (5). El contenido de zinc de algunos alimentos relativamente ricos en zinc se muestran junto a su contenido en miligramos (mg) en la tabla a continuación. Para más información sobre el contenido de nutrientes de alimentos específicos, revise la base de datos de composición de los alimentos de la USDA (99).

Alimento Porción Zinc (mg)
Ostras  6 medianas (cocidas) 27-50
Carne 3 onzas* (cocida) 3.7-5.8
Cangrejo, Dungeness 3 onzas (cocido) 4.7
Cerdo 3 onzas (cocido) 1.9-3.5
Pavo (carne oscura) 3 onzas (cocido) 3.0
Frijoles, cocidos 1/2 taza 0.9-2.9
Pollo (carne oscura) 3 onzas (cocido) 1.6-2.7
Yogurt, fruta 1 taza (8 onzas) 1.8
Anacardos 1 onza 1.6
Garbanzos 1/2 taza 0.5-1.3
Leche 1 taza (8 onzas) 1.0
Almendras 1 onza 0.9
Maní 1 onza 0.9
Queso, cheddar 1 onza 0.9

*Una porción de tres onzas de carne es del tamaño de una baraja de cartas.

Suplementos

Una serie de suplementos de zinc se encuentran disponibles, incluyendo acetato de zinc, gluconato de zinc, picolinato de zinc y sulfato de zinc. Se ha propuesto que el picolinato de zinc es la forma más absorbible de zinc, pero existe poca información que respalde esta idea en seres humanos. Escasos trabajos en animales sugieren que el incremento en la absorción intestinal del picolinato de zinc puede compensarse por su incremento en la eliminación (4).

 Seguridad

Toxidad

Toxicidad aguda

Brotes aislados de toxicidad aguda por zinc han ocurrido como resultado del consumo de alimentos o bebestibles contaminados con el zinc liberado por contenedores galvanizados. Los signos de la toxicidad aguda por zinc son dolor abdominal, diarrea, nauseas, y vómitos. Dosis unitarias de 225 a 450 mg de zinc con frecuencia inducen el vómito. Se han reportado molestias gastrointestinales menores con dosis de 50 a 150 mg/día de zinc suplementario. Se ha reportado fiebre por vapores metálicos luego de la inhalación de vapores de óxido de zinc. De manera específica, dentro de las primeras ocho horas de la inhalación del óxido de zinc se puede sufrir de sudoración profusa, debilidad, y respiración acelerada, lo que puede persistir de 12 a 24 horas después del término de la exposición (5, 6).

Efectos adversos

La principal consecuencia a largo plazo del consumo excesivo de zinc es la deficiencia de cobre. Se ha encontrado que la ingestas totales de zinc de 60 mg/día (50 mg de zinc suplementario y 10 mg de zinc dietético) derivan en signos de deficiencia de cobre. La deficiencia de cobre también se ha reportado después de uso crónico de cantidades excesivas de cremas para dentaduras postizas que contienen zinc (>2 tubos por semana que contiene 17-34 mg/g de zinc; (100)). Con el objetivo de prevenir la deficiencia de cobre, la Junta de Nutrición y Alimentos de los EE.UU. estableció el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) de zinc para adultos en 40 mg/día, incluyendo zinc dietético y suplementario (5).

Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Zinc
Grupo de edad   UL (mg/día)
Infantes 0-6 meses
Infantes 7-12 meses
Niños 1-3 años
Niños 4-8 años   12 
Niños 9-13 años   23 
Adolescentes 14-18 años 34 
Adultos de 19 años y más 40

 

Zinc intranasal

Se sabe que el zinc intranasal provoca pérdida del sentido del olfato (anosmia) en animales de laboratorio (101), y han habido varios reportes de casos de individuos que padecieron de anosmia luego de utilizar gluconato de zinc intranasal (75). Ya que la anosmia asociada al zinc puede ser irreversible, los geles y aerosoles nasales de zinc debieran evitarse.

Interacción con drogas

La administración concomitante de suplementos de zinc y ciertos medicamentos, como los antibióticos tipo tetraciclina y quinolonas, así como bisfosfonatos, puede disminuir la absorción de zinc y la medicación, lo que podría reducir la eficacia de los medicamentos (22). Tomar suplementos de zinc y estos antibióticos con al menos dos horas de diferencia debiera prevenir esta interacción (102). Adicionalmente, el uso terapéutico de agentes quelantes (de unión a) de metal como la penicilamina (usada para tratar la sobrecarga de cobre en la enfermedad de Wilson) y el pentaacetato de dietilentriamina o DTPA (usado para tratar la sobrecarga de hierro) ha resultado en deficiencia severa de zinc. Las drogas anticonvulsivantes, especialmente el valproato de sodio, también pueden formentar la deficiencia de zinc. El uso prolongado de diuréticos puede incrementar la excreción urinaria de zinc, provocando un incremento en la pérdida de zinc. Además, el medicamento para la tuberculosis, etambutol, tiene propiedades quelantes y ha mostrado que incrementa la pérdida de zinc en ratas (6).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

La IRN de zinc (8 mg/día para mujeres adultas y 11 mg/día para hombres adultos) parece ser suficiente como para prevenir una deficiencia en la mayoría de los individuos, pero la falta de indicadores sensibles del status nutricional del zinc en seres humanos hace difícil el determinar el nivel de ingesta de zinc con la mayor probabilidad de promover una salud óptima. Seguir la recomendación del Instituto Linus Pauling de tomar un suplemento multivitamínico/mineral que contenga el 100% del valor diario (VD) de la mayoría de los nutrientes por lo general aportará 15 mg/día de zinc.

Adultos mayores (> 50 años)

Aunque se sabe que el requerimiento de zinc es más alto en adulto mayores, su ingesta promedio de zinc dietético tiende a ser considerablemente menor a la IRN. Una menor capacidad para absorber el zinc, un aumento en la probabilidad de estados de enfermedad que alteran la utilización del zinc, y un mayor uso de medicamentos que incrementan la excreción de zinc pueden contribuir en conjunto a incrementar el riesgo de una deficiencia leve de zinc en adultos mayores. Debido a que las consecuencias de una deficiencia leve de zinc, como el deterioro de la función del sistema inmune, son particularmente relevantes para la salud de los adultos mayores, ellos debieran prestar particular atención a mantener una ingesta adecuada de zinc.

Referencias


Escrito en Diciembre de 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizad en Junio 2013 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Junio de 2013 por:
Emily Ho, Ph.D.
Directora Dotado, Moore Family Center de grano entero Alimentos,
Nutrición y Salud Preventiva
Profesor de la Escuela de Ciencias Biológicas y Salud de la Población
Investigador Principal, Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

La actualización de 2013 de este trabajo fue patrocinado en parte por una donación de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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