English

La vitamina K es una vitamina liposoluble. La "K" se deriva de la palabra Alemana "koagulation." La coagulación se refiere al proceso de la formación de coágulos de sangre. La vitamina K es esencial para el funcionamiento de varias proteínas involucradas en la coagulación sanguínea (1). Hay dos formas naturales de vitamina K, vitamina K1 y vitamina K2. La vitamina K1, también conocida como filoquinona, es sintetizada por plantas y es la forma predominante en la dieta. La vitamina K2 proviene de fuentes animales y de la síntesis de bacterias intestinales. La vitamina K2 incluye a un rango de formas de vitamina K, denominadas colectivamente como menaquinonas, con unidades repetitivas de 5 carbonos en la cadena lateral de la molécula. Estas formas de vitamina K son designadas menaquinona-n (MK-n), donde n representa el número de unidades de 5 carbonos (2).

Función

La vitamina K funciona como cofactor para una enzima que cataliza la carboxilación del aminoácido ácido glutámico, resultando en su conversión en ácido γ-carboxiglutámico (Gla) (3). Aunque la γ-carboxilación dependiente de vitamina K sólo ocurre en residuos específicos de ácido glutámico en un pequeño número de proteínas dependientes de vitamina K, ésta es fundamental para la función de unión de calcio de dichas proteínas (4, 5).

Coagulación

La habilidad para unir iones de calcio (Ca2+) es necesaria para la activación de siete factores de la coagulación dependientes de vitamina K, o proteínas, en la cascada de la coagulación. El término cascada de la coagulación se refiere a una serie de eventos, cada uno dependiente del otro, que detienen el sangrado a través de la formación de coágulos. La γ-carboxilación dependiente de vitamina K de residuos específicos de ácido glutámico en tales proteínas hace posible que puedan unir calcio. Los factores II (protrombina), VII, IX, y X conforman el núcleo de la cascada de la coagulación. La proteína Z parece aumentar la acción de la trombina (forma activada de la protrombina) al promover su asociación con fosfolípidos en las membranas celulares. La proteína C y la proteína S son proteínas anticoagulantes que aportan control y balance en la cascada de la coagulación; la proteína Z también posee una función anticoagulante. Los mecanismos de control de la cascada de la coagulación existen, ya que la coagulación descontrolada podría ser tan mortífera como el sangrado descontrolado. Los factores de la coagulación dependientes de vitamina K son sintetizados en el hígado. Consecuentemente, las enfermedades hepáticas graves resultan en bajos niveles sanguíneos de factores de la coagulación dependientes de vitamina K y en un riesgo incrementado de sangrado descontrolado (hemorragia) (6).

Algunas personas están en riesgo de formar coágulos, los que podrían bloquear el flujo de la sangre en las arterias del corazón, cerebro o pulmones, provocando ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares o embolismo pulmonar respectivamente. Algunos anticoagulantes orales, como la warfarina (Coumadin), inhiben la coagulación a través del antagonismo de la acción de la vitamina K. Aunque la vitamina K es una vitamina liposoluble, el cuerpo almacena muy poco de ella, y sus depósitos se agotan rápidamente sin una ingesta recomendada regular. Quizás, debido a su limitada capacidad para almacenar vitamina K, es que el cuerpo la recicla a través de un proceso denominado el ciclo de la vitamina K. El ciclo de la vitamina K permite a una pequeña cantidad de vitamina K actuar en la γ-carboxilación de proteínas muchas veces, disminuyendo la necesidad dietética. La warfarina previene el reciclaje de vitamina K al inhibir dos reacciones importantes y al crear una deficiencia funcional de vitamina K (Figura 1). La γ-carboxilación inadecuada de proteínas de la coagulación dependientes de vitamina K, interfiere con la cascada de la coagulación, lo que inhibe la formación de coágulos de sangre. Grandes cantidades de vitamina K dietética o suplementaria podrían superar el efecto anticoagulante de los antagonistas de vitamina K, por lo que a los pacientes que toman estos medicamentos se les advierte que no consuman cantidades muy grandes o altamente variables de vitamina K en sus dietas (véase Interacción con drogas). Los expertos recomiendan ahora a los pacientes en tratamiento con antagonistas de vitamina K como la warfarina, una ingesta recomendada de vitamina K razonablemente constante que alcance las actuales recomendaciones dietéticas (90-120 mcg/día) (7).

Figura 1. Ciclo de la Vitamina K. La warfarina es un antagonista de la vitamin K que interviene en el ciclo de la vitamina K en dos pasos dependientes de ditiol.

Mineralización ósea

Tres proteínas dependientes de vitamina K se han aislado en hueso: osteocalcina, proteína Gla de la matriz (MGP), y proteína S. La osteocalcina (también llamada proteína GLA ósea) es una proteína sintetizada por los osteoblastos (células formadoras de hueso). La síntesis de osteocalcina por los osteoblastos es regulada por la forma activa de la vitamina D, 1,25(OH)2D3 o calcitriol. La capacidad de unión mineral de la osteocalcina requiere la γ-carboxilación dependiente de vitamina K de tres residuos de ácido glutámico. La función de la osteocalcina es poco clara, pero se cree está relacionada con la mineralización ósea. Se ha encontrado a la MGP en hueso, cartílago y tejidos blandos, incluyendo vasos sanguíneos. Los resultados de estudios en animales sugieren que la MGP previene la calcificación de tejidos blandos y cartílago, mientras que facilita el crecimiento y desarrollo óseo normales. La proteína anticoagulante S dependiente de vitamina K también es sintetizada por los osteoblastos, pero su papel en el metabolismo óseo es poco claro. Los niños con deficiencia hereditaria de proteína S, padecen de complicaciones relacionadas a una coagulación sanguínea aumentada como también a una densidad ósea disminuida (5, 8, 9).

Crecimiento celular

La Gas6 es un proteína dependiente de vitamina K identificada en 1993. Ha sido encontrada a lo largo del sistema nervioso, así como en el corazón, pulmones, estómago, riñones, y cartílago. Aunque el mecanismo exacto de su acción aún no ha sido determinado, la Gas6 parece ser un factor de regulación del crecimiento celular con actividad cito-señalizadora. Al parecer la Gas6 es importante en diversas funciones celulares, incluyendo adhesión y proliferación celular, y la protección contra la apoptosis (4). También podría jugar un papel importante en el desarrollo y el envejecimiento del sistema nervioso (10, 11). Más aún, la Gas6 parece regular la señalización plaquetaria y la homeostasis vascular (12).

Deficiencia

La deficiencia severa de vitamina K resulta en un deterioro de la coagulación sanguínea, usualmente demostrado por pruebas de laboratorio que miden el tiempo de coagulación. Los síntomas incluyen moretones y sangrado con facilidad que podrían manifestarse como una hemorragia nasal, encías sangrantes, sangre en la orina, sangre en las deposiciones, deposiciones negras, o sangramiento menstrual extremadamente profuso. En niños, la deficiencia de vitamina K podría ocasionar hemorragias potencialmente letales dentro del cráneo (hemorragia intracraneal) (6)

Adultos

La deficiencia de vitamina K es poco común en adultos sanos por una serie de razones: (1) la vitamina K está ampliamente distribuida en los alimentos (véase Fuentes alimenticias); (2) el ciclo de vitamina K conserva vitamina K; y (3) las bacterias que normalmente habitan el intestino grueso sintetizan menaquinonas (vitamina K2), aunque no está claro si se absorben y utilizan en cantidades significativas. El grupo de adultos en riesgo de deficiencia de vitamina K incluye a aquellos que consumen medicamentos anticoagulantes antagonistas de vitamina K y a los individuos con enfermedades o daño hepático severo (6). Además, las personas con desordenes de malabsorción de grasas podrían encontrarse en un mayor riesgo de deficiencia de vitamina K (4)

Infantes

Los bebés recién nacidos que son exclusivamente amamantados se encuentran en un riesgo incrementado de deficiencia de vitamina K, debido a que la leche humana es relativamente baja en vitamina K en comparación con leche formulada. En general, los recién nacidos tienen bajos niveles de vitamina K por las siguientes razones: 1) la vitamina K no se transporta fácilmente a través de la barrera placentaria; 2) los intestinos de los recién nacidos aún no son colonizados por bacterias que sinteticen menaquinonas; y 3) el ciclo de la vitamina K puede aún no ser totalmente funcional en recién nacidos, especialmente en infantes prematuros (4). Los infantes cuyas madres consumen medicamentos anticonvulsivantes para prevenir convulsiones, están también en mayor riesgo de deficiencia de vitamina K. La deficiencia de vitamina K en recién nacidos podría resultar en un desorden del sangrado denominado sangrado por deficiencia de vitamina K (SDVK) del recién nacido. Ya que la SDVK es potencialmente mortal y fácilmente prevenible, la Academia Americana de Pediatría y una serie de organizaciones internacionales similares recomiendan que se administre una inyección de filoquinona (vitamina K1) a todos los recién nacidos (13).

Controversia acerca de la administración de vitamina K y los recién nacidos

Vitamina K y leucemia infantil: A principios de 1990, se publicaron dos estudios retrospectivos que sugerían una posible asociación entre las inyecciones de vitamina K en recién nacidos y el desarrollo de leucemia infantil y otras formas de cáncer infantil. Sin embargo, dos grandes estudios retrospectivos en EE.UU. y Suecia que revisaron los registros médicos de 54,000 y 1.3 millones de niños, respectivamente, no encontró evidencia de una relación entre cánceres infantiles e inyecciones de vitamina K al momento nacer (14, 15). Más aún, un análisis agrupado de seis estudios de caso y control, incluyendo a 2,431 niños diagnosticados con cáncer infantil y 6,338 niños libres de cáncer, no encontró evidencia de que las inyecciones de vitamina K en recién nacidos incrementaran el riesgo de leucemia infantil (16). En una declaración política, la Academia Americana de Pediatría recomendó que se debe continuar la profilaxis de rutina con vitamina K en recién nacidos debido a que la SDVK es potencialmente mortal y los riesgos de cáncer son improbables y no han sido demostrados (17)

Dosis más bajas de vitamina K1 para infantes prematuros: Los resultados de dos estudios de niveles de vitamina K en infantes prematuros sugieren que la dosis inicial estándar de vitamina K1 para niños de término (1.0 mg) podría ser demasiado alta para niños prematuros (18, 19). Estos hallazgos han llevado a algunos expertos a sugerir el uso de una dosis inicial de vitamina K1 de 0.3 mg/kg para infantes con pesos de nacimiento menores a 1,000 g (2 lbs, 3 oz), y una dosis inicial de 0.5 mg probablemente prevendría enfermedades hemorrágicas en recién nacidos (18).

La Ingesta Adecuada (IA)

En enero de 2001, la Junta de Nutrición y Alimentos (JNA) del Instituto de Medicina estableció el nivel de ingesta adecuada (IA) de vitamina K en los EE.UU. en base a los niveles de consumo de individuos sanos. La IA para niños se basó en la ingesta estimada de vitamina K proveniente de la leche materna (20).


Ingesta Adecuada (IA) para Vitamina K
Etapa de la Vida  Edad  Hombres (mcg/día) Mujeres (mcg/día)
Infantes  0-6 meses  2.0  2.0 
Infantes  7-12 meses  2.5  2.5 
Niños  1-3 años  30  30 
Niños 4-8 años  55  55 
Niños  9-13 años  60  60 
Adolescentes  14-18 años  75  75 
Adultos  19 años y más  120  90 
Embarazo  18 años y menos  75 
Embarazo 19 años y más 90 
Amamantamiento  18 años y menos  75 
Amamantamiento 19 años y más 90 

Prevención de Enfermedades

Osteoporosis

El descubrimiento de proteínas dependientes de vitamina K en el hueso ha llevado a investigar el papel de la vitamina K en la mantención de la salud ósea. 

Vitamina K dietética y fractura osteoporótica

Estudios epidemiológicos han demostrado una relación entre la vitamina K y la pérdida ósea relacionada con la edad (osteoporosis). El Estudio de Salud de las Enfermeras (Nurses' Health Study) siguió a más de 72,000 mujeres por diez años. En un análisis de esta cohorte, las mujeres cuyas ingesta de vitamina K estuvieron en el quintil más bajo (1/5) tuvieron un riesgo un 30% más alto de fractura de cadera que la mujeres con ingestas de vitamina K en los cuatro quintiles más altos (21). Un estudio en más de 800 hombres y mujeres ancianos, seguidos en el Estudio del Corazón de Framingham (Framingham Heart Study) por siete años, encontró que hombres y mujeres con ingestas de vitamina K dietética en el cuartil más alto (1/4) tuvieron un riesgo un 65% más bajo de fractura de cadera que aquellos con ingestas de vitamina K dietética en el cuartil más bajo (aproximadamente 250 mcg/día vs. 50 mcg/día de vitamina K). Sin embargo, los investigadores no encontraron asociación entre la ingesta de vitamina K dietética y la densidad mineral ósea (DMO) en los sujetos de Framingham (22). Otros estudios no han observado una relación entre la ingesta de vitamina K dietética y las medidas de fuerza ósea, DMO, o incidencia de fractura (23, 24). Debido a que la principal fuente dietética de vitamina K son generalmente vegetales de hoja verde, las ingestas altas de vitamina K podrían ser simplemente un marcador de una dieta sana alta en vegetales (25)

Carboxilación dependiente de vitamina K de osteocalcina y fractura osteoporótica

La osteocalcina, una proteína relacionada al hueso que circula en la sangre, ha mostrado ser un marcador sensible de la formación ósea. La vitamina K es necesaria para la γ-carboxilación de osteocalcina. La subcarboxilación de la osteocalcina afecta adversamente su capacidad para unir mineral óseo, y se ha encontrado que el grado de γ-carboxilación de osteocalcina es un indicador sensible del estado nutricional de vitamina K (26). Se encontró que los niveles circulantes de osteocalcina subcarboxilada (OCsc) eran más altos en mujeres postmenopáusicas que en mujeres premenopáusicas, y marcadamente más altos en mujeres sobre los 70 años. En un estudio de 195 mujeres ancianas institucionalizadas, el riesgo relativo de fractura de cadera fue seis veces más alto en aquellas que al inicio del estudio tenían niveles elevados de OCsc (27). En una muestra mucho más grande de 7,500 mujeres ancianas que vivían independientemente, la OCsc circulante también fue predictiva de riesgo de fractura (28). Aunque la deficiencia de vitamina K parecería la causa más probable de OCsc sanguínea elevada, los investigadores también han documentado una relación inversa entre las medidas del estado nutricional de vitamina D y los niveles de OCsc, así como una disminución significativa de la OCsc a través de la suplementación con vitamina D (5). También es posible que un nivel incrementado de OCsc sea un marcador para estados nutricionales deficientes, incluyendo los de vitamina D o de proteínas.

Antagonistas de vitamina K y fractura osteoporótica

Ciertos anticoagulantes orales, como la warfarina, son conocidos por ser antagonistas de la vitamina K. Al menos dos estudios han examinado el uso crónico de warfarina y el riesgo de fractura en mujeres mayores. Un estudio no reportó asociación entre los tratamientos a largo plazo con warfarina y el riesgo de fractura (29), mientras el otro estudio encontró un riesgo significativamente más alto de fracturas costales y vertebrales en usuarios de warfarina en comparación a los no usuarios (30). Adicionalmente, un estudio en pacientes ancianos con fibrilación atrial, reportó que el tratamiento a largo plazo con warfarina se asoció con un riesgo significativamente más alto de fractura osteoporótica en hombres pero no en mujeres (31). Un meta-análisis de los resultados de 11 estudios publicados encontró que la terapia anticoagulante oral se asoció con una reducción muy modesta en la densidad ósea en la muñeca y con ningún cambio en la densidad ósea en la cadera o la columna (32)

Estudios de suplementación con vitamina K y osteoporosis

La suplementación de vitamina K con 1,000 mcg/día de filoquinona (vitamina K1) por dos semanas (más de diez veces la IA de vitamina K) dio como resultado un descenso de los niveles de OCsc en mujeres postmenopáusicas, así como también un incremento en varios marcadores bioquímicos de formación ósea. En Japón, ensayos clínicos en pacientes de hemodiálisis y mujeres con osteoporosis que usaron dosis farmacológicas altas (45 mg/día) de menatetrenona (MK-4) reportaron reducciones significativas en la tasa de pérdida ósea (33, 34). La MK-4 no se encuentra en cantidades significativas en la dieta, pero puede ser sintetizada en pequeñas cantidades por seres humanos a partir de filoquinona. Un meta-análisis reciente de siete estudios controlados y aleatorizados de Japón, asoció la suplementación con menatetrenona-4 con una DMO incrementada y una incidencia de fractura reducida (35), aunque este meta-análisis no incluyó la información de un estudio no publicado que no reportó ningún efecto sobre el riesgo de fractura (36). Sin embargo, el meta-análisis reportó que la suplementación con MK-4 disminuyó el riesgo de fracturas vertebrales en un 60%, de fracturas de cadera en un 77%, y de fracturas no vertebrales en un 81%; todas las asociaciones fueron estadísticamente significativas. Seis de los ensayos individuales emplearon 45 mg diarios de menatetrenona, mientras que un ensayo usó 15 mg diarios de menatetrenona (35). La dosis de 45 mg/día de menatetrenona también se usó en un reciente ensayo clínico controlado con placebo de tres años en 325 mujeres postmenopáusicas. Este estudio encontró que la menatetrenona suplementaria mejoró las mediciones de fuerza ósea en comparación al placebo (37). Las dosis utilizadas en la mayoría de los estudios citados fue casi 500 veces más alta que la IA de vitamina K. Algunos expertos no están seguros de si los efectos de dosis tan altas de MK-4 representan un verdadero efecto de la vitamina K.

Ensayos clínicos a largo plazo de la suplementación con filoquinona en dosis alcanzables a través de la ingesta recomendada (200-1,000 mcg/día) han reportado resultados contradictorios respecto a sus efectos sobre la densidad mineral ósea (38-40). La suplementación con filoquinona a estos niveles no parece beneficiar a los individuos ancianos que toman también suplementos de vitamina D y Calcio (40). Por esta razón, la evidencia de una relación entre el estado nutricional de la vitamina K y la salud ósea en adultos es considerada débil. Es necesaria más investigación para determinar la función fisiológica de las proteínas óseas dependientes de vitamina K y el mecanismo a través del cual la vitamina K afecta la salud ósea y el riesgo de fractura osteoporótica (5).

Calcificación vascular y enfermedad cardiovascular

Uno de los sellos distintivos de la enfermedad cardiovascular es la formación de placas ateroscleróticas en las paredes arteriales. La calcificación de las placas ateroscleróticas ocurre al progresar la condición, resultando en elasticidad disminuida de los vasos afectados y en un riesgo incrementado de formación de coágulos, la causa habitual de un ataque al corazón o de un accidente cerebrovascular. Un estudio de cohorte prospectivo en 807 hombres y mujeres entre 39 y 45 años de edad, no encontró correlación entre la ingesta recomendada de vitamina K1 y la calcificación de arterias coronarias, al medirse a través de tomografía computarizada de haz de electrones (41). Adicionalmente, no se asoció la ingesta de vitamina K1 con la calcificación de arterias mamarias en un estudio de corte transversal de 1,689 mujeres entre 49 y 70 años (42). Un estudio basado en poblaciones de mujeres postmenopáusicas, con edades entre 60 y 79 años, encontró que las mujeres con edades entre 60 y 69 años con calcificaciones aórticas tenían menores ingestas de vitamina K que aquellas sin calcificaciones aórticas, lo que no ocurrió con mujeres de mayor edad (43). El mecanismo a través del cual la vitamina K podría promover la mineralización del hueso, mientras inhibiría la mineralización (calcificación) de los vasos, aún no está claro. Una hipótesis se basa en la función de la proteína Gla de la matriz (MGP). Se ha encontrado que la MGP inhibe la calcificación del cartílago y el hueso durante las primeras etapas del desarrollo embrionario. Algunos investigadores han hipotetizado que los altos niveles de MGP encontrados en vasos calcificados podrían representar una defensa en contra de la calcificación de los vasos, pero un estado nutricional de vitamina K insuficiente resulta en carboxilación insuficiente y, presuntamente, inactiva a la MGP. De esta manera, insuficiente vitamina K dietética podría incrementar el riesgo de calcificaciones vasculares (44). El respaldo para esta hipótesis proviene de un pequeño estudio en humanos que empleó anticuerpos de conformación específica contra MGP, para examinar si la carboxilación deteriorada de esta proteína posiblemente contribuía a la calcificación arterial. En sujetos sanos, no se detectó MGP subcarboxilada (MGPsc) en el revestimiento más interno de la arteria carótida; en contraste, la mayoría de la MGP en el revestimiento arterial carotídeo de pacientes con aterosclerosis estaba subcarboxilada (45). La MGPsc plasmática podría estar disminuida en aquellos en riesgo de calcificación cardiovascular, debido al depósito de MGPsc en áreas locales de calcificación vascular (46). Es necesaria más investigación para establecer la naturaleza del papel que las proteínas óseas como la MGP juegan en la calcificación de placas ateroscleróticas en humanos.

Fuentes

Fuentes alimenticias

La filoquinona (vitamina K1) es la principal forma dietética de vitamina K. Los vegetales de hoja verde y algunos aceites vegetales (de soya, semilla de algodón, canola, y oliva) son los principales contribuyentes de vitamina K dietética. La hidrogenación de aceites vegetales podría disminuir la absorción y el efecto biológico de la vitamina K dietética (47). Si desea revisar el contenido nutricio de los alimentos, incluyendo el de vitamina K, busque en la base de datos de composición de los alimentos de la USDA. Una serie de buenas fuentes de vitamina K se muestran en la tabla siguiente, junto a su contenido de vitamina K en microgramos (mcg).


Alimento Porción Vitamina K (mcg)
Aceite de oliva 1 cucharada 8.1
Aceite de soya 1 cucharada 25.0
Aceite de canola 1 cucharada 16.6
Mayonesa 1 cucharada 3.7
Brócoli, cocido 1 taza (picado) 220
Col rizada, cruda 1 taza (picado) 547
Espinaca, cruda 1 taza 145
Lechuga rizada (verde), cruda 1 taza (shredded) 62.5
Acelga, cruda 1 taza 299
Berro, crudo 1 taza (picado) 85
Perejil, crudo ¼ taza 246

Bacterias intestinales

Las bacterias que normalmente colonizan el intestino grueso sintetizan menaquinonas (vitamina K2), las que son una forma activa de la vitamina K. Hasta hace poco se pensaba que hasta el 50% de la necesidad humana de vitamina K podría alcanzarse por síntesis intestinal. Sin embargo, la investigación indica que la contribución de la síntesis bacteriana es mucho menos de la que antes se pensaba, aunque la contribución exacta permanece desconocida (48).

Suplementos

En los EE.UU., la vitamina K1 se encuentra disponible sin prescripción en multivitamínicos y otros suplementos en dosis que generalmente varían entre 10 y 120 mcg por suplemento (49). Una forma de vitamina K2, menatetrenona (MK-4), se ha usado para tratar la osteoporosis en Japón y actualmente se encuentra bajo estudio en los Estados Unidos (50).

Seguridad

Toxicidad

Aunque es posible una reacción alérgica, no se conoce de toxicidad asociada a dosis elevadas de filoquinona (vitamina K1) o menaquinona (vitamina K2), dos de las formas de la vitamina K (20). Lo mismo no sucede con la menadiona sintética (vitamina K3) y sus derivados. La menadiona puede interferir con la función del glutation, uno de los antioxidantes naturales del cuerpo, resultando en daño oxidativo a las membranas celulares. La menadiona administrada por inyección ha inducido toxicidad hepática, ictericia y anemia hemolítica (debido a la ruptura de eritrocitos) en infantes; por lo tanto, ya no se utiliza menadiona para el tratamiento de la deficiencia de vitamina K (4, 6). Un nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para vitamina K aún no ha sido establecido (20).

Interacción de nutrientes

Se ha encontrado que las grandes dosis de vitamina A y vitamina E antagonizan con la vitamina K (6). El exceso de vitamina A parece interferir con la absorción de vitamina K, mientras que una de las formas de la vitamina E (tocoferol quinona) podría inhibir a las enzimas carboxilasas dependientes de vitamina K. Un estudio en adultos con estados de coagulación normales encontró que la suplementación con 1,000 UI de vitamina E por 12 semanas disminuyó la γ-carboxilación de protrombina, una proteína dependiente de vitamina K (51). También se reportó una interacción vitamina E-vitamina K en pacientes que tomaban drogas anticoagulantes como la warfarina. Se informó de una hemorragia (sangrado excesivo) en un hombre que tomaba 5 mg de warfarina y 1,200 UI de vitamina E diariamente (52).

Interacción con drogas

El efecto anticoagulante de los antagonistas de la vitamina K (e.g., warfarina) podría inhibirse por una muy alta ingesta recomendada o suplementaria de vitamina K. Generalmente se recomienda que los individuos que usan warfarina intenten consumir la IA de vitamina K (90-120 mcg), mientras evitan las grandes fluctuaciones en la ingesta de vitamina K que podrían interferir con el ajuste de su dosis anticoagulante (7). Cuando se administra warfarina, anticonvulsivantes, rifampicina, e isoniazida a mujeres embrazadas, estos pueden interferir con la síntesis fetal de vitamina K y poner al recién nacido en un riesgo incrementado de deficiencia de vitamina K (13). Otras drogas pueden interferir con la síntesis endógena o con el reciclaje de la vitamina K. El uso prolongado de antibióticos de amplio espectro podría disminuir la síntesis de vitamina K por las bacterias intestinales. Las cefalosporinas y salicilatos podrían disminuir el reciclaje de vitamina K al inhibir la epóxido reductasa de la vitamina K (véase la Figura 1). Además, la colestiramina, colestipol, orlistat, el aceite mineral, y el sustituto de grasa olestra, podrían disminuir la absorción de la vitamina K (49).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

Aunque la IA para vitamina K se incremetó recientemente, aún no está claro si será suficiente para optimizar la γ-carboxilación de las proteínas dependientes de vitamina K en el hueso (véase Osteoporosis). Los multivitamínicos generalmente contienen de 10 a 25 mcg de vitamina K, mientras que los suplementos de vitamina K o los suplementos "óseos" podrían contener de 100 a 120 mcg de vitamina K. Para consumir la cantidad de vitamina K asociada con un riesgo disminuido de fractura de cadera en el Estudio del Corazón de Framingham (aproximadamente 250 mcg/día), un individuo necesitaría comer todos los días un poco más de ½ taza de brócoli picado o una ensalada grande de vegetales verdes surtidos. Aunque la ingesta recomendada de vitamina K necesaria para el funcionamiento óptimo de todas las proteínas dependientes de vitamina K aún se desconoce, el Instituto Linus Pauling recomienda diariamente tomar un suplemento multivitamínico-mineral y comer al menos 1 taza de vegetales de hoja verde. Reemplazar las grasas saturadas de la dieta como la mantequilla y el queso con las grasas monosaturadas que encontramos en el aceite de oliva y de canola, también incrementaría la ingesta de vitamina K dietética y podría disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Adultos mayores (>50 años)

Debido a que los adultos mayores están en mayor riesgo de osteoporosis y fractura de cadera, la recomendación anterior de un suplemento multivitamínico-mineral y al menos una taza de vegetales de hoja verde a diario es especialmente relevante.


Autores y Críticos

Escrito en 2000 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Mayo de 2004 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Mayo de 2008 por:
Victoria J. Drake, Ph.D.
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Mayo de 2008 por:
Sarah L. Booth, Ph.D.
Director del Programa de Investigación de la vitamina K
Jean Mayer USDA Human Nutrition Research Center on Aging
Tufts University

La vitamina K y el recién nacido Revisado por:
Dennis T. Costakos, M.D. F.A.A.P.
Franciscan Skemp Healthcare-Mayo Health System
Mayo Medical School

Traducido al Español en 2012 por:
Guillermo Sandoval, Facultad de Odontologia, Universidad de Chile;
Revisado y editado en Diciembre 2012 por:
Andrew F.G. Quest, Ph.D. y Lisette Leyton, Ph.D.,
Profesores Titulares del Instituto de Ciencias Biomédicas,
Facultad de Medicina, Universidad de Chile,
en el marco del proyecto Anillo #ACT1111, grupo NEMESIS.

La traducción de el MIC del Inglés al Español fue asegurado, en parte, por una subvención de Bayer Consumer Care AG, Basel, Switzerland.

Última actualización 12/19/11

Derechos de autoría  2000-2015  Instituto Linus Pauling


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