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Resumen

  • La colina es un nutriente esencial similar a la vitamina y un donante de metilo involucrado en muchos procesos fisiológicos, incluyendo el metabolismo normal, y el transporte de lípidos, reacciones de metilación, y síntesis de neurotransmisores. (Más información)
  • La deficiencia de colina causa daño muscular y deposición anormal de grasa en el hígado, lo que resulta en una condición llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico. Las predisposiciones genéticas y el género pueden influir en la variación individual en los requerimientos de colina y, por lo tanto, en la susceptibilidad a la enfermedad del hígado graso inducida por la deficiencia de colina. (Más información)
  • La ingesta adecuada (IA) recomendada de colina se establece en 425 miligramos (mg)/día para las mujeres y 550 mg/día para los hombres. (Más información)
  • La colina participa en la regulación de la concentración de homocisteína en la sangre a través de su metabolito betaína. Actualmente no hay evidencia convincente de que el consumo elevado de colina pueda beneficiar la salud cardiovascular al reducir la homocisteína en la sangre. Además, las concentraciones elevadas de N-óxido de trimetilamina (TMAO) en la sangre, generadas a partir de colina, pueden incrementar el riesgo de eventos cardiovasculares. (Más información)
  • La necesidad de colina probablemente aumenta durante el embarazo. Los estudios de caso y control que examinan la relación entre el estado materno de colina y el riesgo de defectos del tubo neural (NTDs, por sus siglas en inglés) han dado resultados inconsistentes. Todavía no se sabe si la suplementación con colina periconceptual podría conferir protección contra las NTDs. (Más información)
  • Los estudios en animales han demostrado que la colina es esencial para el desarrollo óptimo del cerebro e influye en la función cognitiva en la edad adulta. Sin embargo, en humanos, no hay evidencia suficiente para afirmar que la suplementación con colina durante el embarazo mejore el rendimiento cognitivo de la descendencia o que ayude a prevenir el deterioro cognitivo en las personas mayores. (Más información)
  • Estudios de intervención recientes han encontrado que la suplementación con citicolina (un derivado de colina) puede ser útil para limitar el daño neurológico en pacientes con accidente cerebrovascular y mejorar la función de la retina en algunos pacientes con glaucoma. No está claro si la citicolina podría usarse en el tratamiento de demencias y en pacientes con traumas en la cabeza. (Más información)
  • La síntesis de colina de novo en humanos no es suficiente para satisfacer sus necesidades metabólicas. Las buenas fuentes dietéticas de colina incluyen huevos, carne, pollo, pescado, vegetales crucíferos, maní, y productos lácteos. (Más información)
  • El consumo excesivo de colina (≥7,500 mg) se ha asociado con disminución de la presión sanguínea, sudoración, olor a pescado, y efectos secundarios gastrointestinales. El nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para adultos es de 3,500 mg/día. (Más información)


Aunque la colina no es, por definición estricta una vitamina, es un nutriente esencial. A pesar de que los humanos pueden sintetizarla en pequeñas cantidades, la colina debe consumirse en la dieta para mantener la salud. La mayoría de la colina del cuerpo se encuentra en moléculas de grasa especializadas conocidas como fosfolípidos, de los cuales la más común se llama fosfatidilcolina (1).

Función

La colina y los compuestos derivados de la colina (p. ej., los metabolitos) cumplen una serie de funciones biológicas vitales (Figura 1) (1).

Figure 1. Chemical structures of choline and its derivatives, acetylcholine, betaine (trimethylglycine), glycerophosphorylcholine, phosphatidylcholine, and sphingomyelin.

Integridad estructural de las membranas celulares

La colina se usa en la síntesis de ciertos fosfolípidos (fosfatidilcolina y esfingomielina) que son componentes estructurales esenciales de las membranas celulares. La fosfatidilcolina representa aproximadamente el 95% del total de la colina en los tejidos (2). Este fosfolípido se puede sintetizar a partir de la colina dietética a través de la vía de la citidina difosfocolina (CDP-colina) o mediante la metilación de otro fosfolípido, la fosfatidiletanolamina (Figura 2) (3). La esfingomielina es un tipo de fosfolípido que contiene esfingosina (esfingolípido) que se sintetiza mediante la transferencia de un residuo de fosfocolina de una fosfatidilcolina a una ceramida (Figura 3). La esfingomielina se encuentra en las membranas celulares y en la vaina grasa que envuelve las fibras nerviosas mielinizadas.

Phosphatidylcholine is synthesized from choline via two pathways. Figure 2a shows the cytidine diphosphocholine (CDP-choline) pathway (enzymes of this pathway include choline kinase, CTP:choline phosphate cytidylyltransferase, and CDP-choline:1,2-diacylglycerol choline phosphotransferase.

Phosphatidylcholine is synthesized from choline via two pathways. Figure 2b shows the methylation of the phospholipid, phosphatidylethanolamine, via the enzyme, phosphatidylethanolamine N-methyltransferase; this reaction requires three molecules of S-adenosylmethionine (SAM).

Figure 3. Synthesis of Sphingomyelin. Sphingomyelin synthase catalyzes the transfer of a phosphocholine headgroup from phosphatidylcholine to ceramide, generating sphingomyelin and 1,2-diacylglycerol.

Señalización celular

Los fosfolípidos que contienen colina, fosfatidilcolina y esfingomielina, son precursores de las moléculas mensajeras intracelulares, diacilglicerol y ceramida. Específicamente, las esfingomielinasas (también conocidas como esfingomielina fosfodiestarasas) catalizan la escisión de la esfingomielina, generando fosfocolina y ceramida. El diacilglicerol se libera por la degradación de la fosfatidilcolina por las fosfolipasas. Otros metabolitos de colina que se sabe que son moléculas de señalización celular incluyen el factor de activación de plaquetas (PAF) y la esfingofosfocolina.

Transmisión de impulso nervioso

La colina es un precursor de la acetilcolina, un importante neurotransmisor sintetizado por las neuronas colinérgicas e implicado en el control muscular, el ritmo circadiano, la memoria, y muchas otras funciones neuronales. La colina acetiltransferasa cataliza la acetilación de colina a acetilcolina, y la acetilcolina esterasa hidroliza la acetilcolina a colina y acetato (4). También se descubrió que la administración de CDP-colina estimula la síntesis y liberación de una familia de neurotransmisores derivados de la tirosina (p. ej., las catecolaminas, incluidas la noradrenalina, la adrenalina, y la dopamina) (5). Es de destacar que las células no neuronales de diversos tejidos y sistemas de órganos también sintetizan y liberan acetilcolina, que luego se une y estimula los receptores colinérgicos en las células diana (revisado en 6).

Transporte y metabolismo de lípidos (grasas)

La grasa y el colesterol consumidos en la dieta son transportados al hígado por las lipoproteínas llamadas quilomicrones. En el hígado, la grasa y el colesterol se empaquetan en lipoproteínas llamadas lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL) para su transporte en el torrente sanguíneo a los tejidos extrahepáticos. La síntesis de fosfatidilcolina por la vía de fosfatidiletanolamina N-metiltransferasa (PEMT, por sus siglas en inglés) es necesaria para el ensamblaje y secreción de VLDL desde el hígado (7, 8). Sin una adecuada fosfatidilcolina, la grasa y el colesterol se acumulan en el hígado (ver Deficiencia).

Fuente principal de grupos metilo

La colina puede oxidarse en el hígado y los riñones para formar un metabolito llamado betaína a través de una reacción enzimática de dos pasos. En la membrana interna de la mitocondria, la colina oxidasa dependiente del dinucleótido de flavina adenina (FAD) cataliza la conversión de colina en betaína aldehído, que luego es convertida en betaína por betaína aldehído deshidrogenasa en la matriz mitocondrial o en el citosol (2). La betaína es una fuente de hasta el 60% de los grupos metilo (CH3) necesarios para la metilación de la homocisteína (9). La betaína homocisteína metiltransferasa (BHMT) usa betaína como donante de metilo para convertir la homocisteína en metionina en el metabolismo de un carbono (Figura 4). La ubicua enzima metionina sintasa (MS) dependiente de la vitamina B12 también cataliza la remetilación de la homocisteína, utilizando el derivado de folato, 5-metiltetrahidrofolato, como donante de metilo (ver Interacciones de nutrientes). Las concentraciones elevadas de homocisteína en la sangre se han asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (10).

Figure 4. Homocysteine Metabolism. (a) Homocysteine is methylated to form the essential amino acid methionine in two pathways. The reaction of homocysteine remethylation catalyzed by the vitamin B12-dependent methionine synthase captures a methyl group from the folate-dependent, one-carbon pool (5-methyltetrahydrofolate). A second pathway requires a choline derivative, betaine (N,N,N-trimethylglycine), as a methyl donor for the methylation of homocysteine catalyzed by betaine homocysteine methyltransferase (BHMT). The catabolic pathway of homocysteine, known as the transsulfuration pathway, converts homocysteine to the amino acid cysteine via two vitamin B6-dependent enzymes: cystathionine beta synthase catalyzes the condensation of homocysteine with serine to form cystathionine, and cystathionine is then converted to cysteine, alpha-ketobutyrate, and ammonia by cystathionine gamma lyase. (b) Methionine is the precursor of the universal methyl donor, S-adenosylmethionine (SAM). Three SAM molecules are required for the methylation of phosphatidylethanolamine to phosphatidylcholine by phosphatidylethanolamine N-methyltransferase (PEMT). Choline can be generated from phosphatidylcholine via the action of phospholipases. Conversely, choline can be converted to phosphatidylcholine via the cytidine diphospho (CDP)-choline pathway.

Osmorregulación

La conversión de colina a betaína es irreversible. La betaína es un osmolito que regula el volumen celular y protege la integridad celular contra el estrés osmótico (especialmente en el riñón). El estrés osmótico se ha asociado con una expresión reducida de BHMT, de modo que el papel de la betaína en la osmorregulación puede priorizarse temporalmente sobre su función como donante de metilo (2).

Deficiencia

Síntomas

Se ha descubierto que los hombres y las mujeres alimentados por vía intravenosa (IV) con soluciones que contenían metionina y folato adecuados pero carecían de colina, desarrollan una condición llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) y signos de daño hepático que se resolvió cuando se suministró colina (11).

La aparición de NAFLD generalmente se asocia con la co-presentación de trastornos metabólicos, que incluyen obesidad, dislipidemia, resistencia a la insulina, e hipertensión, en sujetos con síndrome metabólico. Se estima que la NAFLD progresa a una condición más grave llamada esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) en aproximadamente un tercio de los pacientes con NAFLD, así como también aumenta el riesgo de cirrosis y cáncer de hígado (12).

Debido a que se requiere fosfatidilcolina en la síntesis de partículas de lipoproteína de muy baja densidad (VLDL) (ver Función), la deficiencia de colina produce una secreción de VLDL alterada y acumulación de grasa en el hígado (esteatosis), lo que en última instancia conduce a daño hepático. Debido a que las partículas de lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés) se forman a partir de partículas de VLDL, las personas con deficiencia de colina también muestran concentraciones reducidas de colesterol LDL en la sangre (13). Los biomarcadores anormalmente elevados de disfunción orgánica en la sangre, incluida la creatina fosfoquinasa, la aspartato aminotransferasa y la alanina aminotransferasa, se corrigen tras la reposición de colina. La disfunción orgánica inducida por la deficiencia de colina también se ha asociado con un aumento en el daño al ADN y la apoptosis en los linfocitos circulantes (14). En el hígado, se cree que la acumulación de lípidos deteriora la función mitocondrial, reduciendo así la oxidación de ácidos grasos e incrementando la producción de especies reactivas de oxígeno (ERO) que desencadenan la peroxidación de lípidos, el daño al ADN, y la apoptosis. Además, se cree que el estrés oxidativo es responsable de provocar procesos inflamatorios que pueden conducir a la progresión de NAFLD a NASH y cirrosis (enfermedad hepática en etapa terminal) (15).

Un estudio de intervención en 57 adultos sanos que fueron alimentados con dietas deficientes en colina en condiciones controladas encontró que el 77% de los hombres, el 80% de las mujeres postmenopáusicas, y el 44% de las mujeres premenopáusicas desarrollaron hígado graso, daño hepático, y/o daño muscular (16). Estos signos de disfunción orgánica se resolvieron tras la reintroducción de colina en la dieta. Debido a que el estrógeno estimula la síntesis endógena de fosfatidilcolina a través de la vía de fosfatidiletanolamina N-metiltransferasa (PEMT), las mujeres premenopáusicas pueden ser menos propensas a desarrollar signos de deficiencia de colina en respuesta a una dieta baja en colina en comparación con las mujeres postmenopáusicas (17, 18).

Además, se cree que un notable polimorfismo de un nucleótido único (SNP; rs12325817) del gen PEMT, que puede afectar la expresión y/o actividad de la enzima PEMT, aumenta la susceptibilidad a la disfunción orgánica inducida por deficiencia de colina (17). Los polimorfismos genéticos adicionales que se producen en la colina y las vías metabólicas de un carbono pueden alterar los requerimientos dietéticos de colina y por lo tanto aumentar la probabilidad de desarrollar signos de deficiencia cuando la ingesta de colina es inadecuada (19-21). La composición de la microbiota intestinal se ha identificado recientemente como otro predictor potencial de susceptibilidad a la NAFLD inducida por deficiencia de colina (22). Cabe destacar que el metabolismo intestinal dependiente de la microbiota de la fosfatidilcolina dietética también podría estar involucrado en la patogénesis de la enfermedad cardiovascular (ver Seguridad) (23, 24)

Véase Prevención de Enfermedad para obtener más información sobre las enfermedades del hígado graso.

Interacciones de nutrientes

Junto con varias vitaminas B (es decir, folato, vitamina B12, vitamina B6, y riboflavina), se requiere la colina para el metabolismo de los ácidos nucleicos y aminoácidos, y para la generación del donante universal del grupo metilo, S-adenosilmetionina (SAM) (véase Figura 4 arriba). SAM se sintetiza a partir del aminoácido esencial, la metionina. Se requieren tres moléculas de SAM para la reacción de metilación que convierte la fosfatidiletanolamina en fosfatidilcolina (véase Figura 2 arriba). Una vez que SAM dona un grupo metilo, se convierte en S-adenosilhomocisteína (SAH), que luego se metaboliza a homocisteína. La homocisteína se puede convertir nuevamente en metionina en una reacción catalizada por la metionina sintasa dependiente de la vitamina B12, que requiere 5-metiltetrahidrofolato (5-meTHF) como donante de metilo. Alternativamente, la betaína (un metabolito de la colina) se usa como donante de metilo para la metilación de la homocisteína a la metionina por la enzima betaína-homocisteína metiltransferasa (BHMT) (1). La homocisteína también puede metabolizarse a la cisteína a través de la vía de transulfuración dependiente de la vitamina B6 (véase Figura 4 arriba).

Por lo tanto, el requerimiento humano de colina está especialmente influenciado por la relación entre la colina y otros donantes de grupos metilo como el folato y la S-adenosilmetionina. Una baja ingesta de folato conduce a una mayor demanda de metabolito derivado de colina, la betaína. Además, la síntesis de novo de fosfatidilcolina no es suficiente para mantener un estado nutricional adecuado de colina cuando las ingestas dietéticas de ácido fólico y colina son bajas (25). Por el contrario, la demanda de ácido fólico aumenta cuando el suministro dietético de colina es limitado (26).

La Ingesta Adecuada (IA)

En 1998, la Junta de Alimentos y Nutrición (JNA) del Instituto de Medicina estableció una ingesta diaria recomendada para la colina (27). La JNA sintió que la evidencia científica existente era insuficiente para calcular una IDR de colina, por lo que establecieron una ingesta adecuada (IA; Tabla 1). El criterio principal para establecer la IA para la colina fue la prevención del daño hepático. Sin embargo, los polimorfismos comunes en los genes involucrados en el metabolismo de la colina o el folato alteran la susceptibilidad a la deficiencia de colina y, por lo tanto, pueden afectar los requerimientos dietarios de colina (véase Deficiencia) (17, 19).

Tabla 1. Ingesta Adecuada (IA) para Colina
Grupo Etario Edad Machos
(mg/día)
Hembras
(mg/día)
Infantes 0-6 meses 125 125
Infantes 7-12 meses 150 150
Niños 1-3 años 200 200
Niños 4-8 años 250 250
Niños 9-13 años 375 375
Adolescentes 14-18 años 550 400
Adultos 19 años y más 550 425
Embarazo Todas las edades - 450
Período de lactancia Todas las edades - 550

Prevención de Enfermedad

Enfermedad cardiovascular

Colina y homocisteína

Una gran cantidad de investigación indica que incluso niveles moderadamente elevados de homocisteína en la sangre aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) (10). La causa más común de infarto al miocardio o accidente cerebrovascular es la ruptura de las placas ateroscleróticas en las paredes arteriales que causan la formación de coágulos sanguíneos (trombogénesis). Las altas concentraciones de homocisteína pueden promover el desarrollo de aterosclerosis (aterogénesis) y trombogénesis a través de mecanismos que involucran estrés oxidativo y disfunción endotelial, inflamación, coagulación sanguínea anormal, y metabolismo lipídico desordenado (revisado en 28).

Una vez formada a partir de metionina dietética, la homocisteína se puede catabolizar a cisteína a través de la vía de transulfuración o remetilarse en metionina (véase Figura 4 arriba). El folato y la colina están involucrados en vías alternativas que catalizan la remetilación de la homocisteína (véase Interacciones de nutrientes). Específicamente, la colina es el precursor de la betaína, que proporciona un grupo metilo para la conversión de homocisteína en metionina a través de la enzima betaína-homocisteína metiltransferasa (BHMT). Si bien la cantidad de homocisteína en la sangre está regulada por varios nutrientes, incluidos el folato y la colina, las condiciones que causan daño al hígado como la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) también pueden afectar el metabolismo de la homocisteína (29).

Ingestas dietéticas de colina y betaína y ECV

Debido a que las vías metabólicas dependientes de folato y colina catalizan la remetilación de la homocisteína, es necesario considerar la ingesta dietética de ambos nutrientes cuando se evalúa la asociación entre las concentraciones de homocisteína y la enfermedad cardiovascular. Sin embargo, a pesar de su relevancia, la relación de la betaína y la colina con el metabolismo de la homocisteína solo se ha investigado ligeramente en humanos, esencialmente porque el contenido de colina de los alimentos no se podía medir con precisión hasta hace poco. En estudios de intervención preliminares, se encontró que las dosis farmacológicas de betaína (1,500 a 6,000 mg/día) reducen las concentraciones de homocisteína en sangre en un pequeño número de voluntarios con concentraciones de homocisteína normales a moderadamente elevadas (30-33). Sin embargo, en un análisis de corte transversal de una gran cohorte de 16,165 mujeres (edades, 49-79 años), no se encontró que las dosis más bajas de betaína en el rango de ingestas dietéticas estuvieran correlacionadas con las concentraciones de homocisteína (34). Este estudio también mostró que los niveles de ingesta de colina estaban inversamente asociados con las concentraciones de homocisteína en la sangre. Sin embargo, un estudio de seguimiento de ocho años de la cohorte no mostró ninguna diferencia en el riesgo cardiovascular entre las mujeres en el cuartil superior versus inferior de la ingesta de colina dietética (>329 mg/día frente a ≤266 mg/día) (34). El estudio prospectivo de la cohorte de Riesgo de Aterosclerosis en las Comunidades (ARIC, por sus siglas en inglés) encontró que el cuartil más alto vs. más bajo (>486 mg/día vs. <298 mg/día) de la ingesta total de colina de los alimentos no se asoció significativamente con la incidencia de enfermedad coronaria en 14,430 participantes de mediana edad (35). Además, en un análisis reciente del Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud (HPFS, por sus siglas en inglés) que inscribió a 44,504 hombres durante un período de 24 años, el riesgo de enfermedad arterial periférica se correlacionó positivamente con las concentraciones de homocisteína, pero no con los niveles de ingesta de betaína ni de colina (36).

Si bien se indica una investigación adicional, actualmente no existe evidencia convincente de que el aumento de la ingesta dietética de colina o betaína podría beneficiar la salud cardiovascular al disminuir las concentraciones de homocisteína en la sangre.

Concentraciones circulantes de colina y betaína y riesgo de ECV

Un estudio de 1995 encontró que las concentraciones elevadas de homocisteína en sangre en pacientes que experimentaron una oclusión vascular se asociaron con una mayor excreción urinaria de betaína, en vez de con una ingesta reducida de colina o betaína o una actividad disminuida de BHMT (37). En un estudio prospectivo reciente, un alto nivel de excreción urinaria de betaína también se asoció con un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca en 325 sujetos no diabéticos que fueron hospitalizados por síndrome coronario agudo (38). En el mismo estudio, los quintiles superior e inferior de las concentraciones en plasma de betaína se asociaron con un mayor riesgo de infarto al miocardio agudo secundario. Los hallazgos de otro estudio prospectivo (el Estudio de Salud Hordaland) que siguió a 7,045 adultos sanos (edades, 47-49 años y 71-74 años) sugirieron que las concentraciones altas de colina y betaína en plasma se asociaron con un perfil desfavorable de riesgo cardiovascular (39). De hecho , la colina en plasma se asoció positivamente con una serie de factores de riesgo cardiovascular, como el IMC, el porcentaje de grasa corporal, la circunferencia de la cintura, y los triglicéridos séricos, e inversamente asociado con el colesterol HDL. Por el contrario, la betaína plasmática se correlacionó positivamente con el colesterol HDL y se asoció inversamente con los factores de riesgo mencionados anteriormente, así como con la presión arterial sistólica y diastólica. Estudios más recientes ahora sugieren que la concentración en sangre de N-óxido de trimetilamina (TMAO), generada a partir de nutrientes que contienen trimetilamina como la colina dietética, en lugar de la colina, podría influir en el riesgo de eventos cardiovasculares (véase Seguridad).

Todavía no está claro si las concentraciones de colina, betaína y/o TMAO en la sangre pueden predecir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Enfermedades hepáticas

Enfermedades del hígado graso

Si bien una dieta deficiente en colina produce disfunción orgánica y enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés) (véase Deficiencia; 16), no se sabe si la ingesta de colina dietética subóptima en sujetos sanos puede contribuir a un mayor riesgo de NAFLD. Recientemente se realizó un análisis de corte transversal de dos grandes estudios prospectivos realizados en China: el Estudio de Salud de las Mujeres de Shanghai y el Estudio de Salud de los Hombres de Shanghai — incluyó a 56,195 personas (edades, 40-75 años) para evaluar la asociación entre las ingestas dietéticas de colina y diagnóstico autoinformado de enfermedad del hígado graso (40). El quintil más alto versus más bajo de la ingesta de colina (412 mg/día frente a 179 mg/día) se asoció con un riesgo 28% menor de enfermedad del hígado graso en mujeres de peso normal, pero no se encontró asociación en mujeres con sobrepeso u obesas o en hombres. Otro estudio transversal de 664 individuos con NAFLD o esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) también informó que la gravedad de la enfermedad se correlacionó inversamente con la ingesta de colina dietética en mujeres posmenopáusicas, pero no en mujeres premenopáusicas, hombres o niños (41).

Cáncer de hígado

En modelos animales, la deficiencia de colina dietética se ha asociado con una mayor incidencia de cáncer espontáneo de hígado (carcinoma hepatocelular) y una mayor sensibilidad a los productos químicos cancerígenos (9). Se han propuesto varios mecanismos para contribuir a los efectos promotores del cáncer de la deficiencia de colina: (1) mejora de la regeneración de las células hepáticas y la sensibilidad de los tejidos a las agresiones químicas; (2) expresión alterada de numerosos genes que regulan la proliferación celular, la diferenciación, la reparación del ADN, y la apoptosis debido a la metilación inadecuada del ADN; (3) mayor probabilidad de daño en el ADN causado por el estrés oxidativo inducido por disfunción mitocondrial; y (4) la cascada de señalización celular mediada por proteína quinasa C activada, que finalmente conduce a un aumento de la apoptosis de las células hepáticas (2). Sin embargo, no se sabe si la deficiencia de colina puede aumentar la susceptibilidad al cáncer en humanos (2).

Defectos del tubo neural

Se sabe que el folato es crítico para el desarrollo embrionario normal, y la suplementación materna con ácido fólico disminuye la incidencia de defectos del tubo neural (DTN) (42). Los DTN incluyen diversas malformaciones, como lesiones del cerebro (p. ej., anencefalia, encefalocele) o lesiones de la columna vertebral (espina bífida), que son devastadores y generalmente incompatibles con la vida (43). Estos defectos ocurren entre los días 21 y 28 después de la concepción, un momento en que muchas mujeres no se dan cuenta de que están embarazadas (44). Mientras que el efecto protector del folato contra DTN está bien establecido, solo unos pocos estudios han investigado el papel de otros donantes de grupos metilo, incluyendo colina y betaína, en la aparición de DTN. Un estudio de caso y control (424 casos de DTN y 440 controles) encontró que las mujeres en el cuartil más alto versus el más bajo de la ingesta de colina periconceptual (>498.46 mg/día vs. ≤290.41 mg/día) tenían un riesgo 51% menor de embarazo afectado por DTN (45). Sin embargo, estudios más recientes no lograron encontrar una relación inversa entre la ingesta materna de colina y el riesgo de DTN (46, 47). Otro estudio de caso y control (80 embarazos afectados por DTN y 409 controles) en mujeres de EE.UU. encontró que las concentraciones séricas más bajas de colina (<2.49 mmol/L) durante la mitad del embarazo se asoció con un riesgo 2.4 veces mayor de DTN (48). Finalmente, un estudio más reciente, que incluye 71 embarazos afectados por DTN, 214 embarazos con malformaciones no por DTN, 98 normales embarazos en mujeres con embarazos previos afectados por DTN, y 386 embarazos normales, no encontró asociaciones entre las concentraciones de colina en la sangre materna durante el embarazo, las variantes genéticas relacionadas con colina y folato, y el riesgo de DTN (49). Sin embargo, es importante señalar que las concentraciones de colina circulante no reflejan con precisión la ingesta dietética de colina.

Se necesita más investigación para determinar si la colina suplementaria podría aumentar el efecto protector que se está logrando actualmente con la suplementación periconceptual de ácido fólico.

Salud cognitiva

Desarrollo neurocognitivo

El aumento de la ingesta dietética de citidina 5'-difosfocolina (CDP-colina o citicolina, un precursor de fosfatidilcolina; véase Figura 2 arriba) muy temprano en la vida puede disminuir la gravedad de los déficits de memoria en ratas mayores (50). La suplementación con colina de las madres de ratas no nacidas, así como las crías de rata durante el primer mes de vida, condujo a un mejor rendimiento en las pruebas de memoria espacial meses después de que se suspendiera la suplementación con colina (51). Una revisión de McCann et al. analiza la evidencia experimental de los estudios con roedores sobre la disponibilidad de colina durante el desarrollo prenatal y la función cognitiva en la descendencia (52).

Debido a la importancia de la metilación del ADN en el desarrollo normal del cerebro, las funciones neuronales, y los procesos cognitivos (53), los nutrientes de los donantes de metilo como la colina son esenciales para el funcionamiento óptimo del cerebro. Sin embargo, la evidencia clínica para determinar si los hallazgos en los estudios de roedores son aplicables a humanos actualmente es limitada. Recientemente, el análisis del estudio de Seychelles Child Development Nutrition Cohort reportó la falta de una asociación entre las concentraciones en plasma de colina y sus metabolitos relacionados y las capacidades cognitivas en 256 niños de cinco años. Solo se encontró que las concentraciones en plasma de betaína se correlacionan positivamente con los puntajes de las pruebas de idioma preescolar (54). Sin embargo, debido a que las concentraciones circulantes de colina no están directamente relacionadas con la ingesta dietética de colina, el estudio no pudo evaluar si las ingestas de colina materna influyen en el desarrollo cerebral de los niños.

El Proyecto Viva es un estudio prospectivo en curso que ha examinado la relación entre la ingesta diaria de nutrientes de donantes de metilo en 1,210 mujeres durante el embarazo y la cognición infantil a los tres y siete años después del parto. La ingesta materna de colina durante el primer y/o segundo trimestre del embarazo no se correlacionó con las medidas de rendimiento cognitivo en niños a los 3 años de edad (55). Otro reporte del estudio indicó que el cuartil superior vs. inferior de las ingestas de colina materna durante el segundo trimestre del embarazo (ingestas medias, 392 mg/día frente a 260 mg/día) se asoció significativamente con puntuaciones más altas de memoria visual en niños de 7 años de edad (56). Recientemente, un pequeño ensayo aleatorio, doble ciego, controlado con placebo en 99 mujeres embarazadas (edades, 21-41 años) evaluaron el efecto de la suplementación con colina durante el embarazo y la lactancia en la función cognitiva de los bebés a las edades de 10 y 12 meses (57). Los resultados indicaron que la suplementación materna con colina (750 mg/día de colina en la forma de fosfatidilcolina) desde las 18 semanas de gestación hasta los 3 meses posteriores al parto no proporcionó beneficios cognitivos en los niños con respecto a la memoria visoespacial a corto plazo, la memoria episódica a largo plazo, y el lenguaje y desarrollo global.

Función cognitiva en adultos mayores

La función cognitiva, que incluye los dominios de memoria, velocidad, y función ejecutiva, disminuye gradualmente con el aumento de la edad. La tasa de deterioro cognitivo también está influenciada por factores de riesgo modificables como los hábitos alimenticios. La deficiencia de vitaminas B y las concentraciones elevadas de homocisteína en la sangre se han asociado con alteraciones cognitivas en los ancianos. Sin embargo, un meta-análisis reciente de 11 ensayos indicó que la disminución de la homocisteína con suplementos de vitamina B no limita el deterioro cognitivo ni mejora el rendimiento cognitivo en adultos mayores (58). El análisis de corte transversal de datos de un subgrupo de 1,391 voluntarios (edades, 36-83 años) de la gran cohorte Framingham Heart Study Offspring ha indicado que la ingesta dietética de colina se asoció positivamente con funciones cognitivas específicas, dígase la memoria verbal y la memoria visual (59). Otro estudio transversal de 2,195 individuos (edades, 70-74 años) del Estudio de Salud Hordaland examinó las capacidades cognitivas y las concentraciones en la sangre de varios determinantes de la homocisteína circulante, incluida la colina y la betaína (60). A diferencia de la betaína, las concentraciones en plasma altas y bajas de colina libre (>8.36 mcmol/L frente a ≤8.36 mcmol/L) fueron significativamente asociadas con un mayor rendimiento en las pruebas cognitivas que evalúan la velocidad motora sensorial, la velocidad perceptiva, la función ejecutiva, y la global cognición. Sin embargo, en un estudio de intervención anterior que inscribió a 235 personas de edad avanzada (edad media, 81 años) con o sin deficiencia leve de vitamina B12, se encontró que las concentraciones basales de betaína — pero no colina — se correlacionaron positivamente con los puntajes de las pruebas que evaluaban los dominios cognitivos de construcción, velocidad sensorial del motor, y función ejecutiva (61).

Se necesita más investigación para determinar el efecto de la colina en el cerebro en desarrollo y si las ingestas de colina por encima de la IDR pueden ser útiles en la prevención de la pérdida de memoria o la demencia en humanos.

Tratamiento de Enfermedad

Enfermedades cerebrovasculares

Las enfermedades cerebrovasculares (incluido el accidente cerebrovascular y la enfermedad cerebrovascular isquémica subaguda) son la principal causa de deterioro cognitivo en las personas mayores. Los resultados de estudios experimentales han sugerido que las dosis farmacológicas de citicolina (CDP-colina) podrían mejorar el metabolismo de la glucosa y la biosíntesis de fosfolípidos y neurotransmisores, al tiempo que limitan la degradación de los fosfolípidos en las membranas neuronales en modelos de isquemia y enfermedades neurodegenerativas (revisado en 62). Muchos estudios de intervención a corto plazo en personas mayores con enfermedades vasculares han encontrado que las dosis terapéuticas de citicolina administradas por vía oral, por inyección intramuscular o por infusión intravenosa, produjeron mejoras en las funciones neuropsicológicas, incluidas las funciones cognitivas, emocionales y conductuales (revisado en 5).

Un estudio observacional multicéntrico de seis meses incluyó a 197 sujetos con accidente cerebrovascular (edad media, 81.5 años) con una disminución progresiva de su salud mental y confusión general y/o estupor a quienes inicialmente se les administró citicolina durante 5 o 10 días (2,000 mg/día, por infusión intravenosa) dentro de un período de cuatro meses, y luego durante 21 días (1,000 mg/día, por inyección intramuscular), repetido una vez después de un período de lavado de siete días (63). Se descubrió que el tratamiento con citicolina se asociaba con puntuaciones más altas en cognitivo y escalas de evaluación funcional en comparación con las mediciones de línea de base. Sin embargo, sólo los ensayos aleatorios controlados podrían evaluar si la citicolina es protectora contra el daño vascular y el deterioro cognitivo en adultos mayores con síntomas geriátricos complejos.

El International Citicoline Trial on acUte Stroke (ICTUS) es un estudio multicéntrico y doble ciego que evaluó el efecto de suplementar a 2,298 pacientes con accidente cerebrovascular isquémico agudo con citicolina (2,000 mg/día) o un placebo durante seis semanas en varios resultados funcionales y neurológicos y sobre la tasa de mortalidad (64). Los resultados no mostraron diferencias entre los grupos de tratamiento después de un período de seguimiento de 90 días. Sólo los análisis de subgrupos encontraron beneficios significativos de la citicolina en pacientes mayores de 70 años, en aquellos con accidentes cerebrovasculares moderados en lugar de severos, y en aquellos que no fueron tratados con activador tisular del plasminógeno recombinante (rtPA; tratamiento de atención estándar). Un meta-análisis anterior de pequeños ensayos aleatorios, controlados con placebo había informado un impacto positivo de la citicolina (1,000 mg/día, administrado durante 28 días a 12 meses) en la memoria y el comportamiento en sujetos con déficit cognitivos asociados con trastornos cerebrovasculares (65). El efecto de la citicolina también se evaluó en un reciente ensayo multicéntrico, abierto, y controlado (ensayo IDEALE) en adultos mayores italianos (edades, 65-94 años) con evidencia de lesiones vasculares en la neurorradiología y déficits cognitivos leves a moderados, según la evaluación del Mini-Mental State Examination (MMSE; puntajes ≥21) (66). Trescientos cuarenta y nueve participantes recibieron citicolina oral (1,000 mg/día) o ningún tratamiento durante nueve meses. Las puntuaciones de MMSE en individuos tratados con citicolina permanecieron sin cambios, mientras que se deterioraron significativamente en pacientes no tratados, de modo que las puntuaciones de MMSE entre los grupos fueron significativamente diferentes después de tres y nueve meses de tratamiento. No se reportaron efectos significativos en las medidas de autonomía funcional, estado de ánimo, y trastornos del comportamiento. Otro reciente ensayo abierto, aleatorio, y controlado evaluó el efecto de la citicolina (1,000 mg/día durante 12 meses) en 347 sujetos (edad media, 67.2 años) que sufrieron un accidente cerebrovascular agudo. Los resultados demostraron que la citicolina limita significativamente las deficiencias cognitivas en los dominios de atención y funciones ejecutivas y orientación temporal a los 6 y 12 meses después del accidente cerebrovascular en pacientes tratados en comparación con pacientes no tratados (67).

Enfermedades neurodegenerativas

Demencia

Las enfermedades neurodegenerativas, como la enfermedad de Alzheimer (EA) y la enfermedad de Parkinson (EP), se caracterizan por un deterioro cognitivo progresivo y demencia. Las disfunciones en la señalización de neurotransmisores, que afectan a las vías colinérgicas y dopaminérgicas en particular, han estado involucradas en la aparición de alteraciones cognitivas. Se han reportado déficits en la acetilcolina y un metabolismo anormal de los fosfolípidos en estudios posteriores a la muerte de los cerebros de pacientes con EA (11). Por estas razones, se han usado inhibidores de (acetil) colinesterasa (que cataliza la descomposición de la acetilcolina) y grandes dosis de lecitina (fosfatidilcolina) para tratar a pacientes con demencia debido a EA con la esperanza de aumentar la cantidad de acetilcolina disponible en el cerebro. Si bien los inhibidores de la colinesterasa han mostrado efectos positivos sobre las funciones cognitivas y las medidas del estado clínico global (68), una revisión sistemática de ensayos aleatorios controlados no encontró que la lecitina sea más beneficiosa que el placebo en el tratamiento de pacientes con deterioro cognitivo, demencia vascular, EA, o demencia mixta (69). Existen datos limitados para evaluar si la citicolina (CDP-colina) podría mejorar el rendimiento cognitivo en sujetos con EA (70). Ningún ensayo reciente ha investigado el efecto de la citicolina en pacientes con EP.

Glaucoma

Las neuropatías ópticas, incluido el glaucoma, se asocian con daño del nervio óptico y pérdida de la función visual. En el glaucoma, el deterioro progresivo del nervio óptico es causado por la pérdida de una población neuronal específica conocida como células ganglionares de la retina (RGC, por su siglas en inglés), de modo que la condición se ha clasificado como una enfermedad neurodegenerativa (71). En un pequeño estudio, doble ciego, controlado con placebo, el efecto de la citicolina se evaluó en 24 sujetos afectados por glaucoma de ángulo abierto y tratados con β-bloqueadores. Los pacientes fueron aleatorizados para seguir un ciclo terapéutico durante un período total de ocho años: citicolina (1,000 mg/día, por inyección intramuscular) o placebo (sólo β-bloqueadores) durante un período de dos meses seguido de un período de lavado de cuatro meses (72). Los exámenes electrofisiológicos se utilizaron para evaluar el alcance de las disfunciones visuales, incluidas las grabaciones simultáneas de ElectroRetinoGramas a Patrón (PERG, por sus siglas en inglés) y Potenciales Evocados Visuales (PEV). Se encontró que la citicolina mejora la función retiniana y la conducción neural a lo largo de las vías visuales post-retinianas, de modo que las respuestas de la corteza visual a los estímulos mejoraron significativamente en comparación con el placebo.

En un ensayo piloto similar, se evaluó la eficacia de la citicolina en 26 voluntarios (edad media, 65.4 años) afectados por otro tipo de neuropatía óptica conocida como neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION, por sus siglas en inglés). Se administró citicolina oral (1,600 mg/día) durante 60 días seguido de 60 días de lavado, y el ciclo terapéutico se repitió una sola vez. En comparación con placebo, se descubrió que la citicolina mejora la función retiniana y la conducción neural post-retiniana, evidenciada por las medidas de PERG y PEV (73). La citicolina oral (cuatro ciclos de 500 mg/día durante cuatro meses seguido de un período de lavado de dos meses) también fue asociada con la reducción significativa de la tasa de pérdida del campo visual y el nivel de presión intraocular en 41 pacientes con glaucoma progresivo (74). Se necesitan ensayos controlados aleatorios más grandes para establecer si la suplementación con citicolina podría incluirse en el tratamiento médico del glaucoma.

Lesión cerebral traumática

Durante décadas, estudios preclínicos y estudios clínicos pequeños han investigado el efecto de la citicolina en el tratamiento de pacientes que sufren una lesión cerebral traumática (LCT). Una revisión sistemática de los datos clínicos sugirió que la citicolina podría acelerar la reabsorción del edema cerebral y mejorar la recuperación de la conciencia y los trastornos neurológicos en los casos graves de LCT (clasificados por las puntuaciones de la Escala de Coma de Glasgow [GCS, por sus siglas en inglés] de ≤8). La citicolina también pareció limitar los déficits de memoria y la duración y la gravedad de otros síntomas post-traumáticos (p. ej., dolor de cabeza, mareos, trastorno de la atención) en pacientes con LCT con lesiones leves a moderadas (puntajes GCS, 9-15) (revisado en 5). Aunque la citicolina se incluye actualmente en el régimen terapéutico de LCT en 59 países, solo se ha realizado recientemente un ensayo multicéntrico, aleatorio, doble ciego, controlado con placebo en EE.UU. El CiticOline Brain Injury Trial (COBRIT) incluyó a 1,213 pacientes con LCT leve a grave y evaluó el efecto de la citicolina enteral u oral (2,000 mg/día, durante 90 días) sobre los resultados funcionales y cognitivos (medidos por componentes del TBI Clinical Trials Network Care Battery) (75). No se encontraron beneficios significativos de la suplementación con citicolina sobre el placebo a los 90 días (final del período de tratamiento) y 180 días. Una revisión Cochrane del efecto de la citicolina en el tratamiento de la LCT debería estar disponible pronto (76).

Fuentes

Síntesis de novo (biosíntesis)

Los humanos pueden sintetizar restos de colina en pequeñas cantidades convirtiendo fosfatidiletanolamina en fosfatidilcolina (véase Figura 2 arriba). Se requieren tres reacciones de metilación catalizadas por la fosfatidiletanolamina N-metiltransferasa (PEMT), cada una con S-adenosilmetionina (SAM) como donante del grupo metilo. La colina se genera de forma endógena cuando la metilación de fosfatidiletanolamina se combina con el catabolismo de fosfatidilcolina recién formada por fosfolipasas. Esto se conoce como síntesis de novo de colina. La sustitución de colina por serina en la síntesis de fosfatidilserina a partir de fosfatidilcolina por fosfatidilserina sintasa-1 también libera colina (4). Debido a que el metabolismo de fosfatidilcolina es una fuente de colina endógena, el nutriente no se clasificó inicialmente como esencial (1). Sin embargo, la síntesis de novo de colina en los humanos no son suficientes para satisfacer sus necesidades metabólicas, de modo que los humanos sanos alimentados con dietas deficientes en colina desarrollan hígado graso, daño hepático y/o daño muscular (véase Deficiencia).

Fuentes alimenticias

En los Estados Unidos, las ingestas dietéticas medias de colina están muy por debajo de la IA recomendada. Según una encuesta nacional de EE.UU., NHANES 2007-2008, la ingesta dietética media de colina fue de aproximadamente 260 mg/día para mujeres y 396 mg/día para hombres (77). En un estudio prospectivo de 14 años en EE.UU., que incluyó a más de 14,000 participantes de mediana edad, la ingesta diaria promedio de colina fue de 294 mg y 332 mg en mujeres y hombres, respectivamente (35). Los huevos, el hígado, y el maní son especialmente ricos en colina (27). Los principales contribuyentes a la colina en la dieta estadounidense son las carnes, aves, pescados, lácteos alimentos, pastas, arroz, y platos a base de huevo (77). La espinaca, la remolacha, el trigo, y los mariscos también son buenas fuentes del metabolito de la colina, la betaína (78). La betaína no puede convertirse nuevamente en colina, pero puede evitar algunos requisitos de colina para la remetilación de la homocisteína (1). La fosfatidilcolina, que contiene aproximadamente 13% de colina en peso, es la forma principal de colina en los productos dietéticos (79). Los extractos de lecitina, que comprenden una mezcla de fosfatidilcolina y otros fosfolípidos, a menudo se agregan durante el procesamiento de alimentos. Se ha estimado que las lecitinas en los alimentos procesados ​​aumentan el consumo diario de fosfatidilcolina en aproximadamente 1.5 mg/kg de peso corporal para adultos (27).

Los vegetarianos estrictos, que no consumen carne, leche o huevos, pueden estar en riesgo de ingesta inadecuada de colina. El contenido total de colina de algunos alimentos que contienen colina se enumeran en miligramos (mg) en la Tabla 2. Para obtener más información sobre el contenido de nutrientes de alimentos específicos, busque en la base de datos de composición de los alimentos de la USDA o la documentación del USDA sobre el contenido de colina de los alimentos comunes.

Tabla 2. Algunas Fuentes Alimenticias de Colina
Alimentos Porción Colina Total (mg)
Hígado de res, frito 3 onzas* 356
Germen de trigo tostado 1 taza 202
Huevo 1 grande 147
Carne de res cortada, cocida 3 onzas 97
Vieira, cocida, al vapor 3 onzas 94
Salmón, rosa, enlatado 3 onzas 75
Pollo, pechuga, cocido, asado 3 onzas 73
Bacalao del Atlántico, cocido 3 onzas 71
Camarones, enlatados 3 onzas 69
Coles de Bruselas, cocidas, hervidas 1 taza 63
Brócoli, cocido, hervido 1 tazam picada 63
Leche, descremada 8 onzas fluidas 38
Mantequilla de maní, suave 2 cucharadas 20
Chocolate con leche barra de 1.5 onzas 20
Maní 1 onza 15
*Una porción de 3 onzas de carne o pescado es aproximadamente del tamaño de un mazo de cartas.

Suplementos

La CDP-colina (citicolina) y las sales de colina, como el cloruro de colina y el bitartrato de colina, están disponibles como suplementos. Los suplementos de fosfatidilcolina también proporcionan colina; sin embargo, la colina comprende sólo alrededor del 13% del peso de fosfatidilcolina (79). Por lo tanto, un suplemento que contenga 4,230 mg (4.23 gramos) de fosfatidilcolina proporcionaría 550 mg de colina. Aunque el término "lecitina" es sinónimo de fosfatidilcolina cuando se usa en química, las lecitinas comerciales generalmente se preparan a partir de soya, girasol, y colza, y pueden contener entre 20% y 90% de fosfatidilcolina. La lecitina de yema de huevo es una fuente menos probable de lecitina en los suplementos dietéticos. Además, la naturaleza de los ácidos grasos que contienen fosfatidilcolina depende de si la lecitina se produce a partir de fuentes vegetales, animales, o microbianas. En particular, la lecitina de soja es más rica en ácidos grasos poliinsaturados que la lecitina de yema de huevo (80).

Seguridad

Toxicidad

Las altas dosis (10,000 a 16,000 mg/día) de colina se han asociado con un olor corporal a pescado, vómitos, salivación, y aumento de la sudoración. El olor corporal a pescado resulta de la producción excesiva y la excreción de trimetilamina, un metabolito de la colina. En la condición hereditaria, la trimetilaminuria primaria (también conocida como "síndrome de olor a pescado"; véase el artículo sobre Riboflavina), una flavina defectuosa que contiene enzima monooxigenasa 3 (FMO3) da como resultado una oxidación deteriorada de la trimetilamina en el hígado. El manejo de la enfermedad incluye el uso de dietas restringidas en colina en las personas afectadas (81).

Tomar grandes dosis de colina en forma de fosfatidilcolina (lecitina) generalmente no produce olor a pescado, porque su metabolismo produce poca trimetilamina. Se descubrió que una dosis de 7,500 mg/día de colina tenía un ligero efecto reductivo de la presión sanguínea (hipotensor), lo que podría provocar mareos o desmayos. El trisalicilato de colina y magnesio a dosis de 3,000 mg/día ha resultado en una función hepática deteriorada, picazón generalizada, y zumbido de los oídos (tinnitus). Sin embargo, es probable que estos efectos hayan sido causados ​​por el salicilato, en lugar de la colina en la preparación (27).

En 1998, la Junta de Alimentos y Nutrición (JNA) del Instituto de Medicina estableció el nivel máximo de ingesta tolerable (NM) para la colina en 3,500 mg/día para adultos (Tabla 3). Esta recomendación se basó principalmente en la prevención de la hipotensión (presión arterial baja) y, en segundo lugar, en la prevención del olor corporal a pescado debido al aumento de la excreción de trimetilamina. El NM se estableció para personas generalmente sanas, y el JNA señaló que las personas con enfermedad hepática o renal, enfermedad de Parkinson, depresión, o trimetilaminuria hereditaria podrían tener un mayor riesgo de efectos adversos al consumir colina a niveles cercanos al NM (27).

Tabla 3. Nivel Máximo de Ingesta Tolerable (NM) para Colina
Grupo Etario NM (mg/día)
Infantes 0-12 meses No es posible establecer*
Niños 1-8 años 1,000
Niños 9-13 años 2,000
Adolescentes 14-18 años 3,000
Adultos 19 años y más 3,500
*La fuente de la ingesta debe provenir sólo de alimentos y fórmula.

¿Las ingestas altas de colina y/o los suplementos de fosfatidilcolina aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular?

Se ha encontrado que la suplementación oral con fosfatidilcolina (250 mg de colina total de los alimentos más 250 mg de fosfatidilcolina suplementaria) produce concentraciones detectables de trimetilamina y N-óxido de trimetilamina (TMAO) en la sangre (23). La microbiota intestinal está directamente implicada en el generación de trimetilamina a partir de colina dietética, fosfatidilcolina, y carnitina. La trimetilamina se convierte posteriormente en TMAO por las monooxigenasas que contienen flavinas en el hígado. El estudio prospectivo que siguió a 4,007 individuos, con o sin enfermedad cardiovascular (ECV) durante un período de tres años encontró que las concentraciones basales de TMAO circulante se correlacionan positivamente con la incidencia de muerte, infarto al miocardio no fatal, y accidente cerebrovascular — descrito como eventos cardíacos adversos mayores (MACE, por sus siglas en inglés) (23). En la misma cohorte, se encontró que el riesgo de MACE era aproximadamente un 30% más alto en individuos en el cuartil más alto vs. más bajo de las concentraciones en plasma de colina o betaína (82). Sin embargo, dependiendo de la composición de la microbiota intestinal, el riesgo de tener un evento cardiovascular adverso pueden ser más bajos en individuos con TMAO circulante bajo versus alto a pesar de que las concentraciones de colina y/o betaína en la sangre están elevadas (82).

Se han informado concentraciones elevadas de TMAO en sujetos con mayor riesgo de ECV, como aquellos con diabetes mellitus (83) o enfermedad renal en etapa terminal (insuficiencia renal crónica) (84), y en pacientes con insuficiencia cardíaca (insuficiencia cardíaca crónica) (85). Sin embargo, en los últimos pacientes, las altas concentraciones en plasma de colina, betaína, y TMAO no se asociaron con una tasa de supervivencia más pobre después de cinco años de seguimiento (85). Finalmente, se encontró que la suplementación con colina, TMAO, o betaína da como resultado la formación de macrófagos. derivadas de células espumosas en ratones propensos a la aterosclerosis (24). Se sabe que las células espumosas contribuyen al desarrollo de lesiones ateroscleróticas (es decir, aterogénesis) al acumular cantidades excesivas de lípidos dentro de las paredes arteriales y desencadenar la secreción de citocinas pro-inflamatorias.

Se necesita más investigación para comprender cómo la composición de la microbiota intestinal influye en el destino metabólico de la colina ingerida. En la actualidad, no hay evidencia de que la colina en la dieta aumente el riesgo de eventos cardiovasculares.

Interacción con drogas/fármacos

El metotrexato, un medicamento utilizado en el tratamiento del cáncer, la psoriasis, y la artritis reumatoide, inhibe la enzima dihidrofolato reductasa y, por lo tanto, limita la disponibilidad de grupos metilo donados a partir de derivados de folato. Las ratas que recibieron metotrexato han mostrado evidencia de disminución del estado nutricional de la colina y mayores reacciones adversas a los medicamentos debido a la disfunción hepática (11, 86). Por lo tanto, las personas que toman metotrexato pueden tener un mayor requerimiento de colina. Los tratamientos con una familia de fármacos hipolipemiantes conocidos como fibratos (p. ej., fenofibrato, bezofibrato) se han asociado con una mayor excreción de betaína en la orina y un aumento de la concentración de homocisteína en la sangre de pacientes con diabetes mellitus o síndrome metabólico (87, 88). Si los beneficios de la terapia de fibrato se mitigan de hecho por la deficiencia de betaína inducida por fibrato, el uso y la seguridad de suplementar a los pacientes con betaína deberían considerarse (89).

Recomendación del Instituto Linus Pauling

Poco se sabe sobre la cantidad de colina en la dieta requerida para promover una salud óptima o prevenir enfermedades crónicas en humanos. El Instituto Linus Pauling apoya la recomendación de la Junta de Alimentos y Nutrición de 550 mg/día para hombres adultos y 425 mg/día para mujeres adultas. Una dieta variada debería proporcionar suficiente colina para la mayoría de las personas, pero los vegetarianos estrictos que no consumen leche ni huevos pueden estar en riesgo de ingesta inadecuada de colina.

Adultos mayores (>50 años)

Poco se sabe sobre la cantidad de colina en la dieta con mayor probabilidad de promover una salud óptima o prevenir enfermedades crónicas en adultos mayores. En la actualidad, no hay evidencia que respalde una ingesta recomendada diferente de colina de la de los adultos más jóvenes (550 mg/día para los hombres y 425 mg/día para las mujeres).


Autores y Críticos

Originalmente escrito en Noviembre 2003 por:
Jane Higdon, Ph.D.
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Actualizado en Enero 2015 por:
Barbara Delage, Ph.D.
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Revisado en Febrero 2015 por:
Steven H. Zeisel, M.D., Ph.D.
Profesor de Nutrición
Instituto de Salud Pública
La Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill

Traducido al Español en 2020 por:
Natsumi Then Shimazaki
Instituto Linus Pauling
Universidad Estatal de Oregon

Derechos de autoría 2000-2020  Instituto Linus Pauling


Referencias

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