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Centro de Información de Micronutrientes

Riboflavina


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La riboflavina es una vitamina hidrosoluble, conocida también como vitamina B2. En el organismo, la riboflavina se encuentra principalmente como un componente integral de las coenzimas dinucleótidas de flavina adenina (FAD) y mononucleótida de flavina (FMN) (1). Las coenzimas derivadas de la riboflavina se denominan flavocoenzimas, y las enzimas que utilizan flavocoenzimas son llamadas flavoproteínas (2).

Función

Reacciones de oxidación-reducción (redox) 

Los organismos vivos obtienen la mayor parte de su energía a partir de reacciones de óxido-reducción (redox); procesos que involucran la transferencia de electrones. Las flavocoenzimas participan en reacciones redox en numerosas vías metabólicas (3) y son críticas para el metabolismo de los carbohidratos, grasas, y proteínas. El FAD es parte de la cadena transportadora de electrones (respiratoria), la que es central en la producción de energía. Junto con el citocromo P-450, las flavocoenzimas participan también en el metabolismo de drogas y toxinas (4).

Funciones antioxidantes

La glutatión reductasa es una enzima dependiente de FAD que participa en el ciclo redox del glutatión. El ciclo redox del glutatión juega un papel fundamental en la protección de los organismos frente a especies reactivas del oxígeno como los hidroperóxidos. La glutatión reductasa necesita FAD para regenerar dos moléculas de glutatión reducido a partir de glutatión oxidado. Por lo tanto, se ha asociado a la deficiencia de riboflavina con estrés oxidativo elevado (4). La medición de la actividad de glutatión reductasa en eritrocitos se utiliza comúnmente para evaluar el estado nutricional de riboflavina (5).

La glutatión peroxidasa, una enzima que contiene selenio, necesita dos moléculas de glutatión reducido para degradar hidroperóxidos (ver diagrama). 

La xantina oxidasa, otra enzima dependiente de FAD, cataliza la oxidación de hipoxantina y xantina a ácido úrico. El ácido úrico es uno de los antioxidantes hidrosolubles más efectivos en la sangre. Por ello, una deficiencia de riboflavina puede derivar en una actividad disminuida de la xantina oxidasa, reduciendo los niveles sanguíneos de ácido úrico (6).

Interacción con nutrientes

Vitaminas del complejo B

Debido a que las flavoproteínas están involucradas en el metabolismo de varias otras vitaminas (vitamina B6, niacina, y ácido fólico), una deficiencia severa de riboflavina podría afectar a muchos sistemas enzimáticos. La conversión de la mayor parte de la vitamina B6 de origen natural a su forma de coenzima, piridoxal 5-fosfato (PLP), necesita de la enzima dependiente de FMN, piridoxina 5-fosfato oxidasa (PPO) (7). Al menos dos estudios en adultos mayores han documentado interacciones significativas entre los indicadores de vitamina B6 y el estado nutricional de riboflavina (8, 9). La síntesis de coenzimas que contienen niacina, NAD y NADP, a partir del aminoácido triptófano, requiere de la enzima dependiente de FAD, kinurenina mono-oxigenasa. Una deficiencia severa de riboflavina puede disminuir la conversión de triptófano a NAD y NADP, aumentando el riesgo de una deficiencia de niacina (3). La metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR) es una enzima dependiente de FAD que juega un papel importante en la mantención de una coenzima folato específica, necesaria para formar metionina a partir de homocisteína (ver diagrama). Se ha asociado un nivel disminuido de homocisteína plasmática con ingesta elevada de riboflavina junto con otras vitaminas del complejo B (10). Recientemente, los niveles aumentados de riboflavina plasmática se asociaron con niveles disminuidos de homocisteína en el plasma, principalmente en individuos homocigotos para el polimorfismo C677T del gen de MTHFR y con baja ingesta de folato (11). Tales resultados muestran que el riesgo de enfermedades crónicas podría ser influenciado por interacciones complejas entre factores genéticos y dietéticos.

Hierro

La deficiencia de riboflavina altera el metabolismo del hierro. Aunque el mecanismo no está claro, las investigaciones en animales sugieren que una deficiencia de riboflavina podría perjudicar la absorción del hierro, aumentar la pérdida intestinal de hierro y/o afectar la utilización del hierro para la síntesis de hemoglobina. En humanos se ha encontrado que al mejorar el estado nutricional de riboflavina se aumenta los niveles de hemoglobina circulante. Por lo tanto, la corrección de una deficiencia de riboflavina en personas con bajos niveles de riboflavina y hierro mejora la respuesta de individuos con anemia ferropénica a la terapia con hierro (12).

Deficiencia

A-Riboflavonosis es el término médico para una deficiencia clínica de riboflavina. Una deficiencia de riboflavina raramente aparece de manera aislada; ocurre con frecuencia en combinación con deficiencia de otras vitaminas hidrosolubles. Los síntomas de una deficiencia de riboflavina incluyen dolor de garganta, enrojecimiento e hinchazón de la mucosa de boca y garganta, grietas o llagas en el exterior de los labios (quelosis) y en las comisuras de la boca (estomatitis angular), inflamación y enrojecimiento de la lengua (lengua magenta), e inflamación cutánea húmeda y escamosa (dermatitis seborreica). Otros síntomas podrían involucrar la formación de vasos sanguíneos en la capa transparente del ojo (vascularización de la cornea) y conteo de eritrocitos disminuido en el cual los eritrocitos existentes contienen niveles normales de hemoglobina y son de tamaño normal (anemia normocítica normocrómica) (1, 3). Una deficiencia severa de riboflavina podría derivar en conversión disminuida de vitamina B6 a su forma de coenzima (PLP) y conversión disminuida de triptófano a niacina (véase Interacción con nutrientes).

La preeclampsia se define como la presencia de presión sanguínea elevada, proteínas en la orina y edema (hinchazón significativa) durante el embarazo. Cerca del 5% de las mujeres con preeclampsia podrían progresar hasta eclampsia, una causa importante de muerte materna. La eclampsia se caracteriza por convulsiones, además de presión arterial alta y riesgo aumentado de hemorragia (sangramiento severo) (13). Un estudio en 154 mujeres embarazadas con riesgo aumentado de preeclampsia encontró que aquellas con deficiencia de riboflavina eran 4.7 veces más propensas a desarrollar preeclampsia que las que tenían un estado nutricional de riboflavina adecuado. Se desconoce cual es la causa de la preeclampsia. Niveles intracelulares de flavocoenzimas disminuidos podrían causar disfunción mitocondrial, estrés oxidativo aumentado e interferencia con la liberación de oxido nítrico y, por lo tanto, con la dilatación de vasos sanguíneos—todos estos cambios se han asociado con preeclampsia (14). Sin embargo, un ensayo pequeño, de doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo en 450 mujeres embarazadas y con preeclampsia previa, encontró que la suplementación con 15 mg de riboflavina a diario no previno esta condición (15).

Factores de riesgo para una deficiencia de riboflavina 

Los alcohólicos se encuentran en un riesgo mayor de deficiencia de riboflavina debido a ingesta disminuida, y la absorción y utilización reducidas de la riboflavina. Adicionalmente, las personas anoréxicas rara vez consumen riboflavina suficiente, e individuos con intolerancia a la lactosa podrían no consumir leche u otros productos lácteos, los que son buenas fuentes de riboflavina. La conversión de riboflavina en FAD y FMN se altera en hipotiroidismo e insuficiencia adrenal (3, 4). Además, las personas que son físicamente muy activas (atletas, trabajadores) podrían tener un requerimiento de riboflavina ligeramente aumentado. Por lo general, sin embargo, no se ha encontrado que la suplementación con riboflavina aumente el desempeño o la tolerancia al ejercicio (16).

La Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN)

La IRN para la riboflavina, revisada en 1998, se basó en la prevención de su deficiencia. En humanos los signos clínicos de una deficiencia aparecen a ingestas de menos de 0.5-0.6 miligramos (mg)/día, y la excreción urinaria de riboflavina se ve a niveles de ingesta de aproximadamente 1 mg/día (1).

Ingesta Recomendada de Nutrientes (IRN) para Riboflavina
Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mg/día)  Mujeres (mg/día) 
Infantes  0-6 meses  0.3 (IA)  0.3 (IA) 
Infantes  7-12 meses  0.4 (IA)  0.4 (IA) 
Niños  1-3 años  0.5  0.5 
Niños  4-8 años  0.6  0.6 
Niños  9-13 años  0.9  0.9 
Adolescentes  14-18 años  1.3  1.0 
Adultos  19 años y más  1.3  1.1 
Embarazo  Todas las edades  1.4 
Amamantamiento  Todas las edades  1.6

 

Prevención de Enfermedades

Cataratas

Las cataratas asociadas con la edad son la causa principal de discapacidad visual en los EE.UU. y otros países desarrollados. Debido a las evidencias existentes de que el daño oxidativo foto-inducido de las proteínas del lente (cristalino) podría conducir al desarrollo de cataratas relacionadas con la edad, las investigaciones se han centrado en el papel de los antioxidantes nutricionales. Un estudio de caso y control encontró un riesgo de cataratas relacionadas con la edad significativamente disminuido (33% a 55%) en hombres y mujeres en el quintil más alto de ingesta de riboflavina (mediana de 1.6 a 2.2 mg/día) comparado con aquellos en el quintil más bajo (mediana de 0.08 mg/día tanto en hombres como en mujeres) (17). Otro estudio de caso y control mostró que los individuos en el quintil más alto de los niveles de estado riboflavina nutricional, medido por la actividad de la glutatión reductasa de glóbulos rojos, tenían aproximadamente la mitad de la incidencia de cataratas relacionadas con la edad que los del quintil con más bajos niveles de riboflavina, aunque estos resultados no fueron estadísticamente significativos (18). Un estudio transversal de 2,900 hombres y mujeres Australianos, de 49 años de edad y mayores, encontró que aquellos del quintil más alto de ingesta de riboflavina eran un 50% menos propensos a tener cataratas que los del quintil más bajo (19). Un estudio prospectivo de más de 50,000 mujeres no descubrió diferencia entre las tasas de extracción de cataratas entre las mujeres del quintil más alto de ingesta de riboflavina (mediana de 1.5 mg/día) y las mujeres del quintil más bajo (mediana de 1.2 mg/día) (20). Sin embargo, la diferencia entre el quintil más alto y el más bajo era pequeña, y la mediana del nivel de ingesta para ambos quintiles estaba sobre la actual IRN de riboflavina. Un estudio reciente en 480 mujeres encontró que ingesta recomendada altas de riboflavina se asociaban inversamente con cambios en la opacificación de los cristalinos en un período de cinco años (21). Aunque estos estudios observacionales proporcionan apoyo al papel de la riboflavina en la prevención de las cataratas, es necesario realizar ensayos de intervención controlados con placebo para confirmar esta relación. 

Tratamiento de Enfermedades

Migrañas

Cierta evidencia indica que un metabolismo mitocondrial del oxígeno deteriorado en el cerebro podría jugar un papel en la patología de la migraña. Debido a que la riboflavina es el precursor de dos flavocoenzimas (FAD y FMN) requeridas por las flavoproteínas de la cadena transportadora de electrones de la mitocondria, se ha investigado la riboflavina suplementaria como un tratamiento para la migraña. Un ensayo aleatorizado y controlado con placebo examinó el efecto de 400 mg de riboflavina al día por tres meses sobre la prevención de migraña en 54 hombres y mujeres con historial de migrañas recurrentes (22). La riboflavina fue significativamente mejor que el placebo, reduciendo la frecuencia de los ataques y el número de días con dolores de cabeza, aunque el efecto benéfico fue más pronunciado durante el tercer mes de tratamiento. Un estudio más reciente, ejecutado por los mismos investigadores, reveló que el tratamiento tanto con un medicamento beta-bloqueador o con riboflavina en dosis elevada resultó en una mejora clínica, pero que cada terapia pareció actuar sobre un mecanismo patológico diferente: los beta-bloquedores sobre el procesamiento de información cortical anormal y la riboflavina sobre las reservas cerebrales de energía mitocondrial disminuidas (23). Un estudio pequeño en 23 pacientes mostró de una reducción en la frecuencia media de los ataques de migraña después de la suplementación con 400 mg de riboflavina a diario por tres meses (24). Además, un estudio de 3 meses, aleatorizado, de doble ciego y controlado con placebo que administró una combinación de riboflavina (400 mg/día), magnesio, y Santa María (manzanilla) a personas que sufren de migraña, reportó que no había beneficio terapéutico más allá del asociado con consumir un placebo que contenga 25 mg/día de riboflavina (25). En comparación con las mediciones de referencia en este estudio, tanto el grupo que recibió el placebo como el grupo en tratamiento experimentaron ciertos beneficios con respecto al promedio de migrañas, días con migraña, o en la intensidad de las migrañas (25). Aunque estos resultados son preliminares, la información procedente de la mayoría de los estudios hasta la fecha sugiere que la suplementación con riboflavina podría ser un complemento útil a la terapia farmacológica en la prevención de migraña.

Fuentes

Fuentes alimenticias

La mayoría de los alimentos derivados de plantas y animales contienen al menos una pequeña cantidad de riboflavina. Desde 1943, en los EE.UU. se ha enriquecido la harina de trigo y el pan con riboflavina (y también con tiamina, niacina y hierro). Información proveniente de encuestas dietéticas masivas señala que la ingesta promedio de riboflavina en hombres es de alrededor de 2 mg/día, y en mujeres es cercana a 1.5 mg/día; ambas ingestas están muy por encima de la IRN. Los niveles de ingesta fueron similares para la población de hombres y mujeres ancianos (1). La riboflavina se destruye fácilmente con la exposición a la luz. Por ejemplo, hasta el 50% de la riboflavina de la leche contenida en una botella de vidrio transparente puede destruirse luego de dos horas de exposición a luz solar intensa (6). Algunos alimentos con cantidades importantes de riboflavina se muestran en la tabla a continuación junto a su contenido en miligramos (mg). Para mayor información sobre el contenido de nutrientes de los alimentos, busque la base de datos de composición de los alimentos del USDA.

Alimento Porción Riboflavina (mg)
Cereal fortificado 1 taza 0.59 to 2.27
Leche (descremada) 1 taza (8 onzas) 0.34
Queso cheddar 1 onza 0.11
Huevo (cocido) 1 grande 0.27
Almendras 1 onza 0.23
Salmón (cocido) 3 onzas* 0.12
Rodaballo (a la parrilla) 3 onzas 0.08
Pollo, carne blanca (asada) 3 onzas 0.08
Pollo, carne oscura (asada) 3 onzas 0.16
Carne de vacuno (cocido) 3 onzas 0.16
Brócoli (hervido) 1/2 taza, picado 0.10
Espárragos (hervido) 6 varitas 0.13
Espinaca (hervido) 1/2 taza 0.21
Pan, trigo entero 1 rebanada 0.06
Pan, blanco (enriquecido) 1 rebanada 0.08

*Una porción de tres onzas de carnes es del tamaño de una baraja de cartas.

Suplementos

Las formas más comunes de riboflavina disponible en los suplementos son riboflavina y riboflavina-5-monofosfato. La riboflavina se encuentra con frecuencia en preparaciones multivitamínicas y de vitaminas del complejo B (26)

Seguridad

Toxicidad

Se desconocen efectos tóxicos o adversos debido a ingestas elevadas de riboflavina en humanos. Estudios en células de cultivo señalan que un exceso de riboflavina podría aumentar el riesgo de ruptura de hebras de ADN en presencia de cromio (IV), un conocido carcinógeno (27). Esto podría ser motivo de preocupación para trabajadores expuestos al cromo, pero no hay información disponible de estudios en humanos. Se ha encontrado que la terapia con dosis elevadas de riboflavina intensifica el color de la orina a un amarillo fuerte (flavinuria), pero este es un efecto secundario inocuo. La Junta de Nutrición y Alimentos no estableció un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) cuando se revisó la IRN en 1998 (1)

Interacción con drogas

Varios estudios preliminares señalaron que las mujeres tomando anticonceptivos orales (AO) en dosis altas habían disminuido su estado nutricional de riboflavina. Sin embargo, cuando los investigadores controlaron la ingesta de riboflavina alimentaria, no encontraron diferencias entre las usuarias de AO y las no usuarias (1). Los derivados de la fenotiazina (como el medicamento antipsicótico clorpromazina y los antidepresivos tricíclicos) inhiben la incorporación de riboflavina en el FAD y el FMN, así como lo hace la quinacrina, un medicamento contra la malaria, y la adriamicina, un agente quimioterapéutico contra el cáncer (4). La utilización a largo plazo del anticonvulsivo fenobarbital podría incrementar la destrucción de riboflavina por parte de las enzimas hepáticas, aumentando el riesgo de una deficiencia (3).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

La IRN de riboflavina (1.3 mg/día para hombres y 1.1 mg/día para mujeres), que debiera prevenir una deficiencia en la mayoría de las personas, se alcanza fácilmente consumiendo una dieta variada. Consumir una dieta variada debería proporcionar 1.5 mg a 2 mg de riboflavina al día. Siguiendo la recomendación del Instituto Linus Pauling de tomar un suplemento multivitamínico/multimineral que contenga el 100% del Valor Diario (VD) asegurará una ingesta de al menos 1.7 mg de riboflavina al día.

Adultos mayores (> 50 años)

Algunos expertos en nutrición y envejecimiento consideraron que la IRN (1.3 mg/día para hombres y 1.1 mg/día para mujeres) dejaba un pequeño margen de error en personas sobre los 50 años de edad (28, 29). Un estudio reciente en personas que viven de manera independiente entre 65 y 90 años de edad reveló que casi el 25% consumía menos riboflavina que la ingesta recomendada, y que un 10% presentaba evidencia bioquímica de una deficiencia (30). Adicionalmente, estudios epidemiológicos de prevalencia de cataratas señalaron que la ingesta de riboflavina de 1.6 a 2.2 mg/día podría reducir el riesgo de sufrir de cataratas relacionadas con la edad. En individuos donde sus dietas podrían no proporcionar riboflavina suficiente, especialmente en aquellos sobre 50 años, deberían considerar consumir un suplemento multivitamínico/multimineral, el cual aporta generalmente, al menos 1.7 mg de riboflavina al día.

Referencias


Escrito en Septiembre de 2002 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Junio de 2007 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling de la Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Junio de 2007 por:
Donald B. McCormick, Ph.D.
F. E. Callaway Profesor, Emérito
Departamento de Bioquímica
Emory University School of Medicine

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

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